La calidad del aire es un derecho humano

La mala calidad del aire en México ha movilizado a la sociedad a protestar ante la Comisión de Derechos Humanos.

14,734 muertes. Ése es el saldo provocado por la mala calidad del aire en México. Por esa razón, decenas de organizaciones civiles, ambientalistas y ciclistas se han movilizado para denunciar ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos esta situación. Los acusados tienen nombre: instituciones como Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Energía, entre otros, son señalados como culpables.

La protesta tiene una gran justificación. México padece de una grave contaminación ambiental. Tan sólo recapitulemos algunos ejemplos:

  • 34 ciudades del país -aquellas que superan los 500 mil habitantes- están obligadas a monitorear la calidad del aire.
  • En septiembre de 2013, el Valle de México superó los índices de mala calidad del aire de 2012, lo que habla de un retroceso considerable.
  • Cinco ciudades superan al Valle de México en contaminación ambiental: Mexicali, Monterrey, Cuernavaca, Tijuana y Toluca.
  • Siete personas mueren al día en el Distrito Federal a causa de la exposición prolongada a la contaminación ambiental.
  • El Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) alerta que México podría alcanzar pronto los niveles de contaminación ambiental de China.
  • ¿Necesitamos más razones para protestar?

    Lo cierto es que la sociedad civil está poniendo de su parte en remediar la situación. Campañas permanentes como Hazla de Tos están sensibilizando a la población acerca de la mala calidad del aire que respiramos. Sin embargo, esto no es suficiente.

    ¿Qué se puede decir de un gobierno que impulsa una Reforma Energética basada en los combustibles fósiles? ¿Qué podemos esperar si la misma gente evade las medidas de prevención y restricción? ¿Dónde está la educación ambiental?

    La buena calidad del aire es un derecho humano. Así lo marcan los Derechos Humanos de tercera generación, en los que se propone garantizar un medio ambiente sano. ¿Qué clase de calidad de vida tenemos nosotros (y tendrán las generaciones venideras) si no ponemos manos a la obra? Enhorabuena por la presión ciudadana: ojalá cada día sean más personas y se logre hacer espabilar al gobierno -y a todos los actores sociales- antes que sea demasiado tarde.

    Fuente: El Universal