El lado verde de Pablo Neruda

A 110 años de su natalicio, revisamos algunos de sus hermosos poemas que tratan sobre la naturaleza, la Tierra y los animales.

Este 12 de julio se cumplen 110 años del natalicio del gran poeta chileno, Neftalí Reyes, más conocido por su seudónimo de Pablo Neruda, ganador del Premio Nobel de Literatura y coleccionista de los objetos más curiosos que podrías imaginar.

Si bien, es muy conocido por sus poemas de amor y desamor, como aquél que dice “Puedo escribir los versos más tristes de esta noche/yo la quise, y a veces ella también me quiso/En las noches como esta la tuve entre mis brazos/ ¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!”, muchos de sus escritos tienen que ver con temas verdes, en los cuales compara la belleza de la mujer con la belleza de la naturaleza.

La Infinita

Ves estas manos? Han medido
la tierra, han separado
los minerales y los cereales,
han hecho la paz y la guerra,
han derribado las distancias
de todos los mares y ríos,
y sin embargo
cuanto te recorren
a ti, pequeña,
grano de trigo, alondra,
no alcanzan a abarcarte,
se cansan alcanzando
las palomas gemelas
que reposan o vuelan en tu pecho,
recorren las distancias de tus piernas,
se enrollan en la luz de tu cintura.
Para mí eres tesoro más cargado
de inmensidad que el mar y su racimos
y eres blanca y azul y extensa como
la tierra en la vendimia.
En ese territorio,
de tus pies a tu frente,
andando, andando, andando,
me pasaré la vida.

Y no solo hablaba de amor, de mujeres y su hermosura. También dentro de sus poemas podemos encontrar versos con panegíricos a árboles, frutas y animales, mostrándonos con rebuscadas frases la belleza que encontraba hasta en la más humilde de  las criaturas, que muchas veces ignoramos.

La Araucaria

TODO el invierno, toda la batalla,
todos los nidos del mojado hierro,
en tu firmeza atravesada de aire,
en tu ciudad silvestre se levantan.

La cárcel renegada de las piedras,
los hilos sumergidos de la espina,
hacen de tu alambrada cabellera
un pabellón de sombras minerales.

Llanto erizado, eternidad del agua,
monte de escamas, rayo de herraduras,
tu atormentada casa se construye
con pétalos de pura geología.

El alto invierno besa tu armadura
y te cubre de labios destruidos:
la primavera de violento aroma
rompe su sed en tu implacable estatua:
y el grave otoño espera inútilmente
derramar oro en tu estatura verde.

Oda a la manzana (extracto)

A ti, manzana,
quiero
celebrarte
llenándome
con tu nombre
la boca,
comiéndote.

Siempre
eres nueva como nada
o nadie,
siempre
recién caída
del Paraíso:
plena
y pura
mejilla arrebolada
de la aurora!

Oda al gato (extracto)

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Si escarbamos un poquito, podemos encontrar decenas de maravillas como esas que este gran poeta se atrevió a escribir, siempre maravillado por la naturaleza, los cielos, las estrellas, los animales y cada creación del hombre. Nunca está demás revisar algún poema de este gran escritor y orgullo de la nación chilena, que con sus versos nos inspira a admirar las cosas desde su esencia más profunda y bella, como solo las pueden ver los grandes poetas como Pablo Neruda.