La dura vida de las hijas afganas que deben hacerse pasar por varones

Bacha posch: convertirse en hombre para sobrevivir en Afganistán.

El peor lugar en el mundo para ser mujer es Afganistán. Su régimen político, religioso y social ultraconservador mantiene en opresión a las afganas, quienes tienen menos valor que una propiedad o un animal. Es considerado por Naciones Unidas como el país más peligroso de todo el planeta para las mujeres.

¿Pero cómo sobreviven los más de 16 millones de mujeres en Afganistán? Muchas niñas son obligadas a vestirse como un hombre. Ellas se convierten en una bacha posh: además de la ropa deben asumir las tareas que un varón desempeña dentro de una familia para subsistir.

Camuflarse dentro de una sociedad machista es el camino que muchas familias escogen para sus hijas en Afganistán, que cuando lleguen a los 18 años deben de nuevo dejarse crecer el cabello y usar ropa femenina para encontrar marido. Y allí, el choque cultural es grande, porque siendo bacha posh son libres.

Bacha posh: las niñas que se convierten en hombres para sobrevivir en Afganistán

Así lo contó Mohamed Hamid a la cadena Rusia Today, en un documental llamado Ella es mi hijo: “Mi pobre niña es un bacha posh, se viste como un hombre, vende agua y junta botellas de plástico para ganarse el pan. A veces trabaja conmigo, se encarga de los quehaceres domésticos y aún encuentra tiempo para estudiar”.

El reportaje revela la historia de Amena, la hija de Mohamed, y otras tres bacha posh: Abos, Nadzhla y Asia. A las tres primeras se convirtieron por necesidad, mientras que Asia optó por vestirse así para obtener la tan ansiada libertad.

En Afganistán las mujeres no pueden trabajarEn Afganistán las mujeres no pueden trabajar; en las ciudades más conservadoras no pueden salir sino son acompañadas por un hombre y no pueden estudiar; no pueden practicar ningún deporte; no pueden ni montar bicicleta; deben cubrirse con la burka; no deben lucir colores brillantes, ni pintarse las uñas o maquillarse y no deben hablarle a ningún hombre en la calle, excepto su acompañante.

Pero esto se suma a las vejaciones cotidianas a las que son sometidas, de hecho la ONU registra que ocho de cada 10 mujeres sufren violencia doméstica y a un 60% las obligan a contraer matrimonio antes de cumplir 18 años. Como no pueden estudiar, un 85% de la población femenina es analfabeta.

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