La política y diplomacia internacional vuelve a mirar a América Latina con especial atención. Ivonne Baki, una de las figuras diplomáticas más reconocidas del Ecuador, ha sido oficialmente nominada por el Gobierno del Líbano como candidata a la Secretaría General de las Naciones Unidas, el cargo más alto del organismo multilateral más importante del mundo. La noticia no solo marca un hito en su trayectoria personal, sino que también abre una conversación global sobre liderazgo, diversidad y representación femenina en la diplomacia internacional.
La postulación de Ivonne Baki se da en el marco del proceso de sucesión del actual secretario general de la ONU, António Guterres, cuyo mandato concluye en diciembre de 2026. De ser elegida, Baki asumiría funciones en enero de 2027, en un contexto internacional complejo, atravesado por conflictos armados, crisis climática, migraciones masivas y profundas desigualdades sociales.
El respaldo del Líbano responde a su doble nacionalidad y a sus raíces familiares, pero también a su amplia experiencia diplomática y política, que le ha permitido construir redes de alto nivel en distintos continentes. La candidatura ya ha generado eco en medios internacionales y en círculos diplomáticos, donde se la observa como una figura con capacidad de diálogo y negociación.
Una trayectoria que rompe moldes
Ivonne Baki no es un nombre nuevo en la escena internacional. Fue la primera mujer en ocupar la Embajada de Ecuador en Estados Unidos y ha representado al país en escenarios estratégicos como Francia y organismos multilaterales. Además, ha sido ministra, parlamentaria andina y candidata presidencial, acumulando una experiencia diversa que combina política, comercio exterior, diplomacia y gestión internacional.
Uno de los hitos más recordados de su carrera fue su participación como negociadora principal de la Iniciativa Yasuní-ITT, un proyecto ambiental que llevó la discusión sobre sostenibilidad y corresponsabilidad global a los más altos foros internacionales. Este antecedente refuerza su perfil en un momento en el que la ONU busca liderazgos sensibles a la agenda climática y de desarrollo sostenible.
La posible llegada de Ivonne Baki a la Secretaría General de la ONU tendría un valor simbólico y político enorme: sería la primera mujer en ocupar este cargo desde la creación de las Naciones Unidas hace más de ocho décadas. En un mundo que aún debate la equidad de género en los espacios de poder, su candidatura representa un mensaje de avance, inclusión y cambio.
Más allá de los resultados, la nominación ya es motivo de orgullo y reflexión. Pone en evidencia que el liderazgo latinoamericano puede trascender fronteras y que la diplomacia también puede construirse desde la empatía, la experiencia y la visión global.
