Biocosmética: productos de belleza que cuidan la piel y el medioambiente

La Biocosmética está entrando con fuerza, tanto desde el mercado de los productos de belleza, como por interés de los consumidores. Una tendencia en alza que postula el cuidado al medioambiente, de la mano de productos naturales que no dañan la piel.

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Por Erika Cabrera

En consecuencia a la creciente preocupación ante el cambio climático y el incierto futuro de nuestro planeta es que surge la Biocosmética, como lo último y más novedoso en cuidados corporales y  faciales. Una tendencia mundial que sostiene que los conservantes sintéticos, pesticidas, los derivados del petróleo y otros productos químicos no ayudan ni al desarrollo sostenible ni a la regeneración de la piel humana.

Por lo tanto, en la elaboración de biocosméticos sólo se utilizan productos procedentes de cultivos libres de pesticidas, herbicidas y abonos químicos, entre otras características. Además, queda descartada la utilización de cualquier planta sometida a modificación genética.

Se trata de una práctica sustentable que, en teoría, sería mucho más eficiente para el cuidado del cabello y la piel, pues no contiene conservantes artificiales y, por el contrario, se recurre generalmente a los aceites naturales o a vitaminas como la E. Además, tanto los envases como la tinta utilizada en el etiquetado, son biodegradables. Otro dato es que, en ningún caso, estos productos han sido testeados en animales, aunque sí sometidos a rigurosos controles de calidad y otros procesos para evitar reacciones alérgicas.

Esta tendencia atrae cada vez a más consumidores, pues aparece en contraposición a la cosmética tradicional, en la que intervienen productos químicos que pueden ser nocivos para la salud.

Así lo explica Marie Lindstrom, gerente de marketing de Oriflame Chile. "Los ingredientes de origen natural prometen la misma eficacia que las fórmulas tradicionales, pero con varios extras: mayor tolerancia cutánea, mejores resultados y más respeto por la piel. Y si tenemos en cuenta que la piel absorbe el 6% de los productos que se le aplican, un total de 2 kilos de sustancias químicas al año, merece la pena asegurarse de que la crema que usamos sea la mejor posible".

De tal forma, aún cuando sólo alrededor del 7% del mercado de la belleza corresponde a la Biocosmética, lo cierto es que la oferta se expande cada día más.

Así, por ejemplo, lo concluye un reciente estudio realizado por la consultora internacional Nielsen en más de 56 países –incluido Chile– que reveló que a nivel mundial el 66% de los consumidores está dispuesto a comprar productos de compañías que han implementado programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y que el 75% de los consumidores dice estar dispuesto a pagar hasta un 10% más que el precio normal por un producto amigable con el medioambiente.

"Es una tendencia mundial en alza, y Chile no está ajeno a esto. Cada vez son más las personas que buscan cosas naturales y que dañen menos el ecosistema", agrega la dermatóloga Michelle Robles.

¿Cómo funciona la Biocosmética?

Las sustancias vegetales y biológicamente cultivadas que se utilizan en la Biocosmética estimulan la capacidad natural de la piel para recuperarse, y no suponen una agresión para el frágil equilibrio de la epidermis.

Tal como lo explica la especialista Robles, "los beneficios de la Biocosmética es que son productos biodegradables, no dañan el medioambiente ni la piel y que, al ser producidos con materias naturales, producen menos dermatitis de contacto o irritaciones a la piel". Si bien muchas firmas utilizan ingredientes naturales para sus cosméticos, eso no significa que sus productos sean "Bio". ¿Cómo así? Para que sea considerado como tal, es necesario que al menos el 95% de sus ingredientes sea de origen natural y provengan de agricultura biológica al menos en un 10%.

Además, durante todo el proceso de elaboración –desde la preparación de la tierra, la siembra, la recolecta, la destilación y hasta en el laboratorio– se deben emplear procedimientos totalmente naturales, sin polución ni pesticidas, y que han de ser respetuosos con el medioambiente.

"Cuando hablamos de Biocosmética nos estamos refiriendo a productos cuya composición está formada, prácticamente en su totalidad, por ingredientes completamente naturales. Algunos de los componentes que más se emplean son los aceites naturales y las vitaminas, aunque tampoco podemos olvidar la fitoterapia, que son todos aquellos tratamientos elaborados a base de flores y plantas", expone Marie Lindstrom.

Ahora bien, agrega la dermatóloga Michelle Robles (quien también es embajadora de Pampers), "estos productos son naturales en un 99%  y están hechos sin conservantes ni colorantes, tales como aloe vera, té verde, té rojo, sauco, caléndula, olivo y espino, entre otros… Además, estos productos no tienen contraindicaciones, salvo alergias previas conocidas a una planta en particular. Por lo mismo, se usan según las indicaciones del fabricante, y de acuerdo a la edad y el tipo de piel de cada cual".

Así, si bien están al alcance de todos, aquellos consumidores que tienen más conciencia ambiental y respeto por la naturaleza son los que principalmente se identifican con estos productos. Una tendencia que, sin duda, supone una vuelta a las raíces y un nuevo acercamiento con la Madre Naturaleza.

Marcas en Chile

La creciente preferencia por estos productos ecológicos y sustentables ha llevado a que las marcas opten por estrategias de sustentabilidad que le permitan disminuir sus costos operativos y aumentar su margen de ganancias, de la mano de una  disminución del consumo energético, reciclaje y reducción de su huella de carbono.

En este sentido, la brasileña Natura es una de las marcas pioneras en temas de sustentabilidad. En el año 2000 lanzó la línea EKOS, que marca la adopción del uso sustentable de la biodiversidad de las comunidades amazónicas. El 2005 comenzó el movimiento de vegetalización de las fórmulas de sus productos, sustituyendo grasas animales y aceites de origen mineral por aceites vegetales; el 2007, en tanto, incorporó en sus envases la Tabla Ambiental, que presenta datos técnicos sobre el producto y su embalaje, con vista a sensibilizar al consumidor sobre sus elecciones en relación al cuidado del medioambiente.

Recientemente, la marca presentó grandes innovaciones y novedades en el portafolio de esta línea, reforzando aún más la relación de Natura con las comunidades tradicionales del Amazonas. Además, la reformulación incluyó novedades en los embalajes y fórmulas de todos los productos. Entre ellas rótulos innovadores que destacan las propiedades naturales y las características de cada activo, proporcionando información sobre la tecnología verde y contando historias de las tradiciones que envuelven los activos de la biodiversidad brasileña y sus comunidades.

Otra marca presente en Chile que ha descubierto los beneficios de la Bioscosmética es la línea facial y corporal Exel. A la vanguardia en este tipo de belleza autosustentable, Exel Institute Chile ofrece tratamientos reductores, anticelulíticos, y otros para las pieles acnéicas y grasas, entre muchos productos y servicios, todos ellos trabajados bajo los principios de la Biocosmética.

Otro ejemplo es Oriflame, compañía europea de venta directa de cosmética, que acaba de lanzar en Chile su línea Ecobeauty, productos que se caracterizan por ser naturales y respetuosos con el medioambiente. Al menos un 95% de los ingredientes proceden de la naturaleza y de fuentes controladas y renovables; sus fórmulas están libres de cualquier sustancia animal, parabenos, silicona, aceites minerales y fragancias artificiales; sus materias primas proceden de países en vías de desarrollo, lo que contribuye a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los productores locales, y sus envases son 100% reciclables y seguros para el medio ambiente.

Así el concepto de lo natural ya no sólo forma parte de la nutrición o de las actividades físicas. La cosmética también adoptó esta idea ecológica y, hasta ahora, ha logrado muy buenos resultados a nivel mundial.

Desde el packaging

Laboratorios La Roche Posay también tiene un compromiso de medioambiente y sustentabilidad. Sus empaques primarios (los frascos) son fabricados con materiales degradables, excluyéndose también los metales pesados. Esta medida permite evitar la contaminación de sus fórmulas con elementos potencialmente tóxicos y evitar la dispersión de metales pesados en el medioambiente durante los procesos de reciclaje.

Además, desde el año 2010 los empaques son certificados por FSC (Forest Stewardship Council – enero 2009), que asegura que las materias primas provienen de bosques gestionados de forma sostenible y respetando los principios de desarrollo sustentable, y sus fábricas están certificadas por ISO 14001, el estándar más reconocido del medioambiente. El 98% de sus envases son reciclables.

Amazonia protegida

Natura trabaja fuertemente de la mano con comunidades de la Amazonia hace más de 12 años. Además de adquirir insumos vegetales y repartir los beneficios por el acceso al patrimonio genético y al conocimiento tradicional, estimula el desarrollo de las comunidades con las que realiza negocios. Para ello invierte en proyectos que benefician el fortalecimiento social de los grupos y les ayuda en temas como la conservación ambiental, la valorización cultural, el apoyo a la creación de fuentes de renta o ingresos alternativos, y la formación de líderes, entre otros temas. "Además de valorizar los activos de biodiversidad presente en el Amazonas, manteniendo los bosques en pie, nos preocupamos de las comunidades asociadas, y nos relacionamos con ellos de una forma ética y justa. Estamos usando una cantidad superior de ingredientes de la biodiversidad, lo que hace más sostenible el desarrollo social, el fortalecimiento de la economía y el cuidado de las comunidades y el medio ambiente", dice Paula Martínez, gerente de marketing de la marca brasileña.