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Gabriela Sommerfeld: Cuando la industria aérea dormía, yo decidí encender la luz

La empresaria ecuatoriana mostró su patriotismo al crear una aerolínea local para no perder la conectividad aérea interna y potenciar el turismo.

Hablar con Gabriela Sommerfeld es ganar una experiencia enriquecedora ya que está llena de ideas y sabias decisiones, mismas que le han permitido elevar su éxito en varios frentes de mercado. Hoy es el rostro de nuestra portada en una edición que destaca a mujeres con proyectos muy visionarios, inspirando a otras mujeres y a cientos de empresarios que apuestan a sus ideas.

Carácter temple y mucha sencillez hablan -a primera vista de -Gabriela Sommerfeld, empresaria ecuatoriana, madre de Sebastián, Camila y Nicolás, hoy CEO de la nueva aerolínea ecuatoriana Equair, también vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Quito, miembro de la Junta Directiva de Movich Hotels, un grupo hotelero colombiano, además gerenta de Le Parc Hotel Quito, vicepresidenta de Asuntos Corporativos Internacionales de un proyecto de integración energética regional, miembro del directorio de Cervecería Nacional, gerenta de un proyecto de Energías Renovables en Chile, y miembro del Directorio de la Fundación Charles Darwin en Galápagos.

Este brillante palmarés la ha posicionado como la mejor empresaria mujer por varias ocasiones, ha obtenido reconocimientos locales así como internacionales y ¡cómo no! si en cada frente ha demostrado la creatividad e impulso de sus brillantes ideas, a todo nivel y en varios ámbitos.

Señala que la principal empresa es la familia. “Hace algunos años me dediqué de lleno a mi hogar, creía que como mujer debía cuidar y fortalecer el núcleo familiar es decir esposo e hijos. Tras 14 años de matrimonio algo por ahí no funcionó y decido salir al mundo laboral, siempre prevaleciendo el cuidado del hogar”, narra.

Considera a su padre como mentor, quien la inspiró a brillar en el mundo de la aviación cuando compró acciones en una empresa aérea, la cual se potenció con Gabriela al frente. Así fue como se convirtió en la primera mujer en liderar una aerolínea en América y logró que Aerogal sea uno de los casos de éxito en esta industria tras varias estrategias que involucraron a otros grandes de la aviación como Avianca – Taca.

Aquí se nutrió de todo el conocimiento de este campo, que hoy en día aflora los resultados de su buen manejo.

Hace pocos días la vimos presentando a Equair, la nueva aerolínea con sello ecuatoriano. Esto rompió un paradigma propio porque tras una década vuelve a comandar este negocio de conectividad aérea, pese a haberse prometido a sí misma no hacerlo porque creía que ya logró los resultados esperados.

“Esto fue un caso de patriotismo y amor a mi país así como el de todos los empresarios que le apostaron a este magnífico proyecto llamado Equair. Cuando la industria dormía a nivel global por el tema de cierre de aeropuertos con la llegada de la pandemia y con el cese de Tame, al cual pretendimos salvar sin obtener ninguna respuesta, decido despertar esa pequeña luz de esperanza pensando en mi país.

Sabíamos que el mercado tenía poca oferta y gran demanda para poder cruzar de Quito a Guayaquil. De 52 vuelos que se reportaban en la época de mayor auge en conectividad aérea, llegamos a menos de 15 en el 2019 y esto encareció todo. En lugar de tener una dinámica, estábamos divididos.

Entonces nace la idea de crear Equair, algo que empieza hace 20 meses. Recuerdo mi primera reunión en mayo de 2020 con un grupo de empresarios que secundaban mi idea, en plena pandemia. Yo estaba organizando los comités de ayuda para colaborar al Estado con todos los insumos como mascarillas, uniformes, etc.y de repente me preguntaron si podía hacer un modelo para llevar a cabo lo propuesto, automáticamente me contacté con todas las personas de la industria: seguros, fabricantes de aviones, arrendadores, distribuidores de piezas, en fin. Me actalicé en costos y así fue como lo empezamos a implementar”, cuenta Gabriela.

Es así que deciden negociar con costos variables porque antes era fijo y por ello los costos eran abismales. Pensaron en que si antes costaba $200 en volar de Quito a Guayaquil, esta vez iba a aumentar ese valor. Se buscó un consenso en el arriendo de aviones, se lllamó a los propios fabricantes de Boeing, se contó la idea y auqnue imposible de creer inicialmente deciden ceder para ver nacer a Equair.

“A veces veía difícil el camino pero siempre había esa voz de aliento de los involucrados. Les preguntaba una y otra vez si están seguros y me confirmaban su iniciativa. Debes entender que en este mercado si se te mete un pajarito al motor y debe el avión volver a tierra te cuesta millonadas, y aún así estaban conscientes de todo lo que implicaba”, detalla.

En 2020, a finales se crea la aerolínea, y hace siete meses empezó el tema de la certificación de la misma, en la cual han venido trabajando arduamente. Para Sommerfeld esto es un tiempo récord. Ella es muy visionaria y se analizó la viabilidad financiera y jurídica porque para Gabriela la empresa no solo debe ser cumplir un sueño sino que sea sostenible en el tiempo y lograr ver a Equair surcar los cielos de otros continentes. El cielo nunca ha sido su límite, ella aprendió a volar y sus resultados respaldan esta idea.

El secreto de su éxito atribuye a la perseverancia, sentido de responsabilidad y la palabra que uno entrega a los otros, es decir, el compromiso. Y esto a más de aplicarlo con sus equipos de trabajo, lo hace con la ciudadanía. Para abaratar costos en pasajes pensó en ofrecer mayor número de sillas e incluso puedes viajar con tu mascota, quiere fidelizar su marca de esta manera además de la experiencia de un viaje.

Son 150 personas que la colaboran en Equair, un 80% son mujeres y es una marca inclusiva. En un Tweet la hija de un exoperario jubilado la agradecía por considerar a su padre para seguir laborando en lo que le encantaba. El entendimiento y saber delegar funciones también es parte de su estrategia.

“Ya he trabajado con varias personas que me acompañan hoy por hoy y ya sabemos todo lo bueno y lo malo, así que hay que hacerlo llevadero y armónico, siempre con responsabilidad y respeto.

En mis otros negocios dejo trabajar al experto en cada área porque el sentido de delegar es ese: confiar en quien te representa y hace lo que mejor sabe hacer. Una política de la empresa familiar que era Aerogal era no trabajar con la familia para evitar conflicto de intereses y es algo que aplico en todos mis frentes, me ha dado buenos resultados y confio en los mejores perfiles. Equair nace limpio, con una conciencia nueva, como empresarios decidimos ver la forma más acertada de operar pensando en que podemos volar considerando nuestra huella respecto a las emisiones de carbono y destaco que Ecuador puede sacar pecho al tener una aerolínea que compense el 100% en cuanto a emisiones de carbono, esto nos hace más fuertes aún”, comenta con orgullo.

Gabriela indica que el mundo cambió, por ende no había que mantener el viejo sistema de costos fijos, apostó por los costos variables para así también blindar a la compañía de eventos como los que vivimos actualmente en el que nos sorprendió una pandemia. Otras aerolíneas han replicado esta idea y se espera que esto beneficie a todas las sociedades pensando en la conectividad aérea para enpresarios, turistas y a los equipos de las mismas aerolíneas.

Finalmente, esta gran empresaria asegura que el éxito tiene varios significados, y radica en cómo lo percibimos. “Para mí es hacer productivo a mi país y por ello trabajo incansablemente en representarlo con las mejores prácticas, talvez para ti, el éxito es contar todo esto e impulsar un medio de comunicación y es así como lo vamos viendo acorde a nuestra percepción. Cuando me preguntan si mis hijos quieren seguir mis pasos les digo eso: para ellos el éxito puede significar otra cosa”, sonríe mientras mira a la torre de control del aeropuerto.

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