La TV en los niños: ¿Es tan mala, es buena? Conoce verdades y mitos

La televisión no es el problema, si no que su mal uso y la programación que los pequeños ven.

La mayoría de nuestros hijos pequeños, pasa gran parte del día frente al televisor. Según un estudio los niños en Chile pasan al menos 4 horas frente a la caja mágica, e incluso algunos están el doble de ese tiempo hipnotizados frente  ala tevé. En primera instancia, estas cifras parecen no ser muy positivas, ya que muchos señalan que el aprendizaje y la calidad de concentración de los más pequeños se ve afectada notablemente.

Nadie más que nosotros tiene la absoluta responsabilidad sobre las actividades de nuestros retoños, por lo tanto si estos no quieren más que estar todo el día en televisión, tenemos que incentivar otro tipo de pasatiempos o al menos intervenir en lo que ven. Lo cierto es que la mayoría de los papás quisieran tener más tiempo para educar a sus hijos en casa, pero las labores del hogar o el simple cansancio hacen que el televisor sea una excelente niñera que acompaña, entretiene y hasta educa a los niños cuando realizamos otros menesteres.

Algunos bebes suelen ser muy inquietos y meterse en problemas con gran facilidad y en muy poco tiempo, es por eso que la televisión puede ser un apoyo ideal para calmar por un rato a estos diablillos. Esto no es del todo malo si es que la programación se escoge adecuadamente. Según la experta Claudia González, Magíster en Educación y docente de Pedagogía en Educación Básica dela Universidad de San Sebastian, muchos padres creen que la desmotivación en los estudios, el bajo rendimiento académico y la violencia de sus hijos son consecuencia de un exceso de televisión, pero también varios apoderados reconocen que han notado que sus niños pequeños saben cosas sobre, animales, naturaleza, países y nuevas palabras que nadie en casa ni en la escuela le ha enseñado, por lo que sin duda vieron y oyeron en la televisión. Por eso González señala que la televisión no es el problema, sino que su uso y la programación que los pequeños ven, ante eso realiza un punteo sobre las verdades y mitos dela TV, que aquí presentamos textualmente:

1. La televisión no estimula la agresividad, pero la complementa.

Algunos aseveran que la televisión es un modelo de conductas agresivas que el niño imita, sin considerar su capacidad de discernimiento. Pero es imposible creer que los niños son sólo receptores pasivos, incapaces de filtrar los modelos impuestos. Son más acertadas las opiniones de expertos que piensan que los niños que reciben modelos agresivos desde la televisión, los re significarán de acuerdo a sus propias experiencias. Es decir, si vive en un entorno agresivo, las imágenes potenciarán su agresividad. De lo contrario, como agente activo de su pensamiento, será capaz de filtrar aquello que quiere imitar, llegando incluso a rechazar las conductas violentas de los personajes en pantalla.

2. La TV no influye sobre la inteligencia, pero sí sobre la concentración.

Comúnmente los padres asocian la inteligencia al rendimiento académico, lo que en gran parte es un error, debido a que no siempre la inteligencia se refleja en la notas de un niño. El rendimiento escolar también puede depender de la concentración, que se ve influenciada fuertemente por la televisión, que estimula visual, auditiva y kinestésicamente, o sea, absorbe toda la sensorialidad del niño, provocando imágenes duraderas en su mente. Por lo mismo, es un excelente medio de aprendizaje, convirtiéndose en una poderosa rival de la escuela, donde el profesor aspira a ganar la atención de los alumnos con la modesta herramienta de su discurso. Por tanto, niños más televisados, necesitan cada vez más estímulos para recepcionar información.

3. La televisión estimula la creatividad.

Sin duda, la creatividad se ve altamente potenciada con los estímulos sensoriales dela TVque acercan a mundos fantásticos y desconocidos. Los niños intelectualmente activos saben reconocer la diferencia entre el plano real y el imaginario, habilidad que ponen a prueba también con los cuentos de hadas, los mitos y leyendas. Aun así, es importante estimular la reflexión constante acerca de lo que ven y sus posibilidades en el plano real.

4. La televisión estimula intelectualmente.

Efectivamente, la inquietud intelectual puede verse potenciada en las imágenes de mundos lejanos, formas de vida, culturas exóticas y paisajes inexplorados que la televisión muestra. Un niño con inquietudes de aprender y conocer, encontrará en la televisión un mundo de sabiduría que lo estimulará a profundizar desde otros soportes como los libros y enciclopedias.

5. Más que preocuparse de la TV, debemos preocuparnos de la programación.

En la calidad de los programas que ven los niños estaría la clave para determinar si las horas de televisión serán una experiencia diaria de entretención y estimulación intelectual, o por el contrario, un tiempo vacío y perdido.

Fuente: La televisión ¿estimula o deteriora la inteligencia? (La Segunda)