La nueva forma de crianza ¡Ahora somos sustentables!

Estas tres mujeres tomaron esta opción por distintas razones, y han enfrentado a quienes critican su opción. Súper informadas, están convencidas de que tomaron un método de crianza responsable que sólo traerá cosas buenas para sus hijos y la sociedad.

 

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Por Mary Espinoza Ávila

La herencia vegetariana
De familia argentina –todos carnívoros, incluido su marido– decidió que su embarazo lo viviría con régimen vegetariano y que su hijo Ian, hoy de 8 meses, también sería alimentado de la misma manera. La instructora de yoga Ivanna Mielniczuk fue vegetariana, luego pasó por el veganismo y volvió a ser vegetariana al quedar embarazada, para que no le faltaran ninguno de los nutrientes necesarios a su bebé. Todo fue un proceso paulatino que comenzó hace unos cinco años, cuando decidió dejar las carnes rojas; luego siguieron el pollo, los pescados y finalmente los mariscos. Los conocimientos obtenidos durante estos años, y lo bien que se ha sentido con esta forma de alimentarse, es lo que la llevó a buscar siempre lo natural y la impulsó a tener una crianza responsable, heredando todo a su hijo. "Antes no tenía la misma conciencia que hoy, hasta que un día me llegó el mail de un amigo, con uno de esos adjuntos que nunca quieres abrir. En esa oportunidad lo hice, y ví cómo se preparaba el paté de foie, con los gansos, y terminé llorando. Después de eso comencé a investigar más sobre nutrición vegetariana y tomé conciencia de lo mal que me alimentaba".

Con la comida vegetariana tuvo un proceso de gestación sumamente bueno. "No tenía vómitos ni náuseas; iba al gimnasio como si no estuviera embarazada y mi obstetra lo primero que me dijo fue que me hiciera un análisis de sangre. Me salió todo súper bien, mucho mejor que cualquier otro integrante de mi familia". Para criar a su hijo como vegetariano se ha informado muy bien; debía aprender sobre los productos necesarios para compensar todos los nutrientes que requería su hijo. "Le doy leche materna y ahora está empezando con el almuerzo y cena. Le doy papillas vegetales, con cereales como quínoa o amaranto, que tiene altas proteínas y aminoácidos".

Asegura que no se trata sólo de un tema de alimentación; también es preocuparse de su salud y de enseñarle, cuando sea más grande, el respeto por los animales y que conozca cómo es el proceso de "industrialización de seres vivos". "Vivo en un departamento, en un primer piso, y tengo jardín con un árbol, tierra, y próximamente quiero cultivar tomates y hierbas. Tengo que hacer un curso, e investigar qué es lo que puedo plantar. Mientras, compro todo orgánico, e incluso pañales amigables con el medioambiente. Reemplazar la proteína de la carne es más fácil: tres veces a la semana legumbres, dos veces a la semana arroz integral y una vez a la semana tofu. Esa es la base, acompañado de muchísimas verduras. No tomo leche, y la reemplazo con otras fuentes de calcio, como las semillas de sésamo".

 

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