México, entre el desabasto y la mala calidad del agua

De acuerdo con OCDE, nuestro país es un desastre en materia de agua; cada año se genera gastos 500 millones de dólares entre enfermedades y perdidas de producción.

A veces me pregunto si damos por hecho el agua. Sí, que es eterna, que se están tomando las acciones adecuadas para su máximo aprovechamiento. Por supuesto esto ocurría en un pequeño apartado de nuestra imaginación, donde las condiciones son ideales, el preciado líquido es respetado y resulta eterno. La realidad que enfrenta nuestro país es totalmente otra, que va más allá de la disminución del servicio en días determinados — como ocurre en ciudad de México.

El agua es un líquido vital para el ser humano, un derecho de todos que, por desgracia, ha sido desperdiciado por nuestras mismas acciones. Este recurso es el más importante para la supervivencia humana y el desarrollo de empresas. Algunos cuerpos de agua genera movimientos sociales, enfrentamiento con gobierno y tranzas a nivel empresarial, todo con tal de garantizar el preciado líquido. Y, ¿qué pasa con el resto de la población?

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México enfrenta un serio problema de abasto regional de agua que conduce a enfermedades. Esta situación pasa una factura anual de 500 millones de dólares, entre gastos médicos y pérdidas de productividad — en agricultura, ganadería, hasta procesos industriales. Una factura que se debe disminuir cuanto antes.

Según proyecciones de OCDE, para 2050 el consumo de agua a nivel mundial aumentará en un 55%, más de 40% enfrentarán condiciones de escasez. Esto coloca a México en un riesgo importante, considerando que actualmente un 2% de la carga de enfermedad está relacionada con el consumo de agua contaminada. Los estados más afectados son Chiapas, Oaxaca, Puebla y Estado de México.

Datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) revelan que un 9% de la población no tiene acceso a agua potable, los más vulnerables a las enfermedades gastrointestinales que toman vidas cada año. Y ¿qué se hace al respecto?

La OCDE recomienda mantener un nivel aceptable de riesgo, en cuatro rubros: riesgos de escasez, riesgos de calidad inadecuada, riesgos de exceso (inundaciones) y riesgos de quebrantar la capacidad de recuperación de los sistemas de agua dulce. Un trabajo que tendrá que ser en conjunto, el gobierno, las empresas, organizaciones civiles y la sociedad en general. Pero, ¿cómo empezamos?

La inversión privada suele ser la respuesta inmediata para sobrellevar el problema y dar una solución a la brevedad posible. Sin embargo, por intereses, o por dinero, esto puede salir de las manos afectando a los bolsillos de familias, en especial, de los que menos tienen. En cuanto a las empresas que se apropian del agua, bueno, el gobierno debería controlar este tipo de concesiones sin afectar a la población. En teoría.

Estamos ante una situación preocupante. Todos debemos tomar acciones, desde la más pequeña, para cuidad este preciado líquido. Así mismo pedir a los gobernantes distribución justa, tratamiento de calidad y cuentas claras con respecto tratos que tengan con empresas.

 

Fuente: Ecoportal

FotoVinoth Chandar (Flickr) / (cc) by