La exchica reality Angélica Sepúlveda volvió a generar revuelo entre sus seguidores tras confirmar que su esperado matrimonio con Gürsel finalmente no se llevará a cabo. La noticia sorprendió, considerando que hace solo unos meses la pareja había anunciado con entusiasmo los preparativos de la ceremonia, incluso destacando que ya existía una fecha definida.
Fue a través de sus historias de Instagram donde la llamada “Fierecilla de Yungay” comunicó el inesperado giro. Con un tono cercano, intentó bajar la tensión de la noticia: “Amigos bellos, no habrá matrimonio. Espero que sea un gran alivio al bolsillo para todos los que iban a viajar desde muy lejos”. Además, compartió una reflexión personal: “Tómalo con humor y prudencia, me dijo mi sensei, así nadie sale herido”.
Tras ese primer mensaje, Sepúlveda se mantuvo varios días alejada de redes sociales, lo que generó preocupación entre sus seguidores. Sin embargo, en las últimas horas reapareció con una extensa publicación donde profundizó en su estado emocional y explicó, en parte, las razones detrás de la decisión.
“Me refugié en mi lugar de paz, calma y sanación”, escribió, revelando que suele aislarse cuando enfrenta momentos difíciles. En ese sentido, reconoció que no le resulta fácil pedir ayuda ni compartir su dolor, optando por procesar las situaciones de manera introspectiva.
Sobre la cancelación del matrimonio, fue sincera al admitir que aún le cuesta abordar el tema en detalle. “En un par de días más era nuestro matrimonio con Gürsel. Lo idealizamos y nos la jugamos para que fuera perfecto, pero sucedieron ‘cositas’ que hicieron que nos arrepintiéramos”, explicó, sin entregar mayores detalles sobre los motivos.
Pese a la decisión, aclaró que la relación continúa. De hecho, dedicó emotivas palabras a su pareja, destacando su apoyo en este complejo momento: “Seguimos juntos y él se convirtió en mi almohada para llorar y entender mi dolor y tristeza”.
Finalmente, agradeció las muestras de cariño recibidas y aseguró que, pese a las “cicatrices”, regresa fortalecida y con una renovada valoración por el amor propio.
