Adultos mayores: Las deudas pendientes

No sólo mejores pensiones y acceso a la salud. Es necesario abordar las necesidades de este grupo etario de una forma integral con propuestas que, en vez de invisibilizarlos, los incorporen en la sociedad

Aunque vivimos un acelerado proceso de envejecimiento de la población en Chile, los adultos mayores parecen ser el grupo etario olvidado. El aumento de la esperanza de vida, la baja en tasas de natalidad y mortalidad infantil, son algunos de los factores que tienen al país dentro de los más envejecidos de Latinoamérica.

Uno de los principales problemas que enfrentan las personas mayores es no contar con recursos suficientes para poder costear sus necesidades básicas. “Cuando le proponemos a un adulto mayor que mantenga una vida activa, que vaya al médico, que realice ejercicio, que mantenga contactos sociales, que siga estudiando; o que si quiere seguir trabajando, por una motivación personal, siga trabajando, si es que vemos que en la base no se dispone con los ingresos, como para poder movilizarse o para poder acceder, realmente es imposible”, explica Javiera Sanhueza, socióloga, fundadora y directora de la revista digital Pensar Sin Edad (www.pensarsinedad.com).

También conocida en sus redes como Javiera La Envejeciente, la experta en Gerontología cree que, entre los errores que hemos cometido como sociedad, está el tema de soslayar a la población mayor, que se asienta en el temor a envejecer, o a la idea de nunca visibilizarnos como viejos. “Dado que le hacemos el quite al tema, también le hacemos el quite a las personas que representan al grupo”, advierte.

La gerontóloga cree que hemos llegado a un punto de inflexión, donde ya no solamente las personas mayores, sino que también la gente joven, se empezaron a visualizar como un futuro adulto mayor. “Dijimos basta, yo no quiero vivir así, con una pobreza impuesta por el sólo hecho de convertirse en una persona mayor de 60”, agrega.

Fin al “edadismo”

¿Habías escuchado sobre este término? Es probable que no. La sicóloga de la Universidad de Chile y máster en Psicogerontología de la Universidad de Barcelona, Agnieszka Bozanic, ha hecho estudios sobre este concepto que se refiere a la discriminación por edad. “Es tal la naturalización de la discriminación hacia las personas mayores, que hasta se desestima que exista. Cuando le digo a la gente que decirle ‘abuelita’ a una mujer mayor, que no es de tu familia, es un microedadismo, me dicen: ‘Ay, pero si lo hago de cariño’. Y claro, lo entiendo, pero es que no ven lo paternalizante y condescendiente del concepto”, explica.

La creadora del movimiento GeroActivismo, que promueve una visión positiva del envejecimiento, cree que, en el caso de las mujeres, hay una doble penalización: por ser mujeres y por envejecer. “Constantemente estamos escuchando y viendo mensajes que redundan en la idea del envejecimiento como un proceso catastrófico. Y al final, de tanto escucharlas y verlas, inconscientemente terminamos creyendo y culpabilizándonos por algo que no está bajo nuestro control”.

Deudas

De acuerdo a cifras de Chiledeudas.cl, sobre un 15% de los morosos chilenos son adultos mayores, con más de 600 mil personas en este grupo. El director de la entidad, Guillermo Figueroa, señaló que cerca de 100 mil, que tienen una Pensión Básica Solidaria, que apenas sobrepasa los 107 mil pesos al mes y que se ajustaría en 20 mil pesos más, están en la categoría de morosidad con incumplimientos financieros que registran 800 mil pesos, lo que se traduce en siete veces más que sus ingresos.

Una cifra alarmante, más aún si se considera que la toma de deuda por parte de ellos es para comprar medicamentos, costear procesos médicos y alimentarse. “El problema más importante es que la mayoría de ellos no cuentan con los ingresos suficientes, entonces terminan cayendo en situaciones de desesperanza que los lleva a la depresión y a algunos, incluso, a tomar desiciones más drásticas como el suicidio. Para qué decir cuando tienen la mala fortuna de encontrarse con una enfermedad, ahí el tema se pone mucho más complicado, crítico y catastrófico”, enfatiza Sanhueza.

Otra de las cargas, que complican a miles de pensionados, es el pago de las contribuciones de sus hogares, las que son demasiado altas en relación a sus ingresos. Antes del cierre de esta edición, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, explicó el acuerdo que se logró con la oposición para la reforma tributaria. Dentro de los anuncios, el ministro informó la exención de contribuciones para este grupo, que se aplicará a “todos los adultos mayores que estén exentos del impuesto a la renta (es decir, ingresos menores a $660 mil al mes) y tengan inmuebles por un valor menor de $128 millones de avalúo fiscal.

Otros obstáculos

Las políticas públicas carecen de una mirada multidimensional. La socióloga Javiera Sanhueza cree que éstas deben abordar al ser humano en todo su ciclo vital y con especial énfasis en los desafíos y necesidades que se presentan en el adulto mayor. A la sicogerontóloga, por su parte, le parece importante incorporar nuevas materias relacionadas a una mejor calidad de vida. “Nadie habla de hacer medicina preventiva, porque la vejez no son sólo enfermedades. También se habla de bajar el precio de transporte, pero nadie habla de lo incómodo que es viajar en ese transporte. Tampoco se habla de educación en la te

rcera o cuarta edad y de lo importante que es como una estrategia contra la demencia”, ejemplifica Agnieszka.

Se dice que son el grupo etario más olvidado en Chile. Agnieszka vive en Barcelona hace un par de años y ha notado las grandes diferencias que existen con Santiago. De acuerdo a lo que ha podido observar durante este período, allá las personas mayores disfrutan de una buena calidad de vida, que se traduce en condiciones que contribuyen al bienestar. “En Barcelona, se apropian de sus espacios. Ves grupos de mujeres mayores en un café a cualquier hora, y en la noche van a la discoteque. Se van de paseo, se inventan eventos, independiente de si aquella persona usa silla de ruedas o bastón”, cuenta.

De esta forma, la experta considera que crear una ciudad amigable es otro de los puntos importantes. “Que existan veredas en mal estado limita a aquellas y aquellos que no tienen desplazamientos libres, o que las micros sean tan incómodas. Las personas mayores dejaron de salir una vez que llegó el Transantiago. Y eso tiene consecuencias nefastas, porque nadie pensó que la sociabilización con los pares es una estrategia preventiva contra la depresión, por ejemplo”, enfatiza.

En esa misma línea y por su experiencia con adultos mayores, Sanhueza también destaca el deseo de este grupo por seguir siendo parte del tejido social, a pesar de estar excluidos de muchos espacios. Particularmente, en su caso, está desarrollando el tema de la inclusión digital, a través de la revista digital Pensar Sin Edad, donde se comparten artículos escritos y videograbados realizados por personas mayores. Además, realizan actividades de formación en el área de la comunicación social y manejo de tecnologías. “Se dan cuenta de que la información a través de los medios digitales es una herramienta de inclusión social. Están intentando seguir siendo parte. Veo que están muy animados de no aislarse. Poder acceder a las redes sociales, les da una perspectiva de poder discernir entre la información manipulada y la que no está manipulada, por ejemplo”, explica.