Se viene el remake de Footloose

27 años después, a las mujeres nos siguen gustando los chicos malos

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No estoy segura de haber visto Footloose entero. Quizá vi un pedazo, o quizá la vi entera, pero no era para nada un filme memorable. Era una película para adolescentes –con calificación para mayores de 14- de un chico rebelde que quería devolverle el rock a un pueblucho perdido por ahí de los que abundan en todo el mundo, pero sobre todo en el cine.

Pero la película en sí, fue memorable. Su tema central, -y todo su soundtrack, como Lets hear it for the boy, Almost Paradise, Holding Out for the Hero, entre otras, pegaban en las pocas radios que habían, en un momento donde Internet nadie lo pensaba  y los cassettes eran un lujo que había de compartirse. Un poco antes, un poco después otros los exitazos de películas donde se bailaba y cantaba eran grito y plata. Grease, Fiebre de sábado por la noche, Dirty Dancing… ¿Les suena?

Así que los bluyines arremangados, los bailes en grupo y la rebeldía se tomaron la escena a mediados de los ochenta – en Chile a fines- tal como Crepúsculo y en su momento Titanic (sí, no había otra más). La escena del colegio, de la calle y de las fiestas, no la escena del cine ni del teatro.

Como película de baile y de música, obviamente tenía que hacerse un musical para Footloose, con todo el  dulce y esa cosa como empalagosa-pero-tierna de todos los musicales.

Y como todo vuelve, esto de la moda vintage y la revitalización, y la idea de que ya no hay ideas nuevas… vuelve Footloose. Prácticamente igual. Otros actores, rizos menos definidos, blullines menos a la cintura, pero misma trama, misma historia: un grupo de jóvenes muere en un accidente de auto, el reverendo del pueblo junto a la policía prohíben la música rock, pero llega un chico rebelde y deja la tendalada, seduce a la hija del pastor, y todos bailan coordinadamente como si se tratara de un video clip.

MISMO AUTO, misma nariz de la amiga de la protagonista (ese era el papel que hizo Sarah Jessica Parker antes de operársela) mismos crespos de la amiga (de otro color no más), mismo vestuario hipster del lolito que viene “de la ciudad”, los mismos viejos mañosos. Lo mismo. Otra música.

En su versión original, teníamos a un  musculosísimo y mucho más joven Kevin Bacon, y en la versión del remake, a un joven pero no tanto, musculosísimo Kenny Worlmald, un bailarín amateur nacido JUSTAMENTE EL MISMO AÑO DEL ESTRENO ORIGINAL. Está mil veces mejor Kevin Bacon. ¿Qué opinan ustedes?