La historia de Anita Montenegro es la de una madre que convirtió cada gesto, cada palabra y cada bendición en el motor secreto de un campeón. Nacida y criada en la provincia del Carchi, al norte de Ecuador, Anita fue mucho más que la mamá de Richard Carapaz, ella fue el primer apoyo, la sonrisa constante y la voz de aliento que lo impulsó a perseguir sus sueños.
Allí, en Tulcán, en la comunidad donde la familia vivía, Anita acompañó cada paso de su hijo desde que este empezó a pedalear en caminos de tierra hasta que su nombre resonó en los escenarios más grandes del ciclismo mundial. Con cada triunfo de Richie, la alegría de Anita no conocía límites; con cada desafío, su fe se fortalecía.

La bendición antes de cada salida
Richard Carapaz se convirtió en uno de los ciclistas más importantes del mundo: ganador del Giro de Italia, medallista olímpico y referente del ciclismo latinoamericano. Pero incluso con toda esa fama, él siempre recordó que el primero en creer en él fue su madre.
Antes de cada entrenamiento importante, Ana Luisa le daba su bendición, le ofrecía sus palabras de fuerza y lo enviaba al camino con la seguridad de que su hijo podía lograrlo.
Esa rutina cotidiana fue el cimiento emocional que acompañó a Richard en las etapas más duras de montaña, así como en las carreras más prestigiosas. No había podio que no tuviese un pedazo de esa sonrisa materna impresa en el corazón del campeón.

Más que una madre
Ana Luisa no solo fue una madre cariñosa, sin duda ella fue una fuente constante de motivación. Cuando Richard era apenas un joven con sueños, ella lo escuchaba, lo apoyaba y celebraba cada logro con un brillo especial en los ojos. Su casa se convirtió en un punto de reunión para quienes admiraban a “Richie”, y siempre fue amable con quienes llegaban desde lejos para saludarla.
Incluso en momentos difíciles, como cuando estuvo hospitalizada en 2022, en plena preparación de su hijo para el Giro de Italia, su familia y la comunidad se unieron para apoyarla, recordando que la salud de una madre merece todo el cuidado y cariño del mundo.
Una despedida con palabras que laten
El 28 de enero de 2026, el Ecuador entero se conmovió con la noticia del fallecimiento de Ana Luisa Montenegro, a los 73 años. Su hijo, Richard, quien se encontraba en España preparándose para el inicio de la temporada, compartió un mensaje profundamente emotivo en sus redes sociales: “Mi amor por ti existe desde que tengo memoria y perdurará hasta que mi existencia vuelva a unirse con la tuya. TE AMO, MAMITA.”
Legado que pedalea sueños
Hoy, la figura de Anita Montenegro queda como un legado de amor resiliente. Su historia nos recuerda que el éxito no solo se construye en la ruta, en el entrenamiento o en la victoria, sino también en la mirada amorosa de quienes nos sostienen. Porque detrás de cada gran logro, hay alguien que creyó primero en nosotros.
Y en el caso de Richard Carapaz, ese alguien fue su mamá, Ana Luisa, la bendición y el motor que ayudó a la “Locomotora del Carchi” a pedalear sueños y convertirlos en realidad.
