Aunque la región todavía tiene grandísimos complejos hacia sí misma en cuanto a sus orígenes, cosa que todavía es estructural (y eso se puede ver en estudios o libros como ‘Pigmentocracia’), hay voces que al menos en la belleza, y de manera genuina, se alzan contra esas taras. David Maigua, indígena e influencer ecuatoriano que bien podría ser un modelo de pasarela en París, con su largo cabello negro y su actitud desafiante se va en contra de esa narrativa tan blanca común de muchísimas marcas de belleza que se venden en Latinoamérica.
Eso mismo trata de confrontar la serrana peruana Alessandra Yupanqui, quien a través de la belleza explica los orígenes de unas facciones de las que se suelen burlan en su país, Perú, y hasta los rituales que se usaban en una de las civilizaciones precolombinas más complejas del planeta: la incaica.
Creación de relatos de marca, la clave
Estos relatos han sido acompañados de una marca como Yanbal, que con otras pares de Brasil, por ejemplo, se ha constituido como un referente de crear narrativas latinoamericanas a través del expertise de la herencia europea. Angélica Carranza, su Directora Corporativa de Perfumes y Cuidado Personal, explica que la creación de perfumes como CCORI (en quechua significa oro y es un best seller de la marca), ha sido la creación de historias y la conexión con los consumidores.
“Queremos contar historias donde la gente se identifique con el proceso personal de la gente. Lo segundo es, obviamente, tener muy claros nuestros atributos. Somos altamente reconocidos por la duración de nuestros perfumes, por el impacto que generan en la vida de las personas y porque son aromas memorables que han trascendido en el tiempo”, le cuenta a NUEVA MUJER.
Ángela, con Yanbal, para poner perfumes en una marca que ahora se cuenta desde su origen y con mucho orgullos, se hace la pregunta de siempre. “¿Qué pasa con nosotras y qué estamos pensando? Tenemos que hacer análisis de conversaciones, por ejemplo. Por ejemplo, un tema que viene dando mucho de qué hablar es el tema de la sensualidad. Nosotros hacíamos test, por ejemplo, de consumidores, y las mujeres latinoamericanas no se sentían tan sensuales como esperaban. Ahí te da para contar una historia donde hay búsqueda y atrevimiento. Los perfumes no son solo aspiracionales, conectan con la realidad de la gente”, expresa.
La experta afirma que reinventarse en 60 años implica conocer clásicos que en los hogares latinoamericanos son infaltables. (CCORI nació hace cuarenta), pero también mirando hacia una consumidora informada en las lógicas digitales.
Y por supuesto, impulsar narrativas con ingredientes que son propios del Perú, país de origen de la marca.
“Nuestra casa perfumista ha ido allí a explorar ingredientes como el jengibre natural. O un cacao de la Amazonía. De ahí salió ‘Temptation Black’. También los ingredientes en tratamiento facial vienen de acá. Y sin ir más lejos y haciéndote un poco de... hush-hush, por decirlo de alguna manera, estamos desarrollando ingredientes desde Colombia, sin desvincular los orígenes europeos. Y siempre diremos con orgullo que estamos felices de portar nuestra latinidad”, afirma.
