¿Pingüinos violadores, necrófilos y homosexuales?

Para un conservador científico británico los pingüinos vivían en permanente “perversión, vandalismo y depravación”. El ridículo afán de transferir humanidad a la vida “salvaje”.

Gracias a las nuevas tecnologías y los avances de la ciencia, los científicos tienen mejores posibilidades de realizar estudios y hacer experimentos para llegar a nuevos descubrimientos. Sin embargo, antiguamente las cosas eran más difíciles para los investigadores y el problema no era el escaso desarrollo tecnológico si no que los fuertes juicios a la “moral” en la época, algo que hoy también sucede pero en menor medida.

Hace un siglo (1913) el científico, explorador y médico británico George Murray Levick realizó una expedición a la Antártica para estudiar el comportamiento de las comunidades de pingüinos adelia (Pygoscelis adeliae). Cuando Levick comenzó a observar fuertes imágenes de un extraño comportamiento sexual por parte de las aves se escandalizó y decidió hacer un reporte de toda esta situación en un informe que en la época jamás salió a la opinión pública por su fuerte contenido tripe X.

¡Cómo era posible que un refinado y simpático animal vestido de frac fuese capaz de cometer actos tan abominables y escandalosos para la moral y las buenas costumbres! Los pingüinos dejaron de ser un tierno animalito para el cinético, quién se asombro al ver que las hembras tenían encuentros sexuales con varios pingüinos y que los machos violaban a otros machos y hasta a sus propios hijos pequeños. Lo más aberrante para el Levick fue ver cómo algunos pingüinos tenían sexo sin ningún tipo de pudor  con hembras que estaban muertas.

Para el conservador científico británico los pingüinos vivían en permanente “perversión, vandalismo y depravación”, así lo señaló en un documento llamado “La historia natural de los pingüinos Adelia” el cual no pudo publicar en su momento pero se encontró 99 años después entre algunas antigüedades del Museo de Historia Natural de Londres.

Hoy los científicos se toman con humor los prejuicios de  George Levick, y que efectivamente es muy probables que los pingüinos Adelia y otras especies del reino animal tengan este tipo de conductas, la necrofilia no es más que una confusión de los pingüinos entre las hembras vivas y muertas y no tiene el carácter torcido y psicológico que tiene esta actividad entre algunos humanos. El resto de las conductas son propias de todos los animales, ya que ellos no tienen los tabúes que nosotros nos auto-impusimos a medida que nuestra civilización evolucionaba.

Fuente: Científicos eduardianos alucinaron con la depravación sexual de los pingüinos y ocultaron sus hallazgos (Ecología Verde)