Cuando se lanzó ‘La primera vez’ por primera vez, valga la redundancia, los colombianos se encariñaron de una historia que vivieron sus padres o abuelos. Eran los años 70, esos de las grandes bandas, pero también de la salsa, las orquestas, los cambios culturales y sobre todo, de una juventud que gracias a las dos generaciones que la precedieron intentaba dejar atrás la morronguería que el país todavía ostenta como una medalla.
Así, Camilo Granados y su universo, con Emmanuel Restrepo y Francesca Estevez a la cabeza, impactaron mostrando esa nostalgia que en términos de producción se construyó a la perfección.
Pasaron los años para la historia, de todos modos. Así, Granados y todo su gang llegaron a los años 80. Ya no son adolescentes, quieren un futuro y una oportunidad. Definir su camino. Pero justo llegan a una época convulsa, donde Colombia afronta desde tomas guerrilleras, narcotráfico y… desastres naturales, así como hitos culturales y del pop.
Todo esto se refleja en la cuarta temporada. Pero, ¿cómo contar la evolución de los personajes en el vestuario? La diseñadora de vestuario, Cristina Sepúlveda, habló con Nueva Mujer sobre cada uno de los detalles.
-¿Cómo hallar los materiales para que fueran genuinos? En una época de poliéster, los jeans de antes y de esa época tenían más ingeniería, eran más solidos. Los cortes de las chaquetas de cuero eran más audaces con las siluetas, y limpios, por ejemplo.
Este es un trabajo muy exhaustivo, y lo que hago con el equipo de profesionales de vestuario- muy rigurosas- es buscar, sin parar, el textil apropiado. Por ejemplo, para el dénim, que es un material tan importante en esta época, y sobre todo para hablar de la juventud, utilizamos muchos jeans, hicimos muchas piezas y justamente íbamos a eso: a lograr encontrar la composición perfecta para que el registro fuera el más fiel a uno de denim de hace mucho tiempo.
Así, tratábamos el denim con procesos de ambientar para ir dándole de pronto el tono, y justamente como que se entendiera que es una pieza que lleva en la vida de ellos un montón de tiempo. Esto, para que no se viera nada nuevo, reluciente, brillante.
Por otro lado, buscábamos tratar de tener un dénim rígido, pero cómodo. Esto, porque siempre los rodajes son largos y a veces se necesita un poco de elastómero para que ellos se sientan más cómodos, puedan hacer sus escenas de correr o de pronto alguna pelea o alguna cosa propia como de la secuencia,
y que esto no nos fuera a hacer perder el foco de lo que es importante, que la pieza se viese original. También hicimos unas búsquedas buscando como esos tesoritos, piezas originales, en bodegas, en mercados de las tiendas, con coleccionistas entre Bogotá y Medellín, también con clósets de familiares y así adaptarlos.
-Hay todavía una influencia de los 70 pero para los 80 tenemos una paleta más oscura en los verdes y azules, y más intensa. En los 70 lo vimos con el disco, pero eso se nota en paños y suéteres. ¿Cómo hacer esa transición de manera orgánica?
Ese es un trabajo muy especial, porque sin duda nosotros teníamos tres temporadas que en el contexto de la época las marcamos en los 70. Cuando pasamos a los 80, que es cuando los chicos tienen este cambio de vida, un poco que salen de la vida escolar a la vida universitaria o esta vida de más adultos, y era tratar de entender cómo cada uno dentro de su identidad ya traían unos prints, una paleta, y una silueta. El reto era cómo lo hacíamos crecer con ellos.
Con Eva teníamos esos flecos setenteros, y era encontrarlos en los 80, o sus botas, sin que fuera un cambio muy fuerte. Trabajamos al encontrar todos esos referentes visuales- sean los prints ópticos que de los 70 pasaron a los 80 un poquito más fuertes, o sean los bloques de color marcando esos cortes- para encontrar justamente ese paso de época, de edad, sin perder la identidad de cada uno.
-¿Qué papel jugaron los accesorios?
Sé que hay un departamento de peinado y maquillaje, pero siento que los accesorios son muy importantes porque son otro tipo de materiales, además que ahí hay otro tipo de cosas que están volviendo, pero son muy experimentales también.
Además, para mí en lo personal, en cuanto a la creación de los personajes, hay que darles una fuente identidad con los accesorios, que cuentan mucho. Soy fan de los aretes grandes, de un buen collar, y así se encuentra ese balance en que un accesorio puede determinar realmente todo el tono de un look.
Entonces, sin duda, para mí siempre ha sido, en ‘La primera vez’ un camino del que no me salgo: el de que nada se vaya a sentir como un personaje, que de pronto se sienta muy moda, porque la moda claramente acompaña y marca la historia, pero que se sienta muy propio y muy real. Con Ana teníamos metales sencillos, prácticos.
Esto, a diferencia de Eva, que sí era una chica que tenía acceso a la moda y sobre todo gusto. Pude divertirme con ella y maximizarla, y ver cómo ella era un poco más arriesgada en mezclar metales y acrílicos, y traer referencias figurativas, grandes flores, y otras formas para darle su identidad.
-Otra cosa son los hechos históricos. Las referencias a la cultura pop, y en los 80 pasa mucho. ¿Cómo recrear la realidad en la ficción?
Cuando hacemos una época, el trabajo de investigación es el que realmente creo que determina nuestro camino para plantear el diseño y enfocar ese desarrollo creativo.
Sin duda pararnos desde lo que era la vida en Bogotá en esos años: entender la juventud, entender a lo que se dedicaba, qué pasaba después del colegio, cómo eran los fines de semana, entender un poco todas esas realidades para así poder recrear esa identidad y para que se sintiera sobre todo eso, cotidiana. Y así conectara con los televidentes y encontrara un referente en ellos, su papá, las fotos de sus tíos. Todo ese trabajo de archivo es muy valioso y además muy lindo para podernos poner en ese contexto de quiénes eran estos chicos.
-¿Cómo marcar diferencias entre adultos y jóvenes y entre clases sociales?
El casting es cercano en edad, a veces, y para mí fue importante definir a los jóvenes desde sus materiales. Y así, diferenciarlos de los padres. También nos enfocamos en el estilo.
Y por último, con las contraculturas: ¿cómo verlas reflejadas? En Vandalia lo vemos con el punk.
Este lo tuvimos con los Acuñas un poco, y esta onda ha sido permanente en mi vida. Siempre quise entonces que esto marcara un poco el diseño de mis personajes y tomé esa influencia de los Ramones para darle un toque a los mellizos. Con Vandalia también tomé a Madonna y Cyndi Lauper un poco, para que la acompañaran de esta manera, además, de marcar su diferencia con las otras chicas.
