La moda suele ser una cuestión de imagen, pero en la última edición de “Moda con el Corazón”, organizada por Condado Shopping y la Fundación CEPREME, el reflejo fue mucho más profundo. Al ingresar, el ambiente se teñía de un rosa simbólico ya que cada asistente recibía un pañuelo, un recordatorio silencioso de que la lucha contra el cáncer de mama y de ovario es una batalla colectiva, pero con historias profundamente personales.
En el centro del Óvalo Central, un detalle junto a una campana esperaba en cada asiento. Entonces, mientras las personas se unían, también se convertían en cómplices de una sorpresa, ya que ese objeto se convertiría en el sonido de la victoria y la sororidad.
Tras la presentación de Ale Boada, apareció María Teresa “La Flaca” Guerrero. No llegó como la figura inalcanzable de la televisión, sino como una mujer que ha sentido el frío de la sala de quimioterapia y el fuego del miedo más absoluto.

El diagnóstico: cuando el cuerpo habla
La historia de “La Flaca” es un llamado urgente a escuchar tu cuerpo. En marzo de 2025, mientras competía en un triatlón y brillaba en las cocinas de MasterChef, los dolores aparecieron. “Tenía dolores, pero yo no sabía qué era”, confesó ante un público que contenía el aliento. A pesar de los diagnósticos iniciales erróneos, su instinto no se rindió.
El golpe final llegó: cáncer bilateral de ovarios en estadio 3C. Nueve centímetros en un ovario y más o menos siete en el otro. “Me llené de terror; mi papá murió de cáncer y yo no sabía cómo iba a sobrepasar esto”, relató con la honestidad que solo quienes han rozado el abismo poseen.
El deporte como salvavidas y la quimioterapia como “luz”
Para una atleta de élite, la disciplina fue su mejor arma. La “Flaca” decidió ver la quimioterapia como un “líquido divino de Dios” que entraba por sus venas para limpiarla. Así, transformó el tratamiento en su propio Iron Man de fe. “Si no hubiera tenido la disciplina que tuve en el deporte, no sé cómo lo hubiera logrado”.
Su testimonio es una oda a la prevención. “La detección temprana no es solo un examen médico, es un acto de amor propio”, enfatizó. En este camino, resaltó la importancia de la “manada”: esas personas que te sostienen cuando ya no puedes caminar, como su pareja y sus amigos, quienes pasaron horas a su lado recordándole que no estaba sola.

“Hasta que el miedo me tenga miedo”
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando “La Flaca” explicó su metáfora de la ola, “esa ola gigante que nadie puede cruzar por ti... pero cuando llegas al otro lado, te das cuenta de que hay una comunidad invisible de almas esperándote”, junto a su ya famosa frase “Hasta que el miedo me tenga miedo”, que hoy motiva e inspira a miles.
El final del evento no fue un adiós, sino un estruendo de esperanza. Bajo la señal de Ale Boada, cientos de campanas sonaron al unísono en el Óvalo Central y ese fue el homenaje del público a una mujer que decidió no esconderse tras la enfermedad, sino usar su voz para que otras no se sientan invisibles cuando pierden el cabello o la identidad.

Un compromiso que salva vidas
Para Andrea Encalada, Directora Ejecutiva de la Fundación CEPREME, el evento “Moda con el Corazón” es mucho más que una gala; es una herramienta de supervivencia que cumple ocho años transformando realidades en conjunto con Condado Shopping.
“El centro comercial ha sido un aliado espectacular para nosotros; formamos esta alianza que nos ha permitido salvar vidas”, explica Andrea, destacando que esta unión nace del corazón para ofrecer una mano amiga a quienes no cuentan con los recursos para enfrentar la enfermedad.
El impacto de este trabajo conjunto es tangible y esperanzador. A través de la gestión de CEPREME, se han entregado 9.000 chequeos médicos preventivos y se han brindado más de 10.000 terapias psicológicas a pacientes oncológicos. De esa cifra histórica, 1.400 chequeos directos han sido posibles gracias específicamente a la iniciativa “Moda con el Corazón”.
Hoy, la fundación no solo se queda en la asistencia, sino que impulsa políticas públicas y leyes para garantizar que cada paciente reciba un tratamiento digno y un diagnóstico a tiempo. Además, como beneficio tangible, los clientes del centro comercial pueden acceder a un 10% de descuento en exámenes médicos al presentar sus facturas en la Fundación CEPREME.
