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La apertura al perdón, el súper poder de las mujeres

Rigurosas investigaciones sobre el trabajo del perdón en Colombia arrojan que las mujeres son claves en la construcción de la sociedad gracias a esta cualidad.

La psicóloga cordobesa Andrea Ortega Bechara, quien lidera una investigación mundial sobre el perdón, y que también es presidenta de la Fundación Instituto de Ciencias de la Felicidad Florecer y de la Asociación Colombiana de Psicología Positiva, ha encontrado en múltiples investigaciones con víctimas del conflicto que las mujeres tienen mayor capacidad de perdonar comparada con la de los hombres, lo que les brinda mayores cualidades personales y competitivas.
“Esto es un hallazgo significativo porque esto quiere decir que tenemos que generar programas de atención que vayan más enfocados a los hombres, pero también que hay que promover esta cualidad que ya se da de forma natural de las mujeres” dice Ortega. Aunque parece una conclusión sencilla, políticas de reparación de víctimas volcadas en este aspecto podrían hacer la diferencia en la reconstrucción del tejido social del país.

Para la investigadora, el hecho de que en todas las variables relacionadas con el perdón en sus estudios las mujeres obtengan un puntaje más alto significa que estas merecen tener más espacios en procesos de paz y reconciliación, incluso en empresas. “Cada vez más se está demostrando que las mujeres tienen distintas competencias que los hombres no y que les pueden complementar”, añade.
Para esta psicóloga también es clave implementar mecanismos para llegar al perdón cuando hay casos de violencia contra la mujer (violencia intrafamiliar).

“Uno de los errores más grandes en el tema del perdón es el concepto de reconciliación. Las personas a menudo no quieren emprender el camino del perdón porque piensan que al hacerlo están dejando pasar o condonando o justificando la mala conducta de la otra persona y eso no puede estar más lejos de lo que es el proceso de perdón”, dice la experta.

“El perdón es un asunto interno, pasa solo dentro de la piel de las personas. De hecho, en muchas ocasiones incluso es peligroso que la persona se reconcilie, entonces en casos de violencia contra la mujer, siempre va a ser recomendable perdonar para que la persona no guarde emociones tóxicas, pero esto no significa reconciliarse”, agrega Ortega Bechara.

¿Por qué es importante el perdón?

Ortega, que también es filósofa, explica que en un país como Colombia y en el mundo entero, el perdón es una fortaleza y una habilidad extremadamente importante para la evolución de la raza, incluso para que podamos sobrevivir como especie.

“Perdonar conlleva un proceso cognitivo y emocional que ayuda a evacuar las cargas negativas. Cuando las personas toman la decisión de personar, conscientemente deciden que no tomarán venganza. No habría tantos problemas en el mundo si las personas decidieran que no van a responder a la ofensas de los demás”, indica.

Además, en términos de salud pública, el perdón también juega un papel muy importante. Las personas que logran evacuar el peso del resentimiento y del dolor tienen mejor salud física y logran mayor longevidad.

“Y en un país como Colombia donde el sistema de salud está cada vez más colapsado es muy válido tener en cuenta que el 90% de las enfermedades de las personas no tienen un origen biológico, son causadas por el estrés, y la falta de perdón es una respuesta al estrés”, dice la cordobesa.

El programa mundial de perdón liderado por Andrea Ortega
Gracias al trabajo que Ortega viene desempeñando sobre el perdón con víctimas de la violencia, recientemente fue seleccionada para liderar en Colombia un proyecto de investigación que se adelantó en Indonesia, China, Ghana, Sudáfrica, Ucrania y Colombia, el cual fue dirigido por la Universidad de Hong Kong. Dicha investigación compitió con 60 países y ganó la beca de la Fundación John Templeton.

Este estudio, realizado con un alto nivel científico se denomina “Construyendo comunidades que perdonan alrededor del mundo a través del método Reach Forgiveness”, se implementó en el departamento de Córdoba, en dos barrios de víctimas del conflicto (El Recuerdo y La Gloria) desde 2017, y está por implementarse la tercera y última etapa.

Se espera que los resultados del estudio global, próximos a ser evaluados, sean publicados en prestigiosas revistas médicas de alta rigurosidad como una propuesta de salud pública.

Colombia ha sido en país con mayor tasa de participación con una muestra de más de 1.100 personas “lo que quiere decir que la víctimas del conflicto en Colombia y los estudiantes universitarios quieren explorar más en temas de perdón”, dice Ortega.

“Es muy diciente que en un país como Colombia, en un ensayo aleatorizado controlado, en el primer intento tenga más de 1000 participantes, mientras que otros países están luchan por hacer múltiples olas de recolección de datos y en ocho meses no han podido completar la muestra mínima, que es de 600 personas”, afirma Ortega.
Para la investigadora este es un avance enorme en materias de atención en salud, porque, dice, la mayoría de programas gubernamentales no tiene una metodología basada en la ciencia para evaluar el proceso de atención a víctimas. “Y así no se puede medir si están funcionando. Lo importante no son los índices de cobertura, sino de efectividad”, concluye la experta.

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