Chile: Obispo Infanti con todo contra presidente de Colbún

Para muchos, Hidroaysén ya está cocinado.

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El Obispo de Aysén, Luis Infanti della Mora, emitió duras declaraciones en contra del presidente de Colbún, Bernardo Matte. Como sabrán, Colbún es -junto a Endesa- uno de los dos grandes integrantes del consorcio que pretende llevar adelante el megaproyecto hidroeléctrico Hidroaysen, pero nadie esperaba semejantes declaraciones en la forma de un ataque personal:

…entiendo que Matte pueda ser piadoso en sus devociones, pero quizás poco santo y bastante inmoral en sus negocios…

Las declaraciones llaman la atención no sólo por lo disonantes que parecen en medio de un conflicto técnico,  y segundo, porque es raro que un eclesiástico se despache palabras tan duras.

Sin embargo, Infanti no es un aparecido en estas lides, y es quizá una de las figuras más interesantes en el conflicto patagónico. En este pequeño artículo queremos revisar de dónde proviene esta postura, qué antecedentes tiene y hasta dónde se justifica.

Luis Infanti de la Mora nació en Italia hace 57 años, y desde hace 12 se desempeña como Obispo de Aysén. Desde un comienzo ha mostrado en forma firme sus convicciones, sosteniendo siempre que la Iglesia tiene un deber para con la gente, el cual no se cumple callando. Me tocó verlo hace 10 años cuando, en medio de los reportajes que investigaban las muertes y desapariciones de jóvenes en la región, Infanti dijo que había ocultamiento de información y negligencia en las policías y el Poder Judicial. Esto no tiene mucho que ver con lo que hoy nos convoca, salvo para mostrar que Infanti no duda en decir lo que piensa ni trata de quedar bien con el establishment, además de mostrar un fuerte compromiso con la región aunque la manifestación de éste probablemente ya le haya significado truncar su carrera.

Desde que empezó el proyecto Hidroaysén, cuando todavía no tenía ese nombre, Infanti se mostró contrario a la idea de llevarlo a cabo.El año 2008 publicó la carta pastoral “Danos hoy el agua de cada día” que adjuntamos al final de este texto. Es una carta de 92 carillas y dudo que alguien quiera leerla por completo, así que le ahorraremos la pega señalando lo que a mi juicio es medular en ella:

  1. Que la Iglesia no puede ser neutral cuando se cometen injusticias
  2. Que no cuidar la naturaleza es una manera de ofender la Creación
  3. Que hacer negocio deteriorando el medioambiente es una manera de abusar de los pobres
  4. Que permitir el punto 3 es una forma de legitimar la opresión y la desigualdad

Ahora, yo no soy cristiano y en realidad no entiendo mucho de lo que dice esa carta, pero sí le encuentro sentido a estos cuatro puntos. Bueno, salvo por la palabra Creación que siempre me ha parecido falaz, pero supongamos que sin importar su origen, cuidar el ecosistema es algo en lo que estamos de acuerdo. A lo mejor Infanti quiere cuidarlo porque es honrar la obra de Dios. Yo quiero cuidarlo porque es un poco mio, y no puedo dejar que otro lo destruya para enriquecerse.

Cuando Infanti publicó esa carta se alzaron muchas voces para criticarlo y hasta amenazarlo veladamente. Él permaneció en su postura. Pero fue más allá, y echó mano de su patrimonio personal para comprar acciones en Colbún y Enel, la empresa madre de Endesa. De este modo se las arregló para tener acceso y derecho a voz en las respectivas juntas de accionistas, en las cuales ha aprovechado para pedir que no se siga adelante con el proyecto por las consecuencias devastadoras que tendrá para el ecosistema de la región.

Esta semana fue más allá al referirse al presidente de Colbún, Bernardo Matte, señalando que:

Trato de entender su lógica y me parece bastante entendible, porque es un hombre de negocios y por otra lado también de fe, pero una fe más de ritos y devociones religiosas por la espiritualidad a la que pertenece como son los Legionarios de Cristo

Dicho esto, complementó lo primero haciendo un arriesgado paralelismo entre el fundador de los Legionarios, Marcial Maciel (a estas alturas condenado por abuso de menores) y Matte como adherente de ese movimiento católico.

Es fiel al modelo del fundador de los Legionarios  y quizás no tanto al modelo de Cristo. Este Maciel era considerado una persona santa en devociones religiosas, pero en su vida personal, afectiva y de negocios era un delincuente y un inmoral, entonces entiendo que Matte pueda ser piadoso en sus devociones, pero quizás poco santo y bastante inmoral en sus negocios, entonces uno se pregunta en qué Dios cree esta persona

Afortunadamente, Infanti por lo menos precisa que si Matte es poco santo, ello se aplica puntualmente a los negocios, dejando fuera cualquier clase de insinuación ajena al tema financiero. Dicho esto, el Obispo no está a salvo de una eventual querella por injurias, aunque no tenemos información que indique esta posibilidad. De todos modos, creo que es bueno dejar clara esa parte en una época en que asociar inmoral con católico es como una caza de brujas que no aporta información.

Volviendo a las palabras del Obispo, en las últimas horas hemos visto a la prensa lamentar las declaraciones de Infanti señalando que no es apropiado que ningún religioso se refiera a nadie en esos términos, y que esto es un problema técnico que deben discutir las comisiones de expertos, algo con lo que coincide por ejemplo Nicolás Terrazas, Seremi de Vivienda de Aysén, aunque tendió a lavarse las manos y decir que cada uno puede opinar lo que quiera. Entiendo esas posturas, pero en realidad no estoy de acuerdo. Primero, si la Iglesia no tiene opinión ¿De qué sirve? Algo no se vuelve correcto porque lo diga o lo deje de decir un sacerdote, pero si un sacerdote ve una injusticia entonces su deber es hablar. En el peor de los casos podrá estar errado, pero es mejor estar errado y apechugar que callar por cobardía o por complicidad.

En segundo lugar, ya no estoy tan seguro de que este sea un tema puramente técnico. Primero, porque no importa que distintos grupos de expertos hayan mostrado que -contrariamente a lo que nos dicen en la TV- Hidroaysen no sea necesaria para garantizar la viabilidad de la matriz energética chilena. Segundo, porque por cada experto dispuesto a afirmar lo anterior, los inversionistas pueden presentar a 10 expertos sosteniendo lo contrario. Los expertos también tienen que ganarse la vida y hay muchas manera de presentar los resultados y de enfocar una investigación. En resumen, acá la parte técnica no basta para entender ni para elegir postura.

Al mismo tiempo, estoy consciente de que Bernardo Matte no es Eliodoro Matte, la persona que, según sabemos, se reunió con el Fiscal Nacional para pedirle que “agilizara la investigación” en el caso contra Fernando Karadima. Sabiendo que no son la misma persona, hace falta añadir que aunque es trivial que compartan el apellido, no es trivial que ambos formen parte de la élite de esas pocas familias que controlan los negocios en Chile, y que en este país haya una  correlación entre el poder y el desprecio hacia los procedimientos y normativas que para el común de los mortales son inamovibles.

La pregunta que dejo planteada es: Más allá de la necesidad técnica de Hidroaysen, ¿Sería posible poner sobre la mesa -con tantas probabilidades de éxito- un proyecto tan complejo y con tantas consecuencias como este, si no hubiera un consorcio socioeconómico todopoderoso haciendo lobby permanentemente? En mi opinión, al menos, es evidente que no es sólo un tema de dinero, sino más bien uno de influencias.

Puede llegar un jeque árabe con el doble de plata que Colbún y Endesa juntos y posiblemente lo echarían a patadas. En este caso, por más vueltas que le doy, lo único que explica que se esté al borde de aprobar Hidroaysen no es el dinero ni la importancia energética del proyecto: es la red de influencias que hay detrás moviendo los hilos. A lo mejor el señor Bernardo Matte no tiene nada que ver y tuvo la mala suerte de que Infanti lo tomó como ejemplo y por añadidura lo tuvimos que mencionar en esta nota, pero seamos claros: no estoy planteando que el señor Matte haya hecho nada, pero sí que la élite socioeconómica de Chile está acostumbrada a torcer los caminos de la regulación, y a hacer negocios sin tomar en cuenta las consecuencias que pagará el ecosistema y la población humana que rodea sus plantas termoeléctricas, siderúrgicas, mineras, hidroeléctricas, pesqueras o de celulosa.

Puede que sea incorrecto llevar la crítica a un nivel personal pero, lamentablemente, la situación en la que estamos se debe precisamente a un grupo de personas ejerciendo su poder personal. Lo que pasa es que no se nota, porque se ejerce al amparo de argumentos técnicos que no son necesariamente más contundentes que los que han presentado los detractores del proyecto pero sí son más numerosos, más repetitivos y más difundidos.

Como dije al comienzo, el conflicto de Hidroaysén se ha peleado en la arena técnica y tratándose de una cuestión que involucra muchas fuentes de trabajo, una gran inyección a la economía de la región, un importante aumento en la matriz energética y bueno, muchos otros aspectos técnicos, pareciera obvio que hay que discutirla técnicamente. Pero tal vez hemos estado mirando todo este problema desde la perspectiva equivocada. La ética está llena de ejemplos en que la solución técnicamente perfecta es inaceptable, pero si lo llevamos todo a cifras y presentaciones dePower Point tal vez parecerá que es el camino correcto.

El día de mañana tal vez algún conglomerado presentará un proyecto para disminuir la pobreza matando a los pobres y puede que en excel los números cuadren… si dejamos que lo lleven todo a números. Espero que si eso ocurre hayamos aprendido algo en el camino para decir que los números no son lo único importante al evaluar la viabilidad de cualquier proyecto.

Para terminar, los dejamos con el texto completo de la Carta Pastoral de Infanti publicada el año 2008.

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