Ciudades europeas apuestan cada vez más por sistemas de bicicletas compartidas

El sistema presta un servicio de movilidad alternativo práctico y práctico. Más de 100 ciudades y han adoptado implantado esta alternativa de transporte. ¿Qué opinas de su implementación?

Está claro que en Veo Verde estamos a favor del uso de la bicicleta como transporte urbano. Es saludable, ecológico y puede ir acompañado de mucho estilo.

Algunos gobiernos han invertido recursos, trabajo y logística para fomentar el uso de este transporte entre sus habitantes. El sistema de bicicletas compartidas es una de las medidas más emblemáticas impulsadas, principalmente, desde los gobiernos o la administración pública.

Estas medidas, que ha tenido buen recibimiento en varias ciudades de Europa y de apoco esta emigrando a ciudades Latinoamericanas (Rio de Janeiro y Santiago de Chile), son sistemas de alquiler o préstamo de bicicletas en ciudades, que no están orientados precisamente para el ocio o turismo, sino que proponen prestar un servicio de movilidad alternativo: práctico, rápido y pensado para el uso cotidiano.

En Europa hay más de 100 ciudades que han puesto en marcha algún tipo de programa de bicis compartidas. De hecho, ciudades como Rennes (oficialmente la primera en implementar este sistema), Hamburgo, Bruselas, Viena, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Barcelona, han influido en el comportamiento y cultura de transporte de los transeúntes.

Barcelona ha implementado un sistema pionero. El sistema “Bicing” de Barcelona implantado en marzo de 2007, consiste en una tarifa anual de 35 Euros para el alquiler de bicicletas, donde los usuarios reciben una tarjeta magnética con que pueden acceder a cualquiera de las 6000 bicicletas disponibles, repartidas en las 420 estaciones por la ciudad y con un máximo de 30 minutos de uso cada vez. Entre cada estacionamiento de la bicicleta, el usuario deberá esperar 10 minutos para poder volver a usar el servicio.

Los que están a favor del sistema de bicicletas compartidas argumentan que esta alternativa de transporte trae múltiples beneficios. La bicicleta sólo consume energía metabólica, energía del propio cuerpo humano, lo que nos ofrece: autonomía energética, al no necesitar instalaciones de suministro de combustible como gasolineras ya que depende de un recurso energético no agotable y gratuito.

Las bicicletas públicas constituyen el transporte más sostenible debido a que a no consumen combustibles fósiles y no emiten contaminación atmosférica, de la que el transporte motorizado es el mayor emisor.

Dada la masificación y popularidad de estos sistemas de transporte amigables con el medio ambiente en las ciudades de Europa, ¿Habrán más gobiernos y administraciones locales de América Latina queriendo implementar sistemas de bicicletas compartidas?

¿Qué opinas de su implementación?

Fuente: “Sistemas de Bicicletas compartidas: tercera generación” (Transeúnte Argentina)