La noticia voló sobre el supuesto pago parcial de la millonaria deuda que tiene Camilo Huerta con su exesposa, Marité Matus. Se aseguró que ya había cancelado $25 millones de los $35 millones de pesos que le adeudaba. A través de sus redes sociales, la madre de los hijos de Arturo Vidal lo desmintió.
Ella subió a sus historias una captura de la publicación de LUN con la noticia, la cual estaba acompañada con una foto de su matrimonio. Sobre esta imagen escribió: “¡Falso! ¡No me ha devuelto ni un peso!“.
En una segunda historia, y en un texto más extenso, Matus señaló que “mentir exige valentía, sí, pero no una valentía admirable, la de quien está dispuesto a sostener una falsedad aun sabiendo a quién traiciona”.
A esto añadió que “sostener una mentira requiere memoria, frialdad y la decisión consciente de negar lo que fue real. Y eso es lo más decepcionante. Yo di confianza, dinero, oportunidades y todo desde el amor. Llegar hasta aquí, hasta este punto donde la mentira intenta tapar la verdad, no es solo injusto, es profundamente doloroso”.
Ella cerró el mensaje dando a entender que ha sido intimidada producto de esta deuda. “La mentira no se puede sostener sin pruebas. ¡No me callaré aunque intentan hacerlo con amenazas! ¡Yo voy con mi frente en alto! No he mentido en nada".


El conflicto legal entre Marité Matus y Camilo Huerta
Una vez que se separó la pareja, rápidamente se convirtió en una batalla legal por dinero impago. Marité Matus argumentó que le entregó dinero a Huerta no como un simple préstamo para una tienda de cannabis medicinal, como él sostiene, sino una inversión para crear una sociedad de hecho.
En concreto, Matus afirma que puso cerca de 35 millones de pesos para financiar la compra de la franquicia, el arriendo del local en la comuna de Colina, la decoración y la puesta en marcha del dispensario, un negocio altamente regulado y de alto valor.
El conflicto estalla cuando, tras el quiebre de la relación, Marité asegura que Camilo quedó como único controlador del emprendimiento, dejándola fuera de las decisiones, de la administración y de cualquier ingreso generado. En términos simples, ella acusa que su exesposo se apropió del negocio que ella financió.
Ahí aparece otro punto clave del conflicto: ni siquiera hay acuerdo sobre cuánto se ha pagado. Mientras la defensa de Huerta habla de siete transferencias que superan los 25 millones, la representación de Marité Matus sostiene que solo han existido cuatro pagos, por un total que no llega a los 15 millones. La diferencia es brutal y es uno de los ejes que deberá aclarar el tribunal.
El equipo legal de Matus refuerza su tesis señalando que los pagos nunca fueron periódicos ni por montos fijos, lo que, según ellos, calza mucho más con retiros de utilidades de un socio que con la devolución de un préstamo tradicional. En la práctica, plantean que Camilo iba entregando dinero solo cuando el negocio generaba caja.
Si el tribunal valida la existencia de una sociedad de hecho, el panorama para Camilo Huerta se complica bastante. Ya no se trataría solo de devolver una suma, sino de rendir cuentas, transparentar ingresos y eventualmente pagar las utilidades que Marité habría debido recibir como socia del emprendimiento.
