#Opinión Qué bueno que les arda el beso de Claudia López

¡Que viva Sodoma!

Por Lux Lancheros @luxandlan*

Aunque para muchas partes del mundo ya es normal que algún candidato LGBTI tenga un cargo público, en un país tan conservador, reaccionario y religioso como Colombia, la victoria de Claudia López es todo un acontecimiento histórico . No solo por ganarse todo lo que se ha ganado por mérito propio, sin palancas ni familia de plata o política, sino por su orientación sexual, que  sigue ofendiendo a miles de colombianos que están en la caverna todavía.

Por eso me encanta que ahora ardan (así como ardieron hasta las cenizas muchos de sus aspirantes a concejales y aspirantes a alcaldes, sí, Miguel Uribe, te hablo a tí) de furia al ver la foto de cómo celebró ella con su pareja, la senadora Angélica Lozano. Me gusta que se indignen ante una expresión tan normal de amor, me gusta que se escandalicen y bramen de rabia. Porque a pesar de ellos y de los periodistas al servicio de esas viejas estructuras políticas corruptas y retardatarias (sí, hablo de la perniciosa Salud Hernández, entre otras lacras), mucha gente votó por ella no solo por lo que propuso, sino por lo que representa.

Qué bueno que ella se siga besando e infartando a más gente que no puede aceptar la diferencia basada en un Dios o en un partido que les alimenta el discurso de odio. No de otra manera entenderán que el mundo cambiará y seguirá cambiando, aún sin ellos

Durante muchos años, las mujeres LGBTI, al igual que sus contrapartes masculinas, fueron ignoradas y violentadas. Invisibilizadas. Siempre relatos de mujeres solas, con finales trágicos, en la violencia y la marginalidad. En el absoluto desconocimiento. Y por eso siento que sí es importante que una foto así se normalice, recorra el mundo, se haga parte del paisaje. Para que por fin llegue un momento en el que este país dejemos de hablar de las elecciones de vida de las personas como si fueran un perro azul, sino como solo una expresión más de lo que cada quien es. Para que por fin dejen de preguntarle a Claudia y a todas las demás mujeres LGBTI por qué son lo que son y por qué se besan con su pareja. Eso a un hétero jamás se lo preguntarían ni se lo cuestionarían.

No sé absolutamente nada de planeación urbana, creo yo que eso fue lo que menos tuvo peso a la hora de dar mi voto. Pero sí el de cambiar la historia si hablamos de representación

Yo confieso que voté por ella fue por pura representación, siempre ese ha sido mi voto. Voté por ella (y de paso convencí a mi madre) para el senado en 2014, porque sabía de sus investigaciones de parapolítica y la admiraba. Luego voté por Angélica el año pasado, por sus propuestas. Y ayer hice lo mismo. No sé absolutamente nada de planeación urbana, creo yo que eso fue lo que menos tuvo peso a la hora de dar mi voto. Pero sí el de cambiar la historia si hablamos de representación.

Y quizás eso pensamos el millón y un poco más de bogotanos a la hora de elegirla. En un país lleno de delfines blancos, ricos, que promueven y promulgan las viejas estructuras (y toda la exclusión social y simbólica  que viene con ellas), debemos dar un paso adelante, adelantarnos a estos tiempos que gritan por un cambio. Al menos en una ciudad donde hay gente de todas procedencias y elecciones de vida, era lo justo. Y más que por el metro por arriba, o por abajo, por eso voté por ella. Y personalmente, porque al igual que a ella, también me han dicho desde muy joven lo "gritona, bruja, showsera" que soy solamente por tener un carácter fuerte, por ser frentera y por tener convicciones firmes y expresarlo así en mis palabras. Y eso, que ella haya aplastado toda esa violencia simbólica machista que muchas tenemos que soportar en todo ámbito, también es otra victoria.

Qué bueno que les arda el beso de Claudia. Qué bueno que podamos decir "lesbiana" sin asco y sin miedo. Qué bueno que ella se siga besando e infartando a más gente que no puede aceptar la diferencia basada en un Dios o en un partido que les alimenta el discurso de odio. No de otra manera entenderán que el mundo cambiará y seguirá cambiando, aún sin ellos.

*Las opiniones de la columnista no representan las de este portal*

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