El tipo de personas que no necesitas en tu vida

Cuando estás sensible, ese sufrimiento activa tu sentido de supervivencia, y eso no es compatible con aceptar a personas tóxicas. No te puedes dar ese privilegio, no tienes energía para eso

No se si será la luna o mi disposición a estar más atenta, pero últimamente he pensando mucho sobre la gente que me rodea. Estoy en un momento bastante especial en mi vida; uno particularmente vulnerable.

Creo firmemente que cuando estás en situaciones más extremas, que te hacen acercarte más a tu instinto, a lo básico, algo ocurre en tu vida en términos de tus percepciones sobre los demás.

Sólo imagina esto: tienes una buena vida, no te faltan comodidades, te gusta tu trabajo y estás feliz con la gente que tienes alrededor. De un momento a otro, tu realidad cambia. Puede ser por situaciones laborales o uno que otro contratiempo que hace que tu vida tome otro rumbo.

Es interesante observar lo que ocurre cuando eres joven y tienes un problema de salud, en mi caso, dolor crónico. A la gente no le gusta relacionarse con personas que tienen alguna afección que pueda interferir con la relación que tienes con ellas. A la gente no le gusta saber de dolor, aunque simulen que sí.

No importa si intentas mantenerte estable, si luchas contra eso que te está haciendo daño: la mayoría de las personas no empatizan, simplemente porque prefieren enfocarse más en sí mismas que hacer un trabajo de visualización empática. Ellas también cuidan su individualidad, o su ego.

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Cuando ya has descartado opciones y la energía se te va agotando, te frustras. Eres joven, pero no puedes disfrutar esa juventud a plenitud, porque el dolor físico no desaparece. Es ahí cuando sientes una pequeña iluminación: te das cuenta de que eres especial, porque puedes aguantar. No te rindes.

Al mismo tiempo de esa iluminación, que se generó porque tu cuerpo te lleva al extremo, a lo instintivo, ocurre algo en tu alma. Te vuelves más perceptivo, y de pronto, tienes esa cualidad de reconocer a las personas tóxicas.

Como estás sensible, ese sufrimiento activa tu sentido de supervivencia, y eso no es compatible con aceptar a personas tóxicas. No te puedes dar ese privilegio, no tienes energía para eso.

No importa si estás sana o enferma, si eres feliz o si estás deprimida: no aceptes a personas negativas. Aunque muchas veces tratamos de entender por qué serán así y en un intento de solidaridad humana, averiguamos las razones, si esa persona no quiere cambiar, tú no puedes hacerlo por él o ella. No puedes.

No puedes cambiar a un adulto de 30 años que habla a espalda de los demás, pero que cuando está cara a cara, saca su máscara de hipocresía. No puedes cambiar al narcicista, al machista, al que juzga a los demás por el dinero que tienen. Tampoco puedes cambiar al que critica siempre, al que se queja constantemente, al que trata de imponer su forma de ser, sin respetar la de los otros.

Te puedes alejar de ellos, porque no aportan nada. Y cuando estás vulnerable, puede que esas personas traten de robar tu energía, pero usa esa vulnerabilidad a tu favor: conéctate con tu instinto (cuerpo) e intuición (alma).

Has pasado por cosas más difíciles que ellos y eso te hace estar en un nivel de conciencia superior. Los problemas te fortalecen y además, te ayudan a reconocer a la gente negativa, pero también a la positiva.

Notas el amor genuino, a esas personas especiales que llegan a tu vida simplemente porque lo mereces, agradeces gestos, los valoras con más profundidad.

Puede que esas personas también hayan sufrido y es por eso que logran identificar tu fortaleza y valor, por eso quieren relacionarte contigo, porque no te basas en experiencias mundanas, sino que has trascendido. Esas personas son bienvenidas, las necesitas tal como ellas a ti.