Ser una mujer fuerte es mucho más que ser valiente

Una mujer fuerte no se mide sólo por su valentía

No importa lo que hagamos, pareciera que siempre hay un estándar social persistente que las mujeres debemos seguir al pie de la letra. Vivimos atadas a lo que deberíamos ser, poniendo una gran dosis de tensión en nuestra autoestima, identidad y valor. Esas normas sociales que nos dicen que hay una cierta manera de vestirnos, actuar, hablar y comportarnos pero ¿es lo que realmente nos define? No.

Nuestra valía está a menudo vinculada a la opinión de los hombres, para atraerlos, para hacernos creer que los necesitamos para sobrevivir y para que olvidemos que debemos luchar por nuestros propios ideales.

Las mujeres vivimos señaladas, incluso por otras mujeres. Por eso, luchar contra las normas sociales y estándares se han vuelto un arma de doble filo.

Constantemente somos bombardeadas por la idea de que para ser fuertes es igual a ser valientes, provocando que el "empoderamiento" parezca un mito sin sentido. Lo cierto es que para escalar esos peldaños de poder, necesitamos algo más que valor.

Las mujeres podemos serlo todo: jefas de estado, líderes corporativos y personas influyentes en los medios de comunicación. Incluso para ser madres hay que ir más allá de la idea de "ser valientes".

Porque las mujeres fuertes luchamos contra las expectativas. Tenemos conciencia de los obstáculos en el camino y de las expectativas misóginas que la gente tiene hacia nosotras pero decidimos por nosotras mismas lo que queremos y trabajamos para lograrlo.

Somos independientes pero sabemos cuándo pedir ayuda. Ser una mujer fuerte no significa que no puedas pedir ayuda. No somos "criaturas indefensas y frágiles" pero tampoco somos completamente de acero. Necesitamos ayuda, pero no que se nos hagan las cosas por no tener la suficiente capacidad mental, emocional o física.

Ser una mujer fuerte significa que reconoces tu habilidad para cometer errores y para levantarte. Pasar por ellos es lo que nos hace aprender lecciones y avanzar para mejorar.

Ser una mujer fuerte es respetarte lo suficiente para establecer tus propios límites y seguirlos. No permites que los amigos, las relaciones románticas o incluso la familia te manipulen en cosas con las que no estás de acuerdo. Defiéndete y mantente fiel a tus ideas y valores.

Ser una mujer fuerte es trabajar duro y luchar por tus sueños, no importa qué tan convencionales o no convencionales sean. Si tus sueños incluyen casarte y tener hijos, no dejes que digan que no tienes aspiraciones más ambiciosas. Si tu sueño es viajar sin rumbo, no dejes que te señalen de "loca".  Si quieres viajar, casarte, tener hijos, una segunda carrera un trabajo en una tienda o en una empresa, ¡no dejes que ninguna opinión ajena te frene! Eres dueña de tu tiempo y de tu vida.

Recuerda que una mujer fuerte trabaja duro, persigue lo que cree y lo hace todo por ella y para ella. Ama sin cesar y muestra aprecio por los que la rodean. Lo más importante es que ella no es egoísta, y una vez que lo logra, vuelve a ayudar a los demás.

 

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