El Ávila: Un tesoro natural que bordea la ciudad

¿Y tú? ¿Tienes algún área protegida cerca? ¿Tienes algún espacio que merezca ser protegido? Involúcrate, no permitas que pase el tiempo y se degrade.

En Caracas, es normal -ver desde casi cualquier punto- la imponente cordillera que separa la ciudad de la zona costera y el Mar Caribe. Es habitual ver esas montañas levantándose por encima de los edificios y adornando con lo más preciado, con naturaleza, nuestra capital venezolana.

Son muchas las historias, anécdotas y también la mitología que rodea a esta maravilla natural. Y creo que podemos empezar por su nombre.

Desde que recuerdo, siempre se le conoció como Parque Nacional El Ávila, o simplemente “El Ávila”,  nombre que deriva del señor Juan Antonio Ávila, un personaje del siglo XVIII que vivía en los terrenos más próximos a estas montañas y por lo cual la gente hablaba del Cerro de Ávila (haciendo alusión a la familia de este apellido).

Sin embargo, los indígenas Caribe, que habitaban en la zona mucho antes de que se conformara la capital, según la literatura, lo llamaban Waraira Repano, que significa “Sierra Grande”. Ahora, desde el año 2011, Waraira Repano es el nombre oficial del Parque Nacional.

Por otro lado, es importante mencionar sus características. Esta Área Bajo Régimen de Administración Especial mide más de 85 mil hectáreas, su vegetación varía desde xerófita, pasando por selvas nubladas y sabanas arboladas, hasta vegetación de sub-páramo. Su fauna más común incluye hermosas aves como el “Querrequerre”, las “Guacharacas”, el “Turpial”, el “Cristofué”, entre muchos otros, también hay mamíferos como murciélagos, venados, cunaguaros, lapas, y tantos más.

Sin lugar a dudas, es todo un paisaje que deslumbra e inspira a cientos de artistas plásticos, quienes han pintado –a lo largo de los años- esas hermosas montañas; pero también ha inspirado a cantautores que le dedican su letra a este majestuoso cerro. Así lo hizo Ilan Chester, con “Canto al Ávila”: “Voy de Petare rumbo a La Pastora, contemplando la montaña que decora mi ciudad (…) Cerro Ávila, Cerro El Ávila (…)”.

Ahora bien, hay varios puntos de interés para quienes nos hemos aventurado -y quienes aún lo hacen- a adentrarnos entre su vegetación. Un área importante es Sabas Nieves, lugar de fácil acceso y que cuenta con un puesto de guardaparques al iniciar el ascenso; desde allí suben muchos deportistas a diario, así como también observadores de aves que buscan especies para identificar.

También, puedo mencionar La Silla de Caracas, que es la zona que separa dos picos y parece una la silla para caballos. Subiendo un poco más, nos encontramos el pico occidental, desde donde puede visualizarse la ciudad de Caracas por un y por el otro, el Mar Caribe.

Si sigo buscando entre los aspectos interesantes de El Ávila, no puedo dejar de mencionar a Alexander Von Humboldt, conocido naturalista alemán, quien en el año 1800, junto con el también naturalista Aimé Bonpland y acompañados por Andrés Bello –ilustre educador venezolano- ascienden al Cerro El Ávila, realizando una expedición que –como muchas otras- tenía el objetivo de recolectar información sobre los recursos naturales de la zona.

Además, el parque nacional cuenta con un teleférico que une a la ciudad con el Pico El Ávila, donde hay un camino empedrado que conduce al Hotel Humboldt (también un atractivo importante).

Por supuesto, la Cruz del Ávila, es otro de los tantos puntos de interés de este parque nacional, se trata de una estructura gigante de hierro, en forma de cruz cristiana, con reflectores, la cual se enciende cada 01 de diciembre para dar inicio a la época navideña, y se apaga cada 06 de enero, día de Reyes Magos, para concluir la época decembrina.

Por otro lado, es obligatorio hablar de Gottfried Knoche, un médico alemán que se internó en El Ávila, en una finca que luego convirtió en su casa y laboratorio. Inventó un líquido embalsamador (secreto) con el cual momificó decenas de cuerpos (incluyendo el suyo) que eran parte del mausoleo construido en la misma área. Aunque en la actualidad esa zona está en ruinas y cubierta por la maleza, es uno de los atractivos más curiosos del parque nacional.

Otros aspectos interesantes son las creencias que inspira El Ávila. Y es que se ha dicho desde que es el centro de operaciones de seres extraterrestres y que dentro de la montaña “estacionan” sus naves, hasta que es un volcán no descubierto que está “dormido”.

Por otra parte, debo mencionar que, aunque hay poblaciones controladas (Galipán) que habitan en El Ávila (porque ya vivían ahí antes de que fuera decretado parque nacional) en la actualidad, ha sido amenazado por invasiones y construcciones ilegales que ponen en peligro este tesoro natural.

En este sentido, para los caraqueños, para los venezolanos, es un orgullo tener esta riqueza natural en los alrededores de la ciudad. Es sumamente importante conservarlo en función del recurso hídrico, de la fijación de carbono, de la proporción de oxígeno y del recurso natural en general que en él albergan. Nosotros estamos llamados a cuidarlo y defenderlo.

¿Y tú? ¿Tienes algún área protegida cerca? ¿Tienes algún espacio que merezca ser protegido?  Involúcrate, no permitas que pase el tiempo y se degrade. Todos tenemos el derecho y también el deber de velar por nuestros recursos naturales, esos que no son de alguien en particular sino de todos en general.