La modificación de ecosistemas enferma a nuestro mundo

México es uno de los países más ricos en diversidad, sin embargo, poco a poco se va destruyendo con la modificación de ecosistemas. Un cáncer que se debe detener ¡ahora!

Necesitamos abrir los ojos, antes de que sea demasiado tarde. Con cada mega proyecto autorizado, México pierde una parte de sus ecosistemas, de su riqueza natural y, por ende, una pequeña parte de nosotros se ve afectada. A largo plazo esto podría significar la vida, no solo de las especies de flora y fauna, sino nuestra propia vida.

En Forbes leo una interesante reflexión de Viviana Macías Vences, Maestra en Planeación Ambiental, IIDSES-UIA, donde rescata puntos clave de la ponencia ¿Hasta dónde la pérdida de la biodiversidad limita el crecimiento económico? Y, amigos, estamos en serios problemas.

Recordemos que nuestro planeta es un organismo, como una persona. Cada uno de sus elementos cumple una función; si se encuentran en equilibrio, dicho cuerpo goza de buena salud. Imaginemos que México es un órgano vital, del cual formamos parte como células. Los animales y las plantes son otros tejidos. Hace cientos de años todo estaba en armonía, hasta que aparece la industria.

Con la revolución industrial, el humano (para este momento células dañinas) comienzan a modificar los ecosistemas. Acaba con bosques para implementar la agricultura y la ganadería. Crean zonas urbanas, para extenderse a sus anchas en medio del concreto y lujosas necesidades ficticias. Destruye manglares, esos valiosos purificadores, para extender complejos turísticos.

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Splash Belize

Somos un cáncer que ha acabado con el 50% de los ecosistemas naturales. Equivale a si nosotros hubiéramos perdido parte de nuestro pulmón, otro pedazo de hígado, tal vez un riñón entero. Nuestro sistema inmune se debilita y, con ello, somos el huésped perfecto para el desarrollo de enfermedades; unas toman fuerza y evolucionan, otras nacen ante nuestros ojos.

Así es como en México se ha extendido la mancha de dengue, que ahora se encuentra donde nunca se habían registrado datos. Así fue como nos tomó de sorpresa el H1N1, mutación de subtipos de gripe aviar, gripe porcina, gripe bovina y gripe española. Así es como en algún momento podemos enfrentar al Virus del Nilo.

Mientras tanto México, nuestro país, se descuida autorizando proyectos como: Dragon Mart, que destruirá selvas y manglares; apostando por el fracking, que contamina el agua y provoca la muerte de especies; construcción de autopistas, que dan muerte a especies en peligro de extinción y se llevan parte de nuestros pulmones. Ahora ¿cómo purificamos nuestro país?

México vive una crisis ambiental, siendo uno de los 10 países más ricos en diversidad. A nivel económico, el desequilibrio de los ecosistemas genera gastos importantes; entre más enfermedades, se eleva más el costo en servicios de salud y aumentan las pérdidas humanas. Hablamos de enfermedades que se fortalecen, pasan de un huésped a otro, cada vez más letales.

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Pedro Hernandez (Flickr) / (cc) by-sa

Para detener el crecimiento de este cáncer, México debe entender lo que está atravesando. Se debe apostar al estudio de la bioantropología, donde se considere a la sociedad, a la ecología y la función de todos sus elementos. En caso contrario vamos a padecer una larga y agonizante enfermedad que podemos curar desde ahora.

Link: Forbes
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