El conflicto de las relaciones por no responder rápido los chats

La comunicación digital conlleva a generar conflictos cuando no se obtienen respuestas rápidas. Analiza la siguiente historia y el criterio de los expertos.

En un grupo de amigos, Virginia contaba que le gusta Cristian, han salido varias veces pero ella tiene ciertas dudas de avanzar a algo más. "Al inicio, hace dos meses, me preguntaba hasta qué me gusta comer y ahora no me escribe ni para saber si llegué bien", dice la joven de 29 años.

Su amigo Luis le aconseja que ya no se haga ilusiones porque lo más seguro es que "le esté calentando la oreja a otras chicas". Con eso coincide, Lucía. "Es simple ya no le interesas así que dale next", le recomienda.

Pero en ese instante le llega un mensaje de Cristian por el estado de Whatsapp que tiene Virginia, una selfie en la clase de la U.

  • "Te ves linda", escribe.

Ella se pone nerviosa y feliz porque recibe un mensaje de Cristian, tras no haber chateado desde hace más de una semana con él.

"Ni se te ocurra responderle ahorita, hazle que sufra así como él lo hace contigo", le insiste Daniela. Y Juan Pablo le dice algo parecido: "El man te escribe cuando le da la gana o cuando está caliente ya depende de vos caer en ese juego".

Virginia se queda pensativa y en presencia de sus amigos ignora a su celular pero le responde apenas se despide de todos.

  • "Gracias bonito, un beso".

Cristian no vuelve a responder más y esto le deprime a Virginia. Las horas son eternas para ella ante la búsqueda de respuesta y tampoco le escribe porque apenas han salido dos meses y no son nada más que amigos.

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Como ella, muchos hombres y mujeres se frustran ante un intento de comunicación inmediata, más aún cuando son personas que están en el coqueteo, en el plan de conquista o son enamorados.

La psicóloga Andrea Chiliquinga aduce que en la actualidad el trasfondo de esta situación tiene que ver con el manejo de la frustración. “Vivimos en un mundo donde lo rápido prima y si recordamos las circunstancias de hace varias décadas atrás la forma de comunicarse era a través de cartas y llegaban en semanas o incluso meses, dependiendo de la lejanía.

Entonces eso implicaba que la persona sabía que iba a tener una respuesta pero era consiente que iba a tardar y eso implicaba que se aprenda a manejar la frustración en base al tiempo de espera y la paciencia", explica.

Chiliquinga hace un recuento de cómo nuestros padres o abuelos se conocieron. "Luego llegaron las llamadas telefónicas pero aún así eran escasas. Hoy en día los adolescentes no entienden cómo hacían antes las personas para verse o reunirse. Según mi criterio ahí también se daba más importancia a la puntualidad y el respeto al reloj ya que cuando se acordaba algo, debía ser cumplido al pie de la letra ante la escasa comunicación de la época.

Hoy estamos viviendo en un mundo donde esperamos que todo esté listo, al instante por lo que no existe un manejo adecuado del tiempo y de la frustración de saber esperar.

Las personas deben saber tomar decisiones respecto a lo que se quiere pero también hay que lidiar con la comprensión. En estos casos hay que recordar que hablar del tiempo es muy relativo, como dice esa frase: el tiempo transcurre dependiendo de qué lado de la puerta del baño estés. Para el que está de la puerta para afuera, el tiempo transcurre lentamente y el que está adentro lo sentirá como un pequeño lapso", afirma Andrea.

Aclara que no hay una regla que te diga cuánto tiempo debemos esperar para que nos respondan porque cada persona es diferente y lo que pienso yo puede ser diferente al otro y así sucesivamente. Destaca que siempre debe existir un tiempo de espera y si hay dudas hay que saber preguntarle al otro ya que por no hacerlo asumimos criterios erróneos. Pero ¿qué nos cuesta decir te pasó algo, por qué demoraste…?

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"Pongámonos en los zapatos de la otra persona y pensemos que tiene otras situaciones que atender y seamos sinceros y directos para establecer acuerdos", recomienda.

Mientras Virginia da vueltas pensando en porqué no le responden a Santiago, de 39 años, le sucede algo similar. Él terminó hace un año con su novia y ahora está conociendo a otra persona, Susana. Ella le ha dicho que es muy intenso y "que se haga extrañar". Y Santiago admite que Susana se siente sofocada por los constantes mensajes que le envía y ella tarda horas en responder. ""Siento que antes manejaba así mi relación que quiero repetir lo mismo con Susy pero no se adapta a eso", dice.

El terapeuta Jaime Domínguez da importancia a la comunicación directa y en persona, pues no concuerda con comunicarse y manejar una relación basada en mensajes, especialmente en las parejas.

“Pero el silencio también es una respuesta, incluso desde antes que nos gobierne la tecnología se han manejado los pretextos y seamos honestos, enviar un mensaje de texto ni siquiera toma un minuto de nuestro tiempo, son apenas segundos.

Domínguez sugiere que chatear con pausas es una forma saludable de entendernos.  Acota que  "siempre necesitamos un espacio para nosotros mismos y hay que saber definir prioridades primero estableciendo quién es esa persona y qué es para nosotros.

A veces reclamar no es ni siquiera la solución pero estamos acostumbrados a saltarnos procesos porque se manejan los discursos de que hay vaciles, amigos con derechos, a veces decimos novios pero ni siquiera mencionamos el término ‘enamorados’, entonces manejamos todo de esa manera", argumenta Jaime.

Con esto quiere decir que muchas veces reclamamos, en el caso de las situaciones de parejas o coqueteo, a personas que apenas nos están conociendo y no se han establecido desde un inicio las reglas claras del tipo de relación que se busca en la otra persona.

"En el caso de Virginia ella incluso crea falsas expectativas de una realidad que aún es incierta porque Cristian nunca le ha dicho absolutamente nada de lo que busca en ella. Es por eso que la comunicación es óptima en estos aspectos y sin ningún temor decir lo que se piensa", concluye Domínguez.

Virginia alguna vez le preguntó a Cristian el porqué responde después de horas o días y él le dijo que casi no ve su celular porque está ocupado en su trabajo y su mente está ocupada en otras cosas. Ella acepta esta justificación pero y ¿los fines de semana?

No existe un tiempo determinado para responder o que nos den una respuesta pero podemos calmar la ansiedad llamando a esa persona o preguntándole si le pasó algo, ya sea a las dos horas o al día siguiente del último mensaje. Este es el consejo de la psicóloga experta en relaciones de pareja, Ana Lucía Carrión.

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Además, Carrión deduce que en la era tecnológica tendemos a interpretar mal desde un emoji hasta el dejarnos un visto. Insiste en que debemos establecer una comunicación con nuestro círculo íntimo de amigos y familiares y explicarles si nos tardamos en responder es por cuestiones involuntarias por varios factores ya sea trabajo o mientras estamos conduciendo, etc.

¿Qué debería hacer Virginia y Santiago?

No insistir, dice la psicóloga Ana Carrión. "En el caso de las relaciones de pareja es una situación delicada que hay que saberla manejar desde el inicio y conversarlo con empatía. Si es una pareja que apenas se está conociendo y se da esto constantemente es mejor no insistir y darle el espacio a la otra persona para que no resulte algo asfixiante", estima.

Dice que es fácil pensar que chatea con otras personas o que no les importamos pero talvez para él o ella no tenga ningún mal significado. Hay que tener una comunicación asertiva para evitar tener conflictos muy graves, que si sucede en muchos casos.

Finalmente Ana Lucía, analiza que en las redes sociales también se ha visto que cuando no les dan un like se interpretan malos criterios porque tiene que ver con el manejo de la autoestima y "hay que saber entender que todos somos diferentes, las respuestas no siempre van a ser las mismas".