“La moda es política”, repiten como un mantra instituciones, marcas y creadores de contenido. Y hasta famosos. Es así como desde 2015 hemos visto en alfombras rojas expresiones ideológicas de todo tipo, performances. Y eso en los Grammy 2026 no fue la excepción: los famosos se pusieron discretos broches contra el ICE, que ni fueron contundentes, ni ayudan en nada a los inmigrantes. Por eso los critican.
Y con toda la razón: ante la contundencia de mujeres como Mon Laferte, por ejemplo, o el vergonzante republicanismo de Joy Villa, esta vez muchos famosos en los Grammy pasaron de agache.
Pero eso no fue nada: Justin Bieber y su esposa Hailey Baldwin se pusieron pins contra la organización policial. Por supuesto, Trump estará asustado por ese gesto como Nerón en sus últimos días en Roma.
Justin and Hailey Bieber wearing an ICE OUT pin at the #GRAMMYs2026 pic.twitter.com/Ygwd4gPzUY
— Bieber Data (@justindrewfiles) February 2, 2026
Es lo que les han dicho a estos famosos en redes sociales. Y por ahí pasaron Billie Eilish hasta Jonnie Mitchell, veterana en luchas sociales.
Un gesto tan inoperante, que hasta el cómico Ricky Gervais, quien le echaba pullas a Billie Eilish y a Bad Bunny por sus discursos contra el ICE con su legendario monólogo en los Globos de Oro 2020, lo puso de nuevo en Instagram:
“Ustedes no pueden explicarle la realidad a nadie. Pasaron menos tiempo en la escuela que Greta Thunberg, así que solamente cuando reciban su premio, agradezcan a su agente y a su Dios y váyanse al c*jo”.
Esto lo replicó en un post de Instagram, aunque le llovieron críticas: 2026 no es 2020 y más con la situación actual contra los migrantes. Pero también aplicó para los famosos que llevaron sus broches contra el ICE.
De por qué “la moda es política” si eres famoso no sirve para nada si no es con acciones
Ahora bien, hay un largo historial de famosos mostrando posturas políticas meramente cosméticas, y que a la larga solamente son eso: no sirve de nada si no son acompañadas con acciones hacia los grupos oprimidos.
Se podría comenzar por las famosas vestidas de negro por el #MeToo en 2017 en los Globos de Oro. Fue un movimiento cultural importante, que destapó muchos abusos en la industria. Metió a Harvey Weinstein en la cárcel. Sí, pero ninguna de esas famosas que fue a posar allá pagaron tanto el precio como Rose McGowan, por ejemplo, una de las voceras del movimiento. Para variar.
Vamos a la pandemia, 2020. Miles mueren, pierden sus empleos. Lo que hacen Gal Gadot y sus amigos es cantar ‘Imagine’ desde sus vidas privilegiadas. Es tan ofensivo y ridículo todo que ‘The Boys’, la maravillosa serie de superhéroes malos de Prime- y que es más bien un oráculo y documental político ahora mismo- se burla de eso de forma brillante.
¿Quién no cantó e hizo ese nivel de ridículo? Pues Dolly Parton, quien sí sacó un millón de dólares de su propio bolsillo para financiar la investigación de las vacunas que atenuarían el contagio. Entre otros famosos que sí hicieron cosas importantes.
Seis años después: Selena Gómez se graba a sí misma llorando por las detenciones del ICE, siendo justamente criticada por sus acciones. ¿Por qué en vez de llorar no dona dinero, apoya a organizaciones pro- migrantes?
Es así como “la moda es política”, desde que salieron esas camisetas de Dior de Maria Grazia Chiuri (“Todos debemos ser feministas”) o el desfile que Karl Lagerfeld hizo en 2014, a trasuntos de un panorama en incertidumbre, no es solo una pose cosmética y de márketing: es casi que ofensiva para poblaciones en riesgo que ya no les dan relevancia cultural.
Una que sí ha tenido Bad Bunny, y premiado por ello: el único que se ha atrevido a hablar a voz en cuello contra el gobierno Trump, y que realzó su propia cultura y la industria artística de su país para mejorar su economía y mantener la dignidad de los latinos en alto.
Porque no es solo posar. Eso se tiene que combinar con acciones a ese nivel de plataforma, dicen los críticos de estos famosos. Y Bad Bunny sí que lo sabe.
