Radicales reformas quizás no consigan salvar a los peces europeos

Parece que en Europa va a ser difícil utilizar el dicho “más peces en el agua”.

Parece que en Europa va a ser difícil utilizar el dicho “más peces en el agua”. Las acciones de ese mercado están por el suelo y la mayoría del pescado que se consume en la Unión Europea (UE) es importado.

Europa espera que unas radicales reformas al sistema de cuotas (suena como un mal conocido localmente) ayude a restaurar la pesca para el año 2020. Si bien el plan se ve como un gran paso adelante, expertos en el tema están preocupados de que los políticos pasen por alto las recomendaciones científicas en su aplicación.

La Common Fisheries Policy, establecida en 1970, regula la industria pesquera europea con cuotas anuales para cada Estado miembro de la UE. Las cantidades se fijan en una reunión de ministros llamada Council of the European Union.

“Casi todo el mundo está de acuerdo en que ha sido un completo fracaso”, dijo Markus Knigge, asesor con sede en Bélgica para el Programa Marino Europeo del Pew Charitable Trust. A pesar de las cuotas, la sobrepesca ha continuado por décadas, las poblaciones de peces han disminuido y la industria depende de subsidios. “Se importa el 60% del pescado que se consume en la UE”, agregó Knigge.

Uno de los mayores temores es que el Consejo (de ministros) suele ignorar la evidencia científica sobre el estado de las pesquerías y asigna cuotas demasiado generosas, explica Callum Roberts, de la Universidad de York en el Reino Unido. Se ha demostrado que, entre 1987 y 2011, las cuotas de pesca europeas fueron un tercio más altas que lo indicado en las recomendaciones científicas [Marine Pollution Bulletin, doi.org/bwrrgc].

Las reformas propuestas tienen como objetivo hacer la pesca sostenible en Europa para 2015 y restablecer las poblaciones para 2020. Es importante ver qué sucede con estas modificaciones y cómo afectarán la demanda mundial de productos pesqueros. Por casa no andamos muy bien.

Fuente: Radical reforms might not save Europe’s fish stocks (New Scientist)