Sin duda, un blanco de críticas enorme en el gobierno de Gustavo Petro ha sido Verónica Alcocer. No la dejaban en paz desde que bailaba en campaña, pero que no haya salido al paso para hablar de sus escándalos por su tren de vida o gastos excesivos del erario público es otra cosa. Eso ha disminuido para muchos su credibilidad.
Petro reveló esto al estar Alcocer incluida en la Lista Clinton, en medio de su peor tensión con el gobierno Trump. Al presidente incluso se le ha visto con otras mujeres.
Es por eso que, aparte de su apariencia la criticaron por no tener “amor propio”. Sobre todo los detractores de Petro.
“Por la plata baila el perro” “Qué falta de dignidad”: las críticas adicionales a la primera dama en su reaparición
Salud Hernández, periodista de ultraderecha, dijo que si la primera dama representaba a las mujeres, y sobre todo a las maltratadas, no entendía porqué estaba al lado de Gustavo Petro:
“Día Mundial de la Mujer (que yo suprimiría): aparece Verónica con el hombre que le puso los cachos en público, va a club de estriptis y presume de ser un genio en la cama. Por dignidad y solidaridad con tantas mujeres maltratadas, no debería aparecer con él“.
Día Mundial de la Mujer (que yo suprimiría: aparece Verónica con el hombre que le puso los cachos en público, va a club de estriptis y presume de ser un genio en la cama. Por dignidad y solidaridad con tantas mujeres maltratadas, no debería aparecer con él.
— Salud Hernández-Mora (@saludhernandezm) March 8, 2026
Otros comentarios se referían a ella como una “interesada”, entre otros. Alcocer fue acompañada de sus hijas a votar.
Ahora bien, Alcocer no es la única ni la primera que ha hecho eso. Primeras damas en iguales condiciones han existido desde siempre. Jackie Kennedy, con su elegancia y apostura, le aguantó los cuernos de alce que le puso John F. Kennedy en toda su presidencia, con mujeres famosas y jóvenes que trabajaban en la Casa Blanca.
Este murió a su lado en Dallas, en 1963. Cosa similar le pasó a Hillary Clinton (involucrada en el caso Epstein), cuando sucedió el affaire de su marido, el presidente Bill Clinton con la practicante Mónica Lewinsky.
Tal y como se ve en la tercera temporada de ‘American Crime Story’, creada por Ryan Murphy y con la misma Mónica de productora ejecutiva, Clinton hizo de todo para inculpar a Mónica apenas lo pillaron.
Tardó mucho en decirle a Hillary, que sin embargo no lo dejó por la conveniencia política. Funcionó: fue senadora por Nueva York y luego candidata presidencial.
Así sucede con muchas mujeres en este tipo de posiciones de poder. Nada especial pasa con Alcocer en este aspecto.
