Colombia

¿Oportunistas? 8 respuestas fáciles a todas tus preguntas ‘tontas’ a las periodistas que denuncian acoso sexual en Colombia

Opinión: aún muchos dudan de nuestro testimonio y acá les explicamos con plastilina por qué muchas no pudimos abrir la boca cuando tocaba.

Foto Juanita Gómez destapa nuevo caso de acoso sexual en medios: “Me dio una nalgada y nadie dijo nada”.
Caracol TV Foto Juanita Gómez destapa nuevo caso de acoso sexual en medios: “Me dio una nalgada y nadie dijo nada”.

Si eres mujer por el hecho de nacer, ya vas a perder. Por el hecho de ser gorda o flaca, vas a perder. Por el hecho de ser hegemónica o no, vas a perder. Y por el hecho de denunciar o no el acoso de tu todopoderoso jefe en una de las industrias colombianas más precarias, cerradas y difíciles, POR SUPUESTO QUE VAS A PERDER.

Claro, ahora que por fin Caracol se dignó a hacer algo luego de tantas actitudes cuestionables como sus pésimas prácticas laborales (que lo digan Agmeth Escaf, o el mismo ‘Alerta’) o sus actitudes espantosas y normalizadas en televisión (transfobia, para comenzar), algo REAL, quizás haya esperanza para las que a pesar de saber todo esto, tuvieron la valentía de denunciar.

Y así como en el #MeToo que ahora se está dando en el periodismo y la política colombiana, lleguen a generar verdaderos cambios. Pero como en el #MeToo de 2017 a ellas, y a todas las que están hablando, incluida yo, les van a llegar una enorme fila de imbéciles diciéndoles que por qué no hablamos antes, que eso era de denunciar por dignidad, que no hay que dejarse y que aceptamos los beneficios.

LOS BENEFICIOS, imagínese eso, de ser acosada, como si eso nos diera pase inmediato a una vida cómoda y privilegiada, sobre todo en una industria donde toquetean, hacen comentarios sobre el físico y hay un machismo rampante.


Por esa razón, me he tomado la labor de explicar con plastilina la respuesta a todas estas preguntas que nos suelen hacer. Que les suelen hacer a las mujeres cuando les pasa esto. Y explicadas en un contexto como este.

8 respuestas fáciles a todas tus preguntas ´tontas´ hacia las periodistas que denuncian acoso sexual en Colombia

  1. “Por qué hasta ahora vienes a hablar”

A ver, Eugenio, a ver, María Eugenia. Vamos a empezar desde la movilidad social de este país que es más bien nulita y en donde el periodismo es desde su nacimiento por allá en el siglo XIX una vaina que ha manejado la élite política de este país.

El hijo del político tiene el periódico, el político tiene el periódico. Hasta Gaitán tuvo uno. Vean a los Santos, para comenzar. El millonario tiene un periódico.

Ingresar a ese sistema para comunicar, tener visibilidad y una carrera, y peor aún, no siendo de la élite ni teniendo una cómoda posición es dificilísimo.

Imagínense entonces viniendo de una universidad que no sean la Sabana o Javeriana o Externado, o que su papá se endeudara, como el mío, para poder estudiar ahí.

Imagínense entrar como practicantes o periodistas rasos con perdón, sueldos de mierda (están en toda la industria), trabajar sin descanso y en televisión es arriesgar el pellejo. Imagínense que por mérito propio suben y llega un tipo con más poder a acosarlas. A pedirles besos y toquetearlas.

Imagínense que llegan a denunciar. Van a pasar dos cosas (sí, así como en los SIMS y esos juegos de rol).

1. Le creen al tipo con poder porque seguramente quien lo manda tiene los mismos comportamientos y tú eres la problemática “”. Por ende, te despiden. 2. Le creen al tipo pero no te despiden. No pasa nada. Pero el tipo en represalia, con más poder que tú, va a hablar mal de tí para que no consigas otro trabajo. Lo que me lleva al punto dos

  1. “Pudiste luchar por tu dignidad y conseguir otro trabajo”

El periodismo colombiano se resume así: “Pueblo pequeño, infierno grande”. Esto es como un villorrio. Como si combinaras la aldea de Ásterix y el barrio de Chepe Fortuna con Silent Hill. Todos saben lo de todos. Tienes una reputación por cómo te portas en trabajos, eventos y con la gente. Si eres creído o no, si no tienes talento o si lo tienes.

Entonces, ¿a quién le creerían más en condiciones desiguales de poder? ¿Al tipo con toda la experiencia y prestigio o a la periodista que es una ‘nadie’ en términos de poder? Exacto.

DING DING DING.

Imagínate que este tipo comience a decir que tú estás loca, eres problemática y conflictiva. “Ricardito, ala, no contrates a esa pelada que es pésima”. Un rumor basta para acabar tu carrera en una industria y en una ciudad. Más si lo esparce tu acosador. Y hasta ahí llegaste. Todo tu esfuerzo también.

3.“En serio, hay otros trabajos”

Espera, me estoy riendo hasta atorarme. ¿Otros trabajos en un medio en el que las facultades de Comunicación Social gradúan a más desempleados que ciudadanos japoneses por metro cuadrado en Tokio?

¿En donde hay comunicadores manejando Uber o rogando por una oportunidad todos los días? No, en serio, no me reía tanto desde el último stand-up de Ricky Gervais. Es un medio con pocas oportunidades porque ADEMÁS LOS MEDIOS ESTÁN EN CRISIS. Acá los despidos son masivos. Acá tenemos que hacer lo de diez personas en una, los que sobrevivimos.

El negocio además es una tortura con los algoritmos. Y los que son PRS independientes, bueno, ellos también tienen que lidiar con dos cosas espantosas a veces: con nosotros, que no tenemos tiempo o valor para decirles no, y con sus clientes.

4.“Pero den nombres”

Dos palabras para ustedes: Lina Castro. Denunció a Hollman Morris, y todo se le volteó en contra. Lleva años de desgaste. Morris también intimidó a medios como este cuando se le entrevistó. En la ley colombiana está la presunción de inocencia, cosa que permite al victimario denunciar por calumnia e injuria si no hay pruebas contundentes.

Además, piensa de nuevo en la disparidad de poder, querido Fabio. Hay tipos que podrían sacar al mismo Abelardo de la Espriella de campaña para tenerlo en su pool de abogados, mientras que tú deberás pagar dos meses de sueldo para contratar a un abogado con menos poder y prestigio. Es David contra Goliat, y más en un país donde seamos sinceras, la impunidad hacia las mujeres es vergonzante.

5.“Si viste algo, debiste hablar”

Remítase al punto tres y cúmplase.

6.“Te beneficiaste de todo para tener una carrera”

Claro, porque a las mujeres nos encanta ser acosadas, besadas a la fuerza o lo que sea para poder tener un medio de susbsistencia en cualquier industria creativa y poder surgir.

Es nuestro deporte favorito. ¿Cuándo es que son los próximos Juegos Olímpicos? Porque les aseguro que Colombia no va a ganar el Mundial de Fútbol, pero esta selección que estamos armando traerá a casa la medalla de oro en categoría “Acoso Sexual por Deporte”, y aviso de una vez que quiero como premio no tenerle que declarar renta y un closet entero con piezas de Olga Piedrahíta. Ah, y una cena con Nicolás Montero.

¿Suena muy imbécil? Sí, tanto como acusar a las mujeres, sobre todo en industrias como la del cine, televisiva, o cualquier industria, de “beneficiarse y seguir”.

No, queridos, no todas somos Mesalinas buscando prebendas. Algunas cerramos la boca porque no queríamos sufrir por los cinco puntos anteriores, más tus comentarios idiotas, y queríamos de verdad avanzar. Esto no implica vernos como unas “prepagos interesadas”. Por favor, ¿con esos sueldos? ¿O con todo lo que hay que hacer?

La gente piensa que las que estamos en medios, incluidas las presentadoras, somos millonarias. Pero piénsalo de verdad: si fuéramos millonarias, ¿en serio aguantaríamos con gusto 14 horas o más, un tráfico digital estresante, grabar notas y emisiones de manera extenuante, o emisiones diarias con toda la información mientras vemos a otro compañero ser despedido o aguantando comentarios condescendientes y sexistas?

Ya.

Te aseguro que el 99% de nuestras compañeras querría estar en una playa costeña o tailandesa o haciendo compras en París que estar leyéndote reclamándonos el por qué somos tan “malas” por denunciar al cretino de turno al que tuvieron que aguantar (o no) para ponerse el pan en la boca. Lo que me lleva a la ñapa.

7.“Si fuera Maluma, no hablarías”

Adivina qué le haría yo a Maluma si me llegara a hacer eso por la fuerza o a cualquier tipo que aún así me parezca atractivo. Pasarían de atractivos a Popeyes y Maluma pasaría a llamarse ‘El Ñato’. Porque hay un término que no conoces: se llama CONSENTIMIENTO. Esto no fue consensuado

8 .“Debiste reaccionar”

Bueno, no muchas pueden reaccionar al instante, se petrifican. ¿Quieres condenar a todas las mujeres por no defenderse de su agresor? Te daré varios consejos: 1. Lánzate como presidente de Colombia. 2. Gana. 3. Implanta por decreto que las mujeres aprendamos defensa personal gratuita. 4. Eso no garantiza nada, genio.

Ñapa: tú

Sí, el desgaste que provocan todos esos comentarios, y ataques digitales y hasta físicos (que lo digan las denunciantes de Hollman Morris) da para que muchas no quieran seguir y hasta se callen. Porque de nuevo: van a perder.

Malo si denuncian, malo si no. Siempre está mal lo que hacemos. Ser mujeres garantiza que recibas un comentario tonto y violento de varios hombres por en tu vida, o más. Imagina recibirlo de miles que son fans del tipo (como Morris y Petro, un fiasco en cuanto a su machismo) todos los días. Que te insulten por cualquier cosa todos los días.

Eso se lo aguantan pocas y con el cuero duro.

Espero haber solucionado todas tus dudas. Y en caso de que te preguntes más bien, cómo ayudar, solo cierra la boca. Quizás eso sirva de algo y haga la vida más llevadera a las mujeres que van a comenzar (espero que no) a sufrir las consecuencias por su valentía.

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