Hace cuatro años, Verónica Alcocer era cuestionada solo por bailar (y muy bien). Ahora ese es el menor de sus problemas: deja una imagen de derrochadora al estilo de María Antonieta que la hace muy impopular.
Fuera de eso, aparte de ser criticada por el costo de su ropa, le andan cuestionando, de manera injusta y misógina, su look.
Si bien la Primera Dama ha tenido desde campaña una imagen renovada, con un look muy a lo Clarice Underwood, con un corte pixie que ha mantenido a lo largo de estos años, en elecciones apareció con un wet look, una camisa blanca y un reloj costosísimo de Cartier, piezas de las que es fan.
Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, recordamos que los derechos que hoy ejercemos fueron conquistados por mujeres valientes que decidieron levantar la voz, participar y transformar la historia. pic.twitter.com/j9y9Kl4VzO
— Verónica Alcocer García (@Veronicalcocerg) March 8, 2026
También con una pañoleta en el cuello. Muy sencilla, y a su estilo. Un terreno en el que pudo haberle competido o diferenciarse de referentes como Tutina de Santos, pero ahí está el punto: establecen a la ex primera dama como parámetro para sus sucesoras. Y tanto María Juliana Ruiz como Alcocer, por la naturaleza del gobierno de sus maridos, han enfrentado ataques misóginos.
“Parece hombre”: las críticas misóginas hacia el look de Verónica Alcocer
Sí, es cierto que desde Roma las mujeres de los políticos no se salvan del escarnio y de la caricaturización - incluso rozando la falta de respeto- si están en un gobierno polémico.
Hay poquísimas de ellas que han logrado irse más allá de la polémica, pero en el mundo contemporáneo, ninguna se salva: a Melania Trump y a Michelle Obama las han atacado por igual. Y en la política colombiana, tanto a María José Pizarro como a la candidata presidencial Paloma Valencia las han atacado también por sus tatuajes y apariencia.
Ser mujer en política es no escapar de la misoginia, y es el mismo caso de Verónica Alcocer. Ya las críticas pasaron de un clasismo soterrado a decirle “hombre”, por su corte de cabello o que su asesoría de imagen, pagada por los colombianos (cosa que sí es verdad) no vale gran cosa “si ese es el resultado”.
¿Por qué la "primera dama", Verónica Alcocer, ahora se parece a Norberto? pic.twitter.com/g2sLMgxPij
— Chibcholandia | Realismo Criollo (@chibcholandia) March 8, 2026
Suelen compararla con María Clemencia Rodríguez, una mujer hegemónica de clase alta que por contexto ha desarrollado un gusto centralizado. Alcocer también lo es: pero le pesan sus escándalos, sus gastos, su desenfado y todo lo que no ha hecho para contener el cauce de las críticas.
Verónica Alcocer se viste como un hombre, quiere reconquistar al guerrillero.
— Poetadcortadera (@Poetadcortadera) March 8, 2026
Además, de su inmenso poder en el Ejecutivo, muchas veces con elecciones cuestionables.
El punto es que Alcocer no merece esas críticas. Merece que se le cuestione su gestión, y lo que ha hecho para contribuir al crédito o descrédito del gobierno de su ex marido, el presidente Petro.
Su apariencia no debería servirle al ojo masculino ni a códigos caducos, lo que importa es lo que gasta para dar una imagen totalmente polarizada en estos momentos.