¿Te acuerdas de qué estabas haciendo hace exactamente seis años? Era lunes. Pero no un lunes cualquiera. Ese 16 de marzo de 2020, en Ecuador y en gran parte del mundo, el reloj pareció quedarse sin pilas.
El anuncio del estado de excepción llegó a través de las pantallas, y de repente, la calle, ese escenario de tráfico y encuentros, se volvió un desierto. Hoy, en 2026, miramos hacia atrás no con tristeza, sino con la alegría de saber que somos sobrevivientes de una historia increíble.

El día en el que las pijamas se volvieron el uniforme oficial
De la noche a la mañana, el comedor se convirtió en oficina, el dormitorio en escuela y la sala en gimnasio. La vida se redujo a cuatro paredes, pero nuestra imaginación se expandió como nunca. Fue el inicio de una era donde aprendimos que se podía “viajar” a través de una videollamada y que un cumpleaños por Zoom podía ser igual de emotivo, aunque no pudiéramos robarle un pedacito de pastel al cumpleañero.
Fue un tiempo de silencios profundos en las ciudades, pero de mucho ruido en el corazón. Aprendimos a hornear pan, a hablarle a las plantas y a valorar ese café con la abuela que antes dábamos por sentado. Hace seis años, el mundo se detuvo para que aprendiéramos a escuchar los pájaros que, ante la ausencia de autos, cantaban más fuerte que nunca en nuestras ventanas.

Una galería de recuerdos: del miedo a la esperanza
Si hiciéramos una galería fotográfica de aquel encierro, no solo veríamos mascarillas y alcohol en gel. Veríamos a vecinos que no se conocían saludándose de balcón a balcón. Veríamos a los niños creando universos enteros con cajas de cartón. Veríamos la valentía de médicos y repartidores que se convirtieron en nuestros superhéroes sin capa.
Esos días nos enseñaron la resiliencia en su estado más puro. Nos dimos cuenta de que la verdadera libertad no estaba solo en caminar por el parque, sino en la salud de los nuestros. Fue un curso intensivo de humanidad donde la solidaridad fue la moneda de cambio más valiosa. ¿Recuerdas los aplausos nocturnos? Eran una forma de decir: “No estás solo, aquí estamos todos”.

¡Hoy celebramos el presente!
Seis años después, el 2026 nos encuentra más fuertes. Ya no vemos ese 16 de marzo como una celda, sino como el punto de partida de una nueva versión de nosotros mismos. Aprendimos a lavarnos las manos, pero sobre todo, aprendimos a no dejar para mañana el “te quiero” que podemos decir hoy.
La vida retomó su curso, las calles recuperaron su bullicio y los abrazos volvieron a ser apretados. Pero algo cambió para siempre, ahora sabemos que, somos capaces de reinventarnos. Así que hoy, tómate un momento, mira a tu alrededor y celebra que estás aquí, que lo logramos y que cada día es una oportunidad nueva para disfrutar.
