Chile se compromete a bajar emisiones de mercurio

Hace dos semanas las Naciones Unidas consiguió que más de 140 Estados miembros acordaran el primer tratado mundial para la reducción de las emisiones de mercurio. ¿Cómo anda Chile en este tema?

Hace dos semanas las Naciones Unidas (ONU) consiguió que más de 140 Estados miembros acordaran el primer tratado mundial para la reducción de las emisiones de mercurio. ¿Cómo anda Chile en este tema?

El Convenio de Minamata sobre el Mercurio toma su nombre de una ciudad japonesa donde la población sufrió envenenamiento sostenido producto del vertido de mercurio que una empresa petroquímica hizo en el mar en el año 1956. En es momento, 46 personas murieron por consumir pescados y mariscos contaminados. Para 2001, otras 3.000 habían sido diagnosticadas con una enfermedad provocada por la contaminación; un síndrome neurológico grave que produce descoordinación corporal, parálisis e incluso muerte.

En octubre de este año esa misma ciudad será la sede donde los países que apoyan la normativa se van a reunir para la firma del Convenio, instancia vinculante que pretende reducir y controlar las emisiones de mercurio en la atmósfera. Aún cuando no se ha fijado una meta global de reducción, la idea es que se mejoren los procesos que generan mayor emisión, como los de la minería artesanal y la energía a carbón. De la misma forma, desde 2020 se prohibirá la producción, importación y exportación de una serie de productos que utilizan en su manufactura este mineral, como termómetros, tensiómetros, ampolletas de bajo consumo, cosméticos e instrumentos médicos.

En América Latina, el crecimiento de la minería artesanal y a pequeña escala han supuesto “un grave riesgo de intoxicación para la salud de los trabajadores, sus familias y comunidades que viven alrededor y río abajo de las explotaciones mineras”, según señaló Jordi Pon, consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Medio Ambiente por el desarrollo (PNUMA).

En Chile, los datos más recientes sobre las emisiones de mercurio son de 2008, cuando la Comisión Nacional de Medio Ambiente detalló las principales fuentes de contaminación en el país, donde se incluyen la pequeña minería de oro, la combustión de carbón en las centrales energéticas, la minería del cobre, las empresas productoras de cemento, termómetros y pilas. En el informe se mencionan al menos 30 zonas críticas por contaminación de mercurio y se establece un plan de manejo para las emisiones.

El año 2011 el Ministerio de Salud realizó un estudio en peces para determinar si pescados y mariscos que se consumen en el país presentaban contaminación por mercurio. Esto se debió a recomendaciones del gobierno español para su población que señalaban que niños menores de tres años y embarazadas no debían comer atún rojo, albacora, tiburón y otros peces grandes por las grandes cantidades de mercurio que acumulan producto de su dieta. De las 67 muestras analizadas, que incluyen atún (54), bacalao (2) y albacora fresca y congelada (11); el 30% de la albacora tenía trazas por sobre lo permitido, lo mismo el 2,3% de las conservas de atún.

Si bien sólo el 9% de las muestras totales tenía procedencia local (San Antonio, Valparaíso y Talcahuano), la situación preocupó a las autoridades del Instituto de Salud Pública (ISP) y en su momento anunciaron controles periódicos a las costas y la posibilidad de una recomendación parecida a la española para niños y embarazadas chilenas; hasta el momento no hay novedad al respecto.

Para profundizar respecto al tema puedes consultar los siguientes documentos:

Fuente: Chile se compromete a bajar emisiones de mercurio tras adherir a pacto global (La Tercera)