Por esto es que siempre terminas en relaciones con patanes

Las relaciones no se tratan de salvar al otro ni dejarte hundir por su miseria

Todas hemos salido con los tipos equivocados. Rechazamos al tipo tierno y romántico por mirar al 'todas mías', rudo y egoísta a que no le importa responder tu mensaje dos días después o cambiarte de plan en el último segundo cada que puede. Sí, llamémoslos por su nombre: patanes. Nos encantan los patanes.

Te hacen sentir como si fueras la única, pero luego descubres que eres una de muchas, pero cuando da explicaciones, todas están locas y tú eres perfecta. Las relaciones con estos tipos siempre terminan en lágrimas, ira y capturas de pantalla que envías a tus amigas quejándote de lo que te hace. Entonces, ¿por qué insistir en estar con alguien a quien jamás podrías presentar a tu abuela en la cena de navidad? Las películas y series de comedia han puesto a los idiotas como hombres sensuales capaces de encender la pasión con un sólo roce; los que son los más guapos y por los que todas te envidiarían. Pero en la vida real, sabes que no tiene nada que ver con el estereotipo encantador de Danny Zuko, en Grease.

Lo que comienza mal termina mal, pero a pesar de que desde el principio tiene fecha de caducidad impresa, nos aferramos a la idea de salvar al 'otro', de ser esa inspiración que lo haga cambia. Sin embargo, es un hecho que no podemos salvar a alguien que no quiere ser salvado y que no tendrá más que ofrecerte.

Irónicamente, las personas narcisistas y emocionalmente inestables son buenas para hacerte pensar que te quieren. Tienen mucha experiencia en hacer que te sientas segura y son capaces de engañar incluso a la más inteligente. Es una maña que cuesta trabajo detectar o frenar.

Las relaciones con patanes  comienzan inocentemente pues crees que todo va a estar bien, incluso sientes una química física intensa. A menudo comienzan la relación muy fuerte, bombardeándote de amor. De pronto te ves inundada de afecto y atención, algo que se siente muy bien y es difícil de resistir. Pero, la diferencia es que terminan en un ciclo vicioso de manipulación emocional y psicológica. Es duro, pero así es ¿Por qué sigues cayendo entonces con patanes?

Hay mucha investigación sobre por qué las personas permanecen en malas relaciones. Uno de los factores determinantes más importantes que determina esto es la percepción de tus opciones o qué crees que mereces. La autoestima juega un papel importante. Si crees que te mereces menos, te conformarás con menos. Si sientes que se están cumpliendo algunas de tus expectativas, puedes quedarte ahí, aunque sepas que no es lo correcto.

Es cierto que puede ser difícil dejar algo que te hace sentir bien y también es cierto que puedes tener miedo a la soledad. Incluso es cierto la intimidad que una relación tóxica puede satisfacer temporalmente. Pero date cuenta de que estos sentimientos temporales son solo eso, temporales. Salir ahora y alejarte de un patán puede ahorrarte años de dolor y decepción.

Pero ya sabes lo que dicen: "más vale malo por conocido que bueno por conocer". Esta expresión se usa a menudo para justificar nuestras zonas de confort. Error. Un patán no se irá de tu vida así como así, al contrario, hará hasta lo imposible por arrastrarte a su miseria ¿Quieres eso?

 

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