¿Qué piensan los perros de nosotros?

Científicos de distintos puntos del planeta hicieron estudios neurológicos a varios perros para descifrar cómo entienden el mundo y a los humanos.

El perro ha sido el mejor amigo del hombre durante los últimos 30 mil años. Gracias a la convivencia que hemos tenido con ellos, podemos entender muchas de sus actitudes, como cuando tienen miedo, están alegres o se sienten culpables, Sin embargo, ya que los perros no nos pueden decir qué es lo que sienten de verdad, no podemos estar seguros de que sus actitudes signifiquen siempre lo mismo, como cuando mueven la cola, que no siempre es signo de alegría.

Entonces, ¿es imposible saber qué piensan los perros? Claro que no. Gracias a los avances recientes en la tecnología de imágenes cerebrales, estamos empezando a tener una mejor idea de los acontecimientos en el interior del cráneo canino. Los científicos están estudiando el cerebro de los perros.  La evidencia captada gracias a la neuroimagen sobre el procesamiento del olor en el cerebro de los perros, indica que  éstos se dedican irremediablemente a los seres humanos.

Para sacar las imágenes, en la Universidad Emory entrenaron a algunos perros a permanecer inmóviles en una máquina de resonancia magnética para medir sus respuestas neuronales a el olor de las personas y los perros, tanto conocidos como desconocidos. Porque los perros navegan por el mundo a través de la nariz, y la forma en que procesan olor ofrece una gran cantidad de conocimiento potencial en el comportamiento social.

Los científicos encontraron que el aroma de los dueños de los  perros en realidad provocó la activación en el “centro de recompensa” del cerebro, llamada núcleo caudado. Esto quiere decir que los perros realmente priorizan a sus seres humanos más que a nada. 

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(cc) carterse/ Flickr

En Budapest,  los investigadores de la Universidad Eötvös Loránd estudiaron la actividad cerebral canina en respuesta a diferentes sonidos  humanos y de perros, incluyendo voces, ladridos y gruñidos, como también suspiros que ambas especies emiten. Este estudio reveló que hay marcadas similitudes en la forma en la que el cerebro canino y el humano procesan los sonidos vocales con carga emocional.

Los investigadores encontraron que los sonidos alegres, en particular, activan la misma luz hasta la corteza auditiva en ambas especies. Esta coincidencia habla del fuerte sistema de comunicación que subyace en el vínculo entre perros y humanos. Antes de este estudio, no teníamos ni idea de lo que sucedía dentro de los cerebros caninos cuando los seres humanos hacemos ruido.

“Es muy interesante para entender el conjunto de herramientas que ayuda a la comunicación vocal exitosa entre dos especies. Nosotros no necesitamos de neuroimagen para ver que la comunicación entre perros y humanos funciona, pero sin ella, no entendíamos cómo lo hacía. Ahora estamos empezando a comprender”,  dijo Atila Andics, neurocientífico y autor principal del estudio.

 

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(cc) Bering Land Bridge National Preserve/ Flickr

Según Andics, los perros interactúan con sus cuidadores humanos de la misma forma que hacen los bebés a sus padres. Cuando los perros se asustan o están preocupados, corren a sus propietarios, al igual que los niños en dificultades corren directamente hacia sus padres. Esto está en marcado contraste con otros animales domésticos, tanto los gatos como los caballos, huirán.

El perro es el único animal no primate que mira a la gente a los ojos. Esto es algo Andics, junto con otros investigadores, descubrió hace unos 10 años cuando estudió la domesticación de los lobos, que él pensaba que compartían ese rasgo. Se esforzaron por  tratar a los lobos como los perros. pero no funcionó. Este es un comportamiento único entre los perros y los humanos, y es mucho más especial ya que los perros buscan contacto con los ojos de la gente, pero no con sus padres biológicos perros.

Pero el amor no s solo del perro al humano. En un estudio publicado en PLoS One, en octubre, los investigadores del Hospital General de Massachusetts midieron la actividad cerebral humana en respuesta a las fotos de perros y niños. Los participantes del estudio eran mujeres que habían tenido perros y bebés durante al menos 2 años. Ambos tipos de fotos desataron actividad en las regiones del cerebro asociadas con la emoción, la recompensa, afiliación, el procesamiento visual y la interacción social. Básicamente, tanto el más peludo miembro de la familia y el menos peludos nos hacen igualmente feliz.