La ciencia del desamor: ¿por qué nos duele terminar una relación?

Además de la parte emocional, químicamente suceden algunas cosas con las rupturas amorosas. Intentamos explicarlo aquí.

En días pasados, leí un muy buen artículo de Eduardo Calixto que habla sobre la neurobiología del desamor. Es decir, todo lo que sucede a nivel biológico cuando nos enfrentamos a una ruptura amorosa.

La mayoría de las cosas que había leído antes, se limitaban a explicarme un poco los síntomas emocionales más comunes y cómo superarlo de la mejor manera. Pero hasta ahora entiendo que físicamente esto también trae repercusiones que hacen más lento el proceso.

Eduardo explica que cualquier relación de pareja marca antecedentes biológicos, psicológicos y sociales. Cuando llega a su fin, la dificultad para superarlo depende de la manera en la que estos elementos se conjugaron.

Empieza por explicarnos que el factor “edad” es sumamente influyente en la reacción física. A los 25, nuestro cerebro libera mayor cantidad de dopamina, lo que genera una constante negación de la lógica, búsquedas inmediatas de placer, egoísmo social y decisiones precipitadas.

Piénsalo, a tus 25 eres pura intensidad, tus acciones son irracionales y el apasionamiento gobierna tu intelecto. Por eso la primera ruptura siempre es más dramática.

Según el experto, el enamoramiento es una etapa de la relación que dura de 3 a 4 años. El 70% de las parejas no logran superarla, ya que es en ella donde se presentan los cambios más drásticos de ambas partes. La exposición gradual de la verdadera personalidad de la pareja, no siempre termina compaginando.

Cuando nuestra relación se ve amenazada, el cerebro reacciona abruptamente desencadenando emociones como enojo, angustia, tristeza, necesidad de justicia, etc. Se activa el instinto de lucha o de huída. Liberamos las hormonas que nos producen pensamientos repetitivos y estrés como cortisol y adrenalina y baja la producción de serotonina y oxitocina.

Inmediatamente nos ponemos una especie de capa protectora que, en nuestra personalidad puede proyectar reacciones agresivas. Así que la verdadera razón por la que te pones como loca cuando te dicen “ya no te quiero” es un mero reflejo de autoprotección.

Las mujeres tenemos un periodo de recuperación de tres meses por cada año de relación de pareja, esto gracias a la baja de producción de oxitocina (la hormona del amor). En cambio, en ellos esta hormona no cambia mucho. Por eso es más factible que los chicos retomen su vida de pareja a los dos meses, por ejemplo.

La disminución de serotonina trae como consecuencia la melancolía, los recuerdos y la añoranza. Sobre todo cuando se genera un apego emocional con la persona. Para los hombres, la producción de testosterona permite que su nivel hormonal produzca salidas rápidas del evento y no los veas por ahí llorando a mares.

Cuando el proceso de ruptura amorosa se da, en 300 milisegundos el cerebro entiende el “no te quiero”, 600 milisegundos después, ambos hemisferios empiezan a trabajar.

De 8 a 10 minutos después de la terrible frase, la amígdala cerebral nos impulsa a reaccionar con violencia y dejamos de escuchar las opiniones o el resto de lo que dice la otra persona. Lo único que sentimos es enojo e impotencia.

Toda esta descarga emotiva produce una aceleración en la frecuencia cardiaca y aumento de la presión arterial. La activación neuronal llega a tal nivel que no conciliamos el sueño y perdemos el apetito.

Lógicamente, no estamos acostumbrados a estos desajustes neurobiológicos; llorar produce un agotamiento físico, más que cualquier día en el gimnasio. Esta es la razón por la que días después sólo quieres dormir.

Como lo mencionaba al inicio, la edad es un factor importante biológicamente para enfrentar cualquier desajuste emocional. Nada de lo que sucede en tu cerebro es tan trágico como el que no aprendamos de la experiencia y lo tomemos con madurez la próxima vez.

Ninguna ruptura es sencilla a los 20 o a los 40. Pero debes estar consciente que mientras más madurez física y emocional tengas, menos problemas enfrentarás para recuperarte.