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Actualidad 24/12/2019

Vocera de las “Tesis Senior” analiza el fenómeno

Este reportaje nació como una forma de mostrar la importancia de la sororidad en tiempos de crisis. Sin embargo, en medio de su desarrollo, un grupo de jóvenes nos cambió el foco y, de un día para otro, el mundo habla de su cátedra sobre violencia de género con “El violador eres tú”.

 

“Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía”. Según los expertos, esta frase ha removido conciencias a nivel mundial. Más allá de que el contenido tenga otros elementos, son estas 12 palabras las que han provocado un impacto inusitado. No cabe duda que trajo consigo las ganas de salir a cantar este himno, pero también las de revelar los abusos de los que muchas han sido víctimas.

La perfomance, creada por el colectivo Las Tesis, nació el pasado 25 de noviembre, día en que se conmemora a nivel mundial la eliminación de la violencia contra la mujer. En este contexto, un grupo de mujeres se reunió y cantó frente al Hospital Clínico IST de Santiago, donde se encontraba internada Fabiola Campillai (36), quien recibió el impacto de una bomba de gas lacrimógeno, cuando esperaba un autobús para dirigirse al turno de noche de su trabajo.

En paralelo, la acción se realizó también en otras ciudades, logrando que se escuchara un potente mensaje contra la violencia de género, acompañado de una coreografía, que comenzó a viralizarse rápidamente en redes sociales.

Se transformó así en el acto de sororidad viral más grande del país y, en sólo dos días, fue el más grande del mundo. Y es que el sonido de este pegajoso canto, y el impactante mensaje que llenaba las calles con la frase “el violador eres tú”, comenzó a ser replicado en varias ciudades del mundo: Valparaíso, Bogotá, Barcelona, Madrid, Bristol, Berlín.

También llegó a un Paris iluminado por la Torre Eiffel, y adornado por decenas de mujeres con pañuelos rojos y vestidas de negro, gritando a viva voz: “El patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer y nuestro castigo es la violencia que no ves”.

Pero ¿quiénes son Las Tesis? Parte de este colectivo, que nace hace aproximadamente un año y medio en Valparaíso, son un grupo de cuatro mujeres relacionadas con las artes escénicas, el diseño y la historia. Se reúnen con el objetivo de tomar tesis de autoras feministas y traducirlas a un formato de performance para llegar a una gran cantidad de personas con su mensaje.

Sibila Sotomayor, Daffne Valdés, Paula Cometa Stange y Lea Cáceres formaron así Las Tesis. Según el medio local Interferencia, para el cual dieron una de sus pocas entrevistas, sus trabajos colectivos anteriores a “El violador eres tú”, fueron presentados en salas, recintos académicos y fiestas. “Nuestras intervenciones duran sólo 15 minutos. La idea es que sea así, precisa, concisa y efectiva”, señaló Sotomayor a dicho medio.

Con respecto a la letra de la canción, Daffne Valdés explica que se plantearon, como premisa de grupo, intentar llevar teorías feministas a un formato escénico de una forma simple, sencilla y pegajosa, para que el mensaje de diferentes teóricas feministas llegara a gente que no había tenido la oportunidad de leer o analizar.

Las seniors

Los días fueron avanzando y el mensaje fue calando hondo en más y más mujeres en Chile y el mundo. Frases que a más de algunas les valieron lágrimas, ya que despertaron conciencias que estaban dormidas. Eso es lo que le ocurrió a Marcela Betancourt, una académica de 47 años que vio con emoción y orgullo cómo se daba un grito de lucha.

Marcela sintió que no se podía quedar sin hacer nada y lanzó un inofensivo tuit –en una red que, como ella dice, “no es influyente y no tiene muchos seguidores”– que invitaba a mujeres de más de 40 años, que callaron años de abusos, a levantar la voz y replicar el fenómeno.

Así, casi sin querer, nacieron “Las Tesis Seniors”, un evento que se realizó el miércoles 4 de diciembre y que reunió a más de 10 mil mujeres. Todas entonando el ya popular canto, e interpretando la famosa coreografía.

“Esta nueva generación nos está enseñando que hay cosas que no se aguantan y nosotras, las mayores de 40, somos la generación del aguante, porque aguantamos mucho, aguantamos el patriarcado, el machismo más feroz, el micromachismo. Dije en Twitter ‘chiquillas, juntémonos’ e inmediatamente me siguió un grupo de ocho espectaculares mujeres, que terminaron siendo las grandes productoras de este evento. Nos dimos cuenta de la necesidad que había de tener un espacio de expresión, de mostrarle al mundo todo lo que hemos aguantado”.

Marcela sintió que esta acción debía ser avalada por el colectivo Las Tesis original y no tomar su nombre sin autorización. “Nos comunicamos con ellas y la verdad es que son de una gran generosidad y nos dijeron que sí, que podíamos tomar este nombre y hacer esta actividad que nunca pensamos que crecería tanto”.

Para la organización, se formaron once grupos de WhatsApp, donde se generó otro fenómeno inesperado: muchas comenzaron a contar sus propias historias de abuso, buscando un lugar donde expresar lo que habían vivido, y que callaron durante años.

“Esto nace de la necesidad de denunciar los abusos que hemos sufrido la mayoría de las mujeres y de ser parte de una transformación social, que si no es feminista, no es transformación. Lo de seniors fue una humorada, pero la idea era invitar a todas aquellas que se han guardado tanto y han aguantado por años”, señala Marcela Betancourt.

Si bien todas las organizadoras han participado en marchas y manifestaciones pacíficas, aseguran que no son parte de ningún colectivo feminista, y que sólo son unas ciudadanas que se autoconvocaron. “El himno de Las Tesis es evocatorio, y te invita a evocar recuerdos. Las personas que sufren abusos, para poder sobrevivir, lo ocultan y ahora lo quieren contar. Ha sido bien impresionante cómo, en los grupos WhatsApp, comienzan a contar su situación de abuso. Ésta es una generación que estuvo muy sola en el momento del abuso, y hoy ya no están solas”.

La producción de esta performance fue todo un éxito, y convocó a más de 10 mil personas. Dentro de los mismos grupos, surgieron espontáneamente las coreógrafas, quienes ensayaron con todas las asistentes y lograron armar el evento. Un hecho histórico y totalmente pacífico, que enorgullece a las participantes, quienes gritaron a todo pulmón “el violador eres tú”.

Consecuencias de un canto épico

Más allá de las réplicas de esta performance, hubo un efecto que quizás las creadoras no esperaban. Primero, su viralización internacional, y ver cómo en el mundo se aprendían la canción y la replicaban en sus países. Segundo, la liberación que significó para muchas el contar  sus historias por distintas redes.

¿La razón? Según Arnis Andrade, sicólogo especialista en NNA (niños, niñas y adolescentes), quien desarrolló ocho años de su carrera en el Sename, explica que la letra de esta canción tiene un poder muy grande, ya que está validando un sentimiento que estaba un poco oculto y que tiene que ver con la culpa que sienten las víctimas tras el abuso al que son sometidas.

“Es una canción que motiva. Motiva a que las niñas, adolescentes y adultas, que han vivido experiencias de abusos, los cuenten. Una de las características principales del abuso sexual se relaciona con el secreto, y el abusador usa esta estrategia, y le agrega la amenaza. Hoy nos encontramos frente a un grupo de mujeres organizadas que se atreven a expresar un sentir, y que con esta performance abren una herida que estaba encapsulada. En el fondo, sensibiliza a la víctima y ve esto como una oportunidad de sacarse esta mochila y el trauma que arrastraba”.

Es lo que ocurrió con un grupo de ex estudiantes de un colegio de Providencia. Durante la semana pasada, comenzaron a publicar sus historias a través de Instagram. Una tras otra, revelaron momentos escalofriantes, sobre abusos cometidos fuera del establecimiento educacional y perpetrados por compañeros de cursos superiores.

Pero esto no quedó ahí, y en las últimas semanas las “funas” a supuestos abusadores han ido en aumento, tanto a nivel escolar como universitario. Es así como en Instagram se están creando distintas cuentas, como Machitos de Todo Chile. Por otra parte, en Facebook se creó la fanpage Funa a Machitos Abusadores, que ya cuenta con más de mil seguidores y una gran cantidad de denuncias.

“Una de las características de este trauma es que la víctima lo vive muy sola y, cuando se da cuenta que no es la única que lo vivió, se siente apoyada. Además, está la culpa que siente la persona abusada, y al escuchar una letra que dice que no era mi ropa, ni donde estaba, ni lo que hacía, esa culpa empieza a diluirse. No eres culpable de nada ni responsable de nada”.

RRSS como acto de desesperación

Arnis Andrade cuenta que en su experiencia, tratando niños, niñas y adolescentes, ha visto cómo los relatos de éstos no son considerados, muchas veces, ni sus propios padres les creen. “La desesperación los lleva a publicarlo en redes sociales. La persona que lo hace siente que será sí o sí escuchada, y que se viralizará rápidamente. Sí, se corre un riesgo, pero la persona piensa que va a ser escuchada. Es un acto de desesperación utilizar este canal”.

El profesional recomienda que este tipo de denuncias se realicen por las vías correspondientes, ya que en los servicios de salud existen personas capacitadas en esta área. Lo mismo ocurre en los establecimientos educacionales que cuentan con protocolos. “Siempre es importante que las víctimas se dirijan a estos estamentos, y hagan la denuncia donde corresponda”.

Sobre Las Tesis, concluye que “esta acción marcó un precedente, en el sentido de que queda claro que hay víctimas y victimarios, indistintamente de como tú andes vestida. Es un mensaje para el mundo masculino y para nuestra cultura, de que la mujer no está solamente en una condición igualitaria frente al género, sino que tiene el derecho y el deber de hacer las denuncias correspondientes, y el Estado tiene la obligación de acoger estas denuncias, acompañarlas. Todo lo que está ocurriendo es el inicio de un cambio grande”.

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