La historia del Ecuador vuelve a mirarse al espejo y reconoce, con una mezcla de admiración y deuda, a una de sus mujeres más valientes. Zoila Ugarte de Landívar, la primera periodista del país, feminista pionera y figura clave del pensamiento crítico entre los siglos XIX y XX, vuelve al centro del debate cultural gracias al libro “Zoila Ugarte de Landívar. La Escritora”. Esta obra no solo recupera su voz, sino que la coloca en el lugar que siempre le perteneció: el de una intelectual pública que pensó el país desde la palabra y la acción.
El responsable de esta reivindicación es Hernán Rodríguez Castelo, uno de los más importantes estudiosos de la literatura ecuatoriana, quien dedicó años a investigar, ordenar y analizar los escritos periodísticos de Zoila Ugarte. El vínculo no fue solo académico: Rodríguez Castelo fue su alumno cuando apenas tenía nueve años. Aquellas clases de gramática, ortografía y literatura dejaron una huella profunda. Su madre, colega de Ugarte, la consideraba una erudita excepcional. Décadas después, esa admiración se transformó en un proyecto editorial que culminó en 2014, con el apoyo fundamental de Myriam Landívar, nieta de Zoila, quien se encargó de recopilar y entregar los textos con disciplina y constancia.
Periodismo, feminismo y valentía
Zoila Ugarte no escribió libros tradicionales porque su territorio fue el periodismo. Desde allí construyó una obra sólida, crítica y profundamente política. En 1905 fundó la revista Mujer, una publicación feminista que editaba, escribía y dirigía, dando espacio a otras mujeres cuando casi no existían voces femeninas en la esfera pública. Defendió el derecho al voto, la educación femenina y la autonomía económica, convencida de que las mujeres debían formarse para no depender de nadie. Hoy, su pensamiento se reconoce como parte del feminismo de primera ola.
Su compromiso tuvo consecuencias. En 1910 dirigió el diario liberal más influyente de Quito y desde allí denunció fraudes electorales, abusos de poder y corrupción durante el gobierno de Eloy Alfaro. La respuesta fue brutal: la imprenta destruida, trabajadores encarcelados, su esposo detenido y su tío muerto en prisión. Aun así, Zoila no se silenció. Continuó escribiendo su columna “Plumadas” y se convirtió en una figura incómoda para el poder, demostrando que el periodismo, cuando es valiente, incomoda.
Para neutralizar su voz, fue nombrada Directora de la Biblioteca Nacional. Pero incluso desde allí encontró la forma de comunicar, elaborando boletines que difundían los libros más importantes que circulaban en Quito. Más tarde se dedicó a la docencia y, en la década de 1930, fundó otra revista feminista en el colegio Fernández Madrid. Se jubiló, pero nunca abandonó la vida cívica. Vivió 105 años y, con el paso del tiempo, su nombre fue injustamente relegado al olvido.
Un libro que une memoria, literatura y música
La obra preparada por Rodríguez Castelo no solo reconstruye su biografía intelectual, sino que analiza su prosa, sus fuentes y su método de trabajo, ayudando al lector contemporáneo a comprender un estilo propio de otra época, rico y complejo. Durante la investigación apareció una joya inesperada: Anhelos, una pieza musical compuesta por Sixto María Durán en su honor. Esta obra será interpretada por primera vez en el lanzamiento del libro, el 17 de enero a las 12:00 en la Asociación Humboldt, en un homenaje que une literatura y música.
Zoila Ugarte fue periodista, feminista, intelectual y activista en tiempos en que ser mujer pública exigía una valentía extrema. Defendió al país, cuestionó el orden establecido y soñó un Ecuador distinto. No es casual que una palabra atraviese su obra: volar. Hoy, al volver a leerla, su voz se eleva otra vez y nos recuerda que recuperar estas historias también es recuperar la memoria de un país que durante demasiado tiempo se escribió desde el silencio femenino.
