Brasil entrega una rica reserva natural de la Amazonía a la explotación minera

Grupos ecologistas y sectores opositores al Gobierno han criticado esta medida y advierten sobre el grave daño ecológico que provocará.

El Gobierno de Brasil se encuentra enfrentado en medio de una polémica con grupos ambientalistas y sectores opositores a su administración luego de una determinación emanada desde el propio Ejecutivo que pone en riesgo una importante reserva natural de la Amazonía.

Un decreto del Presidente Michel Temer termina con la Reserva Nacional de Cobre y Asociados (Renca), una superficie de gran valor natural y donde estaba prohibida o fuertemente regulada la actividad minera desde 1984.

El documento firmado por Temer abre la posibilidad de crear explotaciones mineras en una superficie de casi 47 mil kilómetros cuadrados, una extensión que supera la de países como Dinamarca y que contiene grandes cantidades de oro, níquel y otros minerales.

“El objetivo de la medida es atraer nuevas inversiones, con generación de riquezas para el país y de empleo y renta para la sociedad, siempre en base a los preceptos de la sustentabilidad”, afirmó el Ministerio de Minas y Energía a través de un comunicado.

Con esta polémica determinación, el Gobierno de Brasil pretende fomentar la actividad económica y atraer inversiones. Si bien, las autoridades aseguran que esta medida no afectará las áreas protegidas ni las tribus indígenas, grupos opositores han expresado su preocupación.

“No podía tener una noticia peor…Básicamente se está abriendo un área prístina para la destrucción final. Va a afectar toda la cuenca amazónica y el continente sudamericano”, advierte Antonio Donato Nobre, experto en la Amazonía del Instituto Brasileño de Investigaciones Espaciales (Inpe), en diálogo con la BBC.

En tanto, Mauricio Voivodic, director ejecutivo de WWF Brasil, también advierte sobre los graves riesgos de abrir esta rica reserva natural a la minería.  “Además de la explotación demográfica, deforestación, pérdida de la biodiversidad y comprometimiento de los recursos hídricos, habrá un incremento de los conflictos agrarios y amenaza a pueblos indígenas y poblaciones tradicionales”, señaló.

El área que se conoce como Renca, considera nueve zonas protegidas, que son el Parque Nacional Montañas del Tumucumaque, los Bosques Estatales del Parú y de Amapá, la Reserva Biológica de Maicuru, la Estación Ecológica del Jari, la Reserva Extractiva Rio Cajari, la Reserva de Desarrollo Sostenible del Río Río Iratapuru y las Tierras Indígenas Waiãpi y Río Paru d’Este, las que podrían verse seriamente afectadas luego del polémico decreto del gobierno brasileño.