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Carla Moreno: La capitana que convirtió a las nubes en su propio destino

Desde el ventanal del antiguo aeropuerto de Quito, una niña aprendió que los aviones no solo transportan pasajeros, sino historias de amor y reencuentro. Hoy, con 22 años de carrera, Carla Moreno lidera la cabina de Avianca, demostrando que el cielo pertenece a quienes se atreven a soñarlo contra todo pronóstico.

Carla Moreno
Carla Moreno La capitana que convirtió a las nubes en su propio destino.

El origen de una pasión entre ventanales y despedidas

Para muchos pilotos, la pasión nace del performance de las turbinas o el modelo de la aeronave; para Carla, nació del corazón. “Para mí fue una cosa de conexión, porque a mí me nació la pasión yendo al aeropuerto a despedir una tía, a despedir a mi papá”.

En aquel ventanal del antiguo aeropuerto de Quito, donde se veía aterrizar y despegar la vida, ella entendió que su lugar no era estar detrás del vidrio, sino al mando de la travesía.

Carla Moreno
Carla Moreno La capitana que convirtió a las nubes en su propio destino.

Esa conexión emocional con la aviación fue la brújula que la mantuvo firme cuando el camino parecía incierto. En una época donde entrar a este mundo era un círculo hermético de legados familiares, ella no se detuvo por no tener un apellido vinculado al aire. “Siempre me gustó la idea, pero en esa época el entrar a la aviación era muy complicado”, recuerda con la elegancia de quien ha conquistado su propio espacio.

Escalando el cielo: El valor de empezar desde la base

Carla no saltó directamente al asiento del comandante; ella construyó su carrera peldaño a peldaño con una determinación que hoy define su autoridad. “Yo empecé hace 22 años en la aviación. Inicié como tripulante, luego fui jefa de cabina, después primer oficial y ahora comandante”. Esta trayectoria le otorga una visión integral del ecosistema aéreo, permitiéndole liderar con una empatía que solo se adquiere habiendo recorrido cada pasillo del avión.

Carla Moreno
Carla Moreno La capitana que convirtió a las nubes en su propio destino.

Esa evolución no fue fruto del azar, sino de una convicción que a veces le parece irreal. Ella misma confiesa que, en sus inicios, verse al mando era un sueño que apenas se atrevía a susurrar. Hoy, sentada al lado de sus colegas, reconoce que abraza su realidad como una de las figuras más respetadas de Avianca.

Avianca: Donde la conectividad impulsa oportunidades

El éxito de Carla no es un caso aislado, sino parte de una cultura corporativa donde volar significa acercar oportunidades. Actualmente, 6.541 mujeres forman parte de Avianca en todo el mundo, representando el 43% del equipo global. Desde centros de mantenimiento hasta roles operativos y de liderazgo, cada vez más mujeres encuentran en la aviación un espacio para crecer y liderar.

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Carla Moreno La capitana que convirtió a las nubes en su propio destino.

La prueba de fuego: Una mujer entre ochenta varones

El ascenso de Carla estuvo marcado por la disciplina y la exigencia de un entorno históricamente masculino. En sus días como primer oficial, se encontró bajo la tutela de un capitán extremadamente estricto que no hacía concesiones. “Teníamos un capitán que era muy estricto... y yo era la única mujer, entre 80 varones”. En esa cabina, el género desaparecía bajo la presión del deber y la excelencia técnica.

Aquel jefe, lejos de diferenciarla, la impulsó a través de la instrucción más rigurosa. “Él no me hacía sentir diferente en la cabina”. Fue esta igualdad en la exigencia lo que forjó su temple, permitiéndole demostrar que la capacidad de mando no entiende de géneros, sino de precisión y temple.

El vuelo que lo cambió todo: Nervios, gloria y despedidas

Su primer vuelo como primer oficial es un recuerdo que conserva con una nitidez emocionante. Fue un tramo corto, vía al Coca, pero cargado de un simbolismo histórico personal. “Cumplí mi sueño, fue un abrir y cerrar de ojos... fue muy emocionante, aparte que fue en el aeropuerto antiguo de Quito”, relata Carla, conectando aquel momento con la niña que alguna vez miró por esos mismos ventanales.

Inaugurar su carrera profesional en el mismo lugar donde nacieron sus sueños tuvo una mística especial. Fue, además, uno de los últimos vuelos antes del cierre de aquella terminal. “Yo inauguré ahí y fue el último vuelo que se cerró en esa pista”. Ese cierre de ciclo fue la validación de una carrera construida con “mucha presión, mucho nerviosismo, mucha emoción”, pero sobre todo, con una resiliencia inquebrantable.

Su vuelo hacia Avianca: Un legado que sigue latente

La historia de Carla Moreno es también la historia de la aviación ecuatoriana. Su recorrido refleja su capacidad de adaptarse y evolucionar en una industria en constante cambio.

Hoy, como comandante, Carla no solo pilota aeronaves; pilota el cambio. Su presencia en la cabina es un mensaje silencioso pero potente para todas las niñas que hoy miran los aviones desde un ventanal: el círculo cerrado ya no existe para quien tiene la disciplina de abrirlo. Ella nos enseña que la pasión, cuando se mezcla con el trabajo arduo, es el combustible necesario para alcanzar cualquier altitud.

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