Por: David Felipe España
La moda colombiana tiene contraste y poder en varias de sus propuestas. Así lo mostró Bogotá Fashion Week en su día 1.
Teresa: reinterpretar la nostalgia
En una aparición tan delicada como auténtica, Teresa inauguró la jornada matutina del Bogotá Fashion Week con su colección “Apegos”, a través de una visión que entrelaza la restauración de la memoria y la nostalgia.
La propuesta, bajo el mando de su fundadora y diseñadora Johana Rojas, se erige sobre el concepto de la permanencia y captura la inocencia persistente que define nuestra existencia. El concepto se apoya en dos pilares: el “kintsugi”, que propone componer sobre la herida para prolongar la vida de la prenda, y la “línea roja”, representación de unión y destino visible en sus gráficas de corazones.
Con la almohada como punto de partida e incorporando manchas abstractas de carácter orgánico como objeto de apego, la colección explora la transformación del ser a través del tiempo. Esta narrativa se materializa en una construcción de costuras expuestas y técnicas artesanales que definen la identidad de toda la línea.
Igualmente, el uso de boleros superpuestos añade movimiento y profundidad, creando siluetas fluidas. Asimismo, su enfoque en la parte inferior del cuerpo busca desafiar los cánones tradicionales mediante la arquitectura de la prenda; pantalones estructurales con dimensiones que proyectan una nueva proporción visual, contexturas marcadas de lino y patrones de figuras geométricas que refuerzan la energía de cada diseño.
A su vez, el diseño con propósito nace del respeto por lo preexistente. Es un testimonio de la identidad de Teresa y una invitación a explorar aquello que decidimos conservar, lo que aún vibra en nuestro presente.
Su nombre es un homenaje a la madre de la diseñadora, estableciendo una conexión emocional que vincula al espectador con la firma.
OLD MAQUINA: vanguardia hecha de momentos
“Adentro había un loco, había un ahorcado y había un diablo tranquilo. No eran disfraces eran personas bailando como si nadie las fuera a ver al día siguiente”
Old Maquina, dando continuidad a lo que concibe como una obra literaria, presenta el capítulo 5: “ La Fiesta”.
Bajo un cielo teñido de un rojo intenso, nos adentramos en una zona pesada de vientos y sonidos que oscilan entre lo oscuro y lo subliminal. Es un sonido que obliga al cuerpo a reaccionar y conectar con la puesta en escena y la exaltación de las prendas lucidas por los modelos.
La colección transita por una narrativa emocional de tres actos: La “Simplicidad”, referente al inicio del despojo. El “Exceso”, donde el punto donde todo se vuelve demasiado. El “Vacío” , como la desolación final.
La propuesta se articula como una investigación profunda sobre la herencia industrial y la resiliencia de los materiales, donde el concepto se traduce en una estética visualmente impactante. Esto, a través de siluetas desestructuradas y una fuerte inclinación hacia el desgaste natural en sus cueros, se evoca un entorno de trabajo rudo, transformado ahora en un lenguaje contemporáneo y urbano.
De esa manera, mediante técnicas de teñido artesanal, se lograron acabados que simulan el contact prolongado con aceites y metales sobre lienzo. Destaca especialmente el tratamiento del algodón en la sastrería y en la ropa streetwear.
Entre sus texturas, la sutil irrupción de las transparencias y el uso estratégico de máscaras confieren un hálito de introspección.
Estos elementos actúan como un velo que resguarda la identidad de quien habita “la fiesta”, proyectando la imagen de un individuo que, bajo su coraza mecánica, preserva un espíritu tan indescifrable como inaccesible.
Igualmente, la paleta de color refuerza esta visión técnica con unaselección de azul petróleo, gris cemento y acentos plateados, creando una atmósfera fría y sofisticada.
