Por: Julio Madariaga
En el último día de BFW, dos marcas se cruzaron en un mismo camino: celebrar a la mujer a través del vestir en dos visiones distintas pero entendiendo la moda como un vehículo hacia lo narrativo, lo conceptual y lo aspiracional.
Atelier Crump: de la capital al Amazonas
De primera escena, Atelier Crump presentó Todos los ríos nacen en el cielo, la colección con la que Diana Crump conectó a Bogotá con el Amazonas bajo un hilo conductor preciso y poderoso. El Amazonas está a pocas horas de Bogotá, a unas cuantas gotas de distancia.
Una narrativa fantástica y hasta celestial, donde la diseñadora exploró el ciclo del agua como punto de partida, contando una historia que empieza en la ciudad, asciende al cielo y luego se transforma en lluvia para volver a caer sobre la tierra.
Siluetas, sastrería y una paleta de color cuidadosamente construida fueron lo que la marca logró traducir visual y sensorialmente. ¿El punto cúspide? Cinco modelos aparecieron en pasarela cargando grandes telas que simulaban una atmósfera celestial, representando ese espacio donde ocurre la transformación del agua.
Atelier Crump reafirma su visión de mujer, donde la elegancia habla sin el mayor esfuerzo, convirtiéndose en una de las pocas marcas colombianas que logra descifrar ese código con tanta claridad. Crump celebra a la mujer desde la naturaleza, la metáfora y una sofisticación silenciosa.
Todos los ríos nacen en el cielo podría considerarse uno de los grandes trabajos de la diseñadora, demostrando que la marca sigue conectando a través de sus historias e inspiraciones.
Francesca Miranda: lujo y arte textil
En ese mismo camino de celebrar la feminidad, Francesca Miranda presentó Halo, una colección en donde la emoción radicó en el desarrollo mismo de la pasarela. A medida que avanzaban las salidas, la propuesta elevaba su nivel en el trabajo de los materiales, las texturas y la construcción textil.
Pudimos apreciar vestidos amplios, faldas en movimiento, flecos y una riqueza de detalles muy fiel al lenguaje elegante y de lujo que ha definido a la diseñadora durante los últimos años.
Halo inició desde un lugar sutil, pero fue creciendo con fuerza en cada salida, implementando un dramatismo sensorial a través de las luces y la musicalización. Uno de los momentos más memorables llegó con un vestido de gran volumen, construido con telas relucientes que evocaban el movimiento y los reflejos del agua.
Con Halo, Francesca Miranda reafirma su visión de una mujer elegante, clásica y lujosa, manteniéndose fiel a un lenguaje que domina con facilidad y que hoy la sigue posicionando como una de las diseñadoras más alabadas de la industria de la moda colombiana.
