Taiji: El poblado japonés donde anualmente se asesinan 20 mil delfines

Richard O’Barry, el adiestrador que se convirtió en activista, The Cove, un aclamado documental que en 2010 levantó un Oscar, para denunciar esta macabra tradición nipona.

Los científicos reunidos en  la conferencia anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), en Vancouver, Canadá, solicitaron que sean declarados como “personas no humanas”.

Esto pues los delfines son el animal más inteligente luego del ser humano, puesto que su cerebro es más grande y complejo que el de un chimpancé. Se reconocen en el espejo, entienden conceptos abstractos y son solidarios, además de contar con un lenguaje bastante avanzado, lo que les da un sello de unicidad, que los hace dignos de consideraciones éticas que impulse la prohibición de la caza y el trabajo de estos cetáceos.

Es por eso que muchos sentimos impotencia al ver cómo bajo política de estado se llevan a cabo matanzas tan sanguinarias y abundantes de estos hermosos animales, como la que se lleva a cabo en Taiji, un poblado japonés que practica esta actividad como parte de una tradición que surge en 1675.

Esto fue denunciado por un exitoso entrenador, Richard O’Barry, que se hizo célebre por ser el creador de las destrezas exhibidas por Flipper, el delfín, y que luego de tomar conciencia se volvió un activista tan serio y jugado por la causa que filmó The Cove, un documental que por su calidad, en imágenes y relato, gano Premio Oscar, al mejor documental el año 2010.

Por si fuera poco, consiguió que el gobierno japones prohibiera la exhibición de este film, pues defiende desde sus políticas de inversión la caza de cetáceos. Sólo el año pasado,  y en medio de la crisis nuclear producto del terremoto, invirtieron 26 millones de dólares para reactivar la matanza, dando una señal a los grupos conservacionistas y al movimiento ecológico, que continuará apoyando  los intereses pesqueros.

Lo extraño de esta medida, es que no tiene un correlato en la sociedad nipona, que hoy repudia la práctica, y que está cada vez más consciente de las implicancias para el medio ambiente que tienen sus acciones luego de verse enfrentados a la crisis nuclear sufrida en Fukushima, que los ha sensibilizado respeto a estos temas.  Ya no justifican la “investigación” en los cetáceos, pues existen fuentes suficientes, y el consumo de su carne ha disminuido de forma considerable, quedando una enorme cantidad de toneladas congeladas, que no son ni serán consumidas por el pueblo japones.

Fuente: O’Barry: el hombre que entrenó a Flipper vuelve con documental sobre matanza de delfines (La Tercera)