Por: Julio Madariaga
El segundo día de Bogotá Fashion Week dejó sobre la mesa uno de los dilemas que hoy atraviesan muchas marcas dentro del sistema moda colombiano: la evolución. Más allá del show y del momento de brillo que representa una pasarela dentro de la industria, hoy las marcas no solo están apuntando a presentar colecciones, sino también a entender mejor su negocio, su lenguaje creativo y su relación con el consumidor.
Andrés Pajón: nuevas apuestas, nueva opulencia
Andrés Pajón, una firma que durante 18 años ha construido un diálogo ligado a la opulencia, la sofisticación y el vestuario de noche y fiesta, y que ha vestido a la mujer colombiana desde lo sublime y lo altamente estético, hoy propone una mujer más casual, más conectada con el mundo y más alineada con la dinámica del día a día, sin dejar de lado la identidad que lo ha definido durante todos estos años.
Su llegada al ready-to-wear demuestra que las firmas de autor están entendiendo que crecer o incluso permanecer dentro de la industria puede estar ligado a diversificar su propuesta y conquistar nuevos espacios dentro del armario de la mujer colombiana.
Y podríamos asegurar que detrás de esta conversación que hoy tiene la firma existe también un precedente empresarial y creativo: la experiencia previa de su colaboración con el Grupo Éxito y Arkitect en 2025.
Aquí, y a título personal, podría decir que se tocó una puerta con una posibilidad clara: el universo de Andrés Pajón podía coexistir dentro del territorio de la moda democrática sin perder valor. Hoy, ese experimento se transformó en una apuesta propia, comprobando una vez más que los ejercicios creativos también pueden abrir nuevos horizontes para los diseñadores.
Alejandro Crocker x GEF: polos opuestos, visiones conjuntas.
Que un diseñador enfocado en el upcycling y en darle segundas oportunidades a los textiles haya colaborado con una marca ligada a los códigos de la pronta moda y la producción a gran escala representa uno de los ejercicios creativos más complejos a los que un diseñador puede apostarle.
En este reto, Alejandro Crocker logra entender cómo dos visiones completamente diferentesmpodían encontrarse. El resultado: una colección trabajada en denim, donde la remanufactura no fue solamente un concepto performativo o tendencioso, sino también una visión llamada Transparencia.
Más allá del vestuario, la propuesta deja una reflexión crucial para la moda colombiana:innovar no viene de lo cómodo, sino de cruzar la línea e ir hacia nuestro opuesto para encontrar revoluciones creativas.
Así, ver a un diseñador como Alejandro Crocker entrelazar su ADN con la estructura de una marca de producción masiva abre una conversación necesaria sobre el futuro de la moda en Colombia, sobre la posibilidad de cocrear desde puntos opuestos, pero con un mismo propósito.
Si algo quedó claro en este segundo día de pasarelas, es que hoy las marcas y los diseñadores que realmente están creyendo en el futuro son aquellos que entienden que trascender no solo implica crecer, sino también retarse e incomodarse.
