El ABC de la alimentación y el ejercicio para mantenerte regia en invierno

Con el frio la mayoría de las personas suben un poco de peso porque, de manera errónea, creen que comer alimentos más calóricos los hará sentir menos frío y dejan la actividad física porque creen que se pueden enfermar si transpiran o simplemente les da flojera. Estos hábitos son un error porque, por el contrario, la actividad física aumenta el metabolismo lo que hace que tengamos menos frío y la comida calórica nos hace engordar, aumentando la masa grasa y disminuyendo el metabolismo. O sea, circulo vicioso que sólo nos lleva a perjudicar nuestra salud y bienestar.

Para nadie es desconocido que la actividad física tiene consecuencias positivas para nuestro cuerpo y siguiendo esta misma línea una buena alimentación es igual o más importante que solo decidir ejercitarnos para estar sanos y vernos bien.

También sabemos que las dietas "de moda" que se pueden encontrar en revistas o internet por lo general no son equilibradas y carecen de nutrientes, vitaminas y minerales que son necesarios para un correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Si no somos conscientes de esto, podemos estar siguiendo una dieta que nos puede traer más de una consecuencia negativa, como por ejemplo pérdida de masa muscular, descalcificación ósea, etc.
Ejercicio más alimentación equilibrada todo el año son la mejor dupla para mantenerse saludable y no tener que acudir a artilugios extraños cuando se acerca el verano. Pero si este no es tu caso y quieres cambiar, comienza con una vida saludable, nunca es tarde.

¿De qué preocuparse cuando decidimos comenzar a ejercitarnos?

Alimentación equilibrada

Lo que se recomienda es mantener hábitos de alimentación adecuados según edad y sexo, que contemplen una alimentación equilibrada y en horarios establecidos (cada 3 o 4 horas), consumiendo adecuadamente: verduras y frutas, carnes, pescados y lácteos, prefiriendo grasas saludables como por ejemplo: aceites crudos, palta, aceitunas y frutos secos. Por otra parte, se debe evitar el consumo de alimentos con alto contenido de azúcares y grasas así como también evitar los snacks o comidas a deshoras.
Consumo de líquidos

El agua es sumamente importante para mantener una serie de funciones vitales de nuestro organismo, tanto fisiológicas como de salud, que van desde ser el principal componente de la sangre hasta lubricar articulaciones, teniendo especial importancia en lo que es la regulación de la temperatura corporal. Es en el deporte donde esta función es crucial, debido a que el deporte eleva la temperatura corporal y nuestro cuerpo trata de mantener una temperatura estable, pero ¿Con que liquido debemos hidratarnos? La respuesta depende exclusivamente del tiempo que realizaremos la actividad y a la temperatura a la cual nos encontremos, siendo suficiente la hidratación con agua en actividades que se realicen con una duración de hasta 90 minutos a moderada intensidad. Durante ejercicios más intensos o de duración mayor a 90 minutos la hidratación debiese contemplar una bebida isotónica debido a que estas contienen hidratos de carbono y electrolitos que deben ser repuestos por las pérdidas a través del sudor.

Alimentación posterior al ejercicio

Cuando comenzamos a ejercitarnos, siempre nos preguntamos qué debiésemos consumir después de entrenar. Esta respuesta es importante, ya que según lo que comamos, sus cantidades y calidad afectan de manera importante los resultados que estemos buscando, tanto físicos como de rendimiento para la próxima sesión de entrenamiento.
Finalizado nuestro entrenamiento o durante los primeros 30 minutos posterior a que terminamos, es esencial que consumamos carbohidratos y proteínas. Es en este momento (posterior al ejercicio) donde estos 2 macronutrientes, impulsados por las hormonas que se encuentran secretadas debido al ejercicio, irán a nuestros músculo con la función de recuperarte y reparar el daño muscular normal que se produce en la realización del ejercicio, de ésta manera estarás en buenas condiciones para la próxima sesión de entrenamiento, evitando que te fatigues y así sacarle el mayor provecho a tu entrenamiento.

Si después de entrenar vas a almorzar o cenar, puedes consumir proteína de origen animal o vegetal, carnes bajas en grasa, pescados, carne de soya o tofu son buenas opciones, en el caso de los carbohidratos puedes consumirlo en forma de arroz, quínoa, cous cous, fideos y recuerda acompañarlo con todo tipo de verduras.

Es importante recalcar que estas recomendaciones son generales y por lo tanto es esencial asesorarse con un nutricionista, ya que las recomendaciones varían según los objetivos, características personales, disciplina deportiva y estilo de vida.