Ximena Abogabir en picada contra el rol del Estado chileno en HidroAysén, Castilla, Freirina y carretera eléctrica

La sociedad parece reacia a confiar en los empresarios y en sus mega proyectos energéticos. La experta en educación y desarrollo sustentable, asegura que la clave para cambiar esta realidad es que “las empresas escuchen la voz de la ciudadanía”.

Los conflictos ambientales no sólo afectan a nuestra matriz energética, sino también a la ciudadanía, políticos y empresarios. Opiniones sobre qué caminos seguir para realizar estos proyectos hay muchas, entre estas voces se encuentra la de Ximena Abogabir Scott.

Experta en educación y desarrollo sustentable, además de ser periodista, lleva más de 20 años trabajando en buscar soluciones comunicacionales de empresas a personas referidos a temas medio ambientales. Para generar este espacio funda Casa de la Paz en 1985. Conoce de cerca la legislación ambiental, porque fue miembro del consejo consultivo nacional del CONAMA, lo que le ha permitido observar las transformaciones medio ambientales por las que ha pasado el país.

“La institucionalidad ambiental en todos los planos necesita seguir avanzando” asegura Abogabir. Además, considera de suma importancia que las empresas escuchen a las comunidades, antes de la construcción de cualquier proyecto. “Si pasas una máquina por donde estaban mis antepasados, pierdo mi dignidad”, a su juicio este es el malestar que frena Castilla, HidroAysén o la Carretera eléctrica.

El débil rol del Estado

Veo Verde: El 2 de marzo de 2000 señaló en una de sus columnas del Mostrador “Que lo peor del período fue el apoyo explícito del presidente Frei a los proyectos más cuestionados antes o durante sus evaluaciones medio ambientales, lo que resto credibilidad al sistema, tornó estéril el esfuerzo ciudadano y debilitó la autoridad ambiental” ¿Qué es lo peor en materia medio ambiental de este gobierno?

Ximena Abogabir: Lo peor a mi juicio, más grave aún que lo de Frei, fue ocurrido una vez que se aprueba Barrancones. El presidente Sebastián Piñera dice que va a llamar por teléfono a un amigo e invalida la evaluación ambiental. Me imagino que después se tiene que haber arrepentido de eso y la verdad es que no sé cómo no lo pararon. No sé cómo no renunció la ministra, porque se supone que sí hay una institucionalidad ambiental que funciona, en la cual queremos creer y respaldar. El presidente puede incidir antes y decir cuidado con esto o perfeccionemos el organismo, pero haber fallado a favor de una determinada opción fue muy debilitador.

VV: El 8 de mayo de 2011, el presidente Sebastián Piñera, en una entrevista a la Tercera, señaló que “Las energías limpias y renovables son fundamentales hoy día”, las que actualmente conforman un 7% y se aspira que para el 2020 lleguen a un 20%  ¿Cómo el gobierno puede llevar estas cifras a la realidad sin afectar en gran medida a la sociedad, el ecosistema y la calidad de los proyectos?

XA: En la medida en que el gobierno empiece a mandar las señales de que efectivamente un porcentaje alto de la matriz va a ser renovable inmediatamente empiezan las innovaciones tecnológicas. Por ejemplo, en Collahuasi licitarán un proyecto de planta solar que aportará un mayor abastecimiento de energías renovables, por lo que van a tener 60 MW.  Favorecer también lo que se llama “la generación distribuida”, lo que significa que en los techos de las casas se podrían instalar paneles solares y lo restante de energía podría inyectarse al sistema. Hoy todo el mundo está preocupado de esto.  Si el gobierno diera señales claras, este tipo de cosas podrían ocurrir.

La incorrecta planificación de Agrosuper

VV: La ficha del proyecto agroindustrial del Valle de Huasco, cuyo estudio de impacto ambiental describía el proyecto que consistía en la construcción de un centro de producción porcina fue aprobado, a pesar del desastre ambientan que afectó a los habitantes de Freirina con malos olores ¿Cómo se pudo pasar por alto este punto en la aprobación ambiental?

XA: El primer problema del caso Freirina, es que Agrosuper construyó una mega planta en un ecosistema frágil. El que está muy tensionado por los temas de la minería y la agricultura de esa zona, donde el agua es crucial. Por lo que hay un ecosistema muy seco. La gente de Agrosuper venía de Doñihue, zona agrícola donde hay olor a estiércol de caballo y pasto seco. En cambio, en Freirina no los había. Entonces, esta mega planta hace un diseño ingenieril que en los papeles funcionaba muy bien, porque era en un sistema cerrado, pero se les echó a perder un biodigestor y mira lo que ocurrió.

VV: Agrosuper aseguró que se han invertido $54 millones de dólares, lo que equivale a sólo un 10% de la inversión inicial, en lo que respecta a medidas medio ambientales ¿Le parece suficiente el nivel de inversión que se da en empresas con relación a este aspecto?

XA:  Es importante  que las empresas se hagan cargo de estos temas en las etapas iniciales de diseño. Entonces, cuando propongan instalar su mega planta se pregunten: qué hay acá, quién me rodea, hacia dónde se dirigen los vientos, etcétera. Eso no lo tomaron en cuenta en el caso de Freirina. Creo que puede ser mucho dinero, pero luego de que cometiste el error es muy caro andar encapsulando procesos, lo que no sería nada de raro que termine ocurriendo en otras plantas.

HidroAysén y su “traje a la medida”

VV:  Según la encuesta realizada por la Tercera el 15 de mayo de 2011, un 74% de los encuestados rechaza el proyecto de Hidroaysén ¿Qué tipos de acuerdos tendría que realizar el gobierno con la ciudadanía para que este mega proyecto sea aceptado?

XA: Lo primero que debe ocurrir en el país, es llegar a algún acuerdo a través de figuras de hombres o mujeres buenas, como le queramos llamar. Que ellos digan efectivamente cuál es la necesidad energética del país. Nadie en su sano juicio quiere inundar la Patagonia. Entonces, la pregunta debería ser ¿Es necesario tanta energía? Porque si es así la alternativa es carbón o hidroeléctrica, la decisión obvia es decir hidroeléctrica, pero eso es un punto que alguien tiene que zanjar. Se entiende el potencial turístico que hay ahí, que estos lugares son de los pocos que van quedando en el planeta. El mundo mira a Chile con simpatía, pero un país que construye una represa en un lugar tan valioso le va a traer problemas a la imagen en la cual tanto se ha invertido.

VV:  Colbún y Endesa son las principales empresas de energía que apoyan el proyecto de Hidroaysén. Sin embargo, Colbún propuso al directorio de esta sociedad anónima suspender el estudio de impacto ambiental hasta conocer los detalles del proyecto Carretera eléctrica ¿Es pertinente que estos estudios sean detenidos frente a la incertidumbre de un nuevo mega proyecto?

XA: Colbún fue inteligente al ir asumiendo que el país necesita la energía de Hidroaysén, por lo que  le pasó la responsabilidad al gobierno. En una postura de ustedes: arréglenme la cosa y después yo construyo, porque si no efectivamente no es viable.

VV:  El 4 de septiembre fue enviado al senado el proyecto Carretera eléctrica, sin embargo tanto los privados como el gobierno le restan importancia a la participación ciudadana ¿Cómo considera que ambos sectores puedan incluirlos en la discusión pública?

XA: Cada día es más inteligente que las  empresas escuchen la voz de la ciudadanía y las que no deben hacerlo lo antes posible, sobre todo la industria extractiva de petróleo o minera. La idea es acercarse antes de que se haya empezado a realizar la inversión de ingeniería, poner ojo en detalles como: dónde construyo mi proyecto, cómo lo hago o a qué cosas evito.  Creo que tienen más posibilidades de pasar por el sistema con éxito, que si lo dejan para el final. La mayoría lo que hace una vez que ya está diseñada su ingeniería, es comenzar un período de consulta, porque ya tiene un proyecto que mostrar. Lo malo es que ya se ha invertido tanto dinero y tiempo, que las opiniones no pasan a ser tan importantes, por lo que siguen adelante.

VV:  Las opiniones de ambientalistas sobre el proyecto de la Carretera eléctrica han sido en su mayoría negativas, asegurando que este proyecto sería “un traje a la medida de Hidroaysén”. Frente a esto el Ministro de Energía Jorge Bunster señala que con la Carretera eléctrica “se busca robustecer el sistema  de las energías renovables que tiene el país” ¿Está de acuerdo con alguna de estas posturas?

XA: Estoy de acuerdo con la Carretera eléctrica, entendiendo que es un título, que aun no se sabe cómo es.  La idea es definir un trazado óptimo y por otro lado permitir que accedan a esta carretera eléctrica todas las pequeñas generadoras de energías renovables. Las que pueden ser las caletas eólicas, la montaña con la geotérmica y los hogares que puedan tener generación distribuida. Además, conectar el sistema del Norte Grande con el Sistema Interconectado Central, me parece que ordenaría la discusión.

Una sociedad indignada

VV:  Debido a los conflictos de HidroAysén, Castilla, Freirina y la Carretera eléctrica, los resultados del estudio “¿Y ahora qué?” elaborado por la UM Chile y la caja de compensación la Araucana, los temas medio ambientales fueron calificados con una nota 2,9 por la ciudadanía ¿Cómo debería pronunciarse la ministra del medio ambiente María Ignacia Benítez frente a estos temas, para dar claridad de lo que realmente sucede?

XA: Chile es uno de los países que más ha avanzado en América Latina en legislación ambiental, por lo que deberíamos estar  orgullosos y reconocer lo que hay. Sin embargo, hay temas como la inexistencia de una norma de olores, que si la tuviéramos probablemente Freirina no hubiera ocurrido. Es notable que la Seremi de Salud pudiera clausurar la planta no por olores, sino cuando murieron los cerdos, porque eso producía la emergencia sanitaria. Entonces, efectivamente la institucionalidad ambiental en todos los planos necesita seguir avanzando.

VV:  Usted señaló en una de sus columnas publicadas en el Mostrador, el día 1 de julio de 2012, que “Claramente nos hace falta dialogar, que el pensamiento divergente, lejos de ser un estorbo constituye una oportunidad para incorporar las distintas implicancias de cada opción…” Si esto lo llevamos a la actualidad, en cuanto a los movimientos sociales en contra de los proyectos hidroeléctricos ¿Cuáles serían las instancias ideales para generar diálogos que permitan a ambas partes trabajar en conjunto?

XA: Al mirar el discurso actual de las empresas, no puedo creer que estén diciendo lo mismo que los ecologistas decían a principios de los 90. Por ejemplo, la necesidad del ordenamiento territorial o lo de potenciar al máximo la eficiencia energética. Lo más inteligente que pueden hacer es poner atención en lo que molesta a la comunidad, así probablemente podrían tener una visión de la realidad. En el tema de la cultura indígena, donde un contratista ve piedras, para ellos era un templo que es destruido para hacer un camino. La gente no se imagina que no lo notaron, sino que no les importa. Si pasas una máquina por donde estaban mis antepasados, pierdo mi dignidad.