La crisis del agua es una crisis de gobernanza

No sólo la inequidad económica debería ser parte de la agenda en la actualidad, sino también la desigualdad que existe en el acceso a recursos primarios tan esenciales como el agua. El cambio climático abre la puerta a la discusión y a la toma de medidas.

Por Patricio Cabrera Responsable Iniciativa Gobernanza del Agua de la Fundación Futuro Latinoamericano.

Latinoamérica es uno de los continentes con mayores reservas de agua en relación a otros en el planeta. Así por ejemplo, en países como el Ecuador, la cantidad de agua por habitante sobrepasa varias veces el promedio mundial. ¿Por qué entonces hay tanta gente sin agua y tanta inequidad en el reparto en países donde el agua no falta?

Esta inequidad es una constante en muchos países del mundo, más allá del tema territorial. Si a esto añadimos el desasosiego producido por el cambio climático, la contaminación, el saneamiento y la salud pública, el panorama parece más complicado. Bajo este escenario, se han planteado varios espacios dedicados a coordinar esfuerzos para la discusión y el análisis.

Pero ¿cómo lograr que las declaraciones internacionales aterricen a nivel local y que los problemas de los usuarios del agua sean superados? La respuesta puede encontrarse al atender temas como la Gobernanza del agua. Pero ¿Qué es Gobernanza del Agua? Son todos aquellos mecanismos, procesos e instituciones a través de los cuales el Estado y la sociedad civil articulan sus intereses, ejercen sus poderes, rinden cuentas y median sus diferencias, es una condición previa para lograr un mecanismo de manejo y gestión del agua que satisfaga las necesidades de consumo de los diferentes sectores y así mismo proteger el recurso natural con apoyo de todos los actores involucrados en su manejo.

En la visión de Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA), la GIRH Negociada y la creación de estructuras como los consejos de cuenca inter-escalas,  permiten apostar por la participación local en la gestión del recurso, incentivando la conexión entre lo local y lo gubernamental en espacios de concertación y apoyando la toma de decisiones y la generación de políticas para la gestión, basadas en las experiencias. La GIRH abre la posibilidad real de una participación genuina, reconociendo las prácticas, recursos, capacidades y conocimientos locales para el manejo del recurso.