"Escucha a tu hijo, lo vas a matar": La agónica lucha de las mujeres por el aborto legal

El aborto es un debate, pero también algo que no es tomado a la ligera por las mujeres que deciden hacerlo.

El aborto es uno de los procesos más duros que debe afrontar una mujer. No solo por todo lo que implica para su vida, no solo por la decisión ética que debe afrontar y las consecuencias para ella, en cuanto a su entorno, el juzgamiento por parte de la sociedad y por lo que tiene que afrontar después. Todos esos argumentos, a favor y en contra, los han sostenido en muchos países- y en una lucha incesante- los sectores que están en contra del aborto y los que ven en este un derecho fundamental para la salud reproductiva para la mujer. Sobre todo porque muchos de ellos, a nivel mundial, se han hecho en condiciones precarias y peligrosas para las mujeres. De hecho, según la OMS, entre 2010 y 2014 se hicieron 25 millones de abortos peligrosos a nivel mundial, en las que las condiciones de salud significaron un riesgo para la vida de las mujeres.

Esto, porque a pesar de que existan entidades que puedan orientarlas con respecto a qué hacer con un embarazo no deseado, muchas de ellas, por tabúes, prohibiciones y restricciones que también son política pública. Si se habla de esto en números, según estadísticas del Instituto Gutmacher, de las 1,64 miles de millones de mujeres en edad reproductiva, el 6% vive en lugares donde el aborto está completamente prohibido y el 37% vive en lugares donde es permitido sin restricciones en cuanto a los motivos. Para 2017, 33 países ampliaron las circunstancias bajo las que el aborto es permitido legalmente, pero en otros países -y dependiendo de la política de turno- el debate sobre los derechos reproductivos de las mujeres está supeditado a la ideología a la que los gobiernos tengan proclividad.

Y así como en Argentina, que tuvo una larga lucha ciudadana en cuanto a la legalización del aborto en la Cámara de Diputados (con media sanción donde se permite interrumpir el embarazo hasta la semana 14), en países como Estados Unidos el debate y las leyes se han tornado más conservadoras, en cuanto a restricciones en cada estado, más complicaciones financieras y más problemas para las clínicas en las que las mujeres pueden buscar orientación y en algunos países se considera un delito.

Entonces, para las mujeres no solo la ley está en contra. Sino que en países donde está restringido los médicos que lo practican tienen sobre sí mismos el tabú. Y las mujeres en algún estamento de su proceso son juzgadas por la sociedad.

"Escucha a tu hijo. Lo vas a matar" 

Mila Ospina* es una mujer que pasó por el proceso de abortar el hijo de su expareja. Y a pesar de que tuvo orientación, el proceso en sí fue complicado, largo y devastador. En su país, Colombia, el aborto solo es legal por tres causales (riesgos para la salud de la madre, cuando el embarazo es resultado de violación o malformaciones del feto)  y es un derecho desde 2006. Del vértigo y el dolor se enteró que tenía 5 meses de embarazo. Su depresión fue causal suficiente para la ley para poder abortar. Pudo orientarse, pero también tuvo que ser juzgada, en alguna parte del proceso, por parte del personal médico, que le puso a escuchar a su hijo. “Recuerdo tanto que me dijo la ginecóloga que me decía: mira cómo se escucha tu hijo. Y lo vas a matar”, narró a Metro.

“En ese momento de ya haberlo matado por decirlo así, esas palabras me dolían”. Incluso una de las enfermeras presentó una queja por que ella abortó en estado tan avanzado, meses después. Ella afirmó que no estaba lista y no tenía cómo poder criar a un hijo de manera segura y sana.

“Fue agonizante”, resume Mila la experiencia. Estuvo acompañada de su familia, y el procedimiento tardó bastante tiempo en completarse. Emocionalmente fue devastador para ella, pero no se arrepiente de su decisión. Hubo días en los que se deprimió terriblemente y no pudo continuar con sus actividades.  “La veo como una decisión en la que muchos factores de tu vida juegan un papel determinante. Pero se viven bastantes cosas en las que te tocan ir a médicos que juzgan. Le dí una oportunidad de vida en donde no lo traje a sufrir, en la que su mamá no estaba preparada”, explica Mila, que sí quiere un embarazo planeado con su pareja y quien vive aún el duelo por lo sucedido.

Quizás son las voces de las mujeres que han abortado las que deben ser escuchadas, como en Argentina. Porque al fin y al cabo, es un tema en el que incide profundamente la vivencia femenina. Pero esto tardará décadas en equilibrarse a nivel mundial con los fundamentalismos al alza y las resistencias en lucha por los derechos reproductivos de las mujeres.

* Nombre cambiado a petición de la fuente. 

P y R

Ruth Zurbriggen, líder feminista- Colectivo La Revuelta, Argentina

-¿Cómo pudieron las mujeres en Argentina lograr que el tema llegara a instancias políticas con argumentos serios?

Creo que tiene que ver con un conjunto de eventos que fueron dando esa posibilidad: Por un lado, el reclamo feminista de décadas en relación al tema de la legalización del aborto, y su despenalización. Toda esa lucha de décadas se vio potenciada a partir del Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, en 2003, donde hicimos la primera asamblea por el aborto legal y la definición allí, la construcción de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que lanzáramos un 28 de mayo de 2005. Desde la campaña, a lo largo de estos años, producimos otros sentidos en relación al aborto, recuperando las connotaciones de décadas pero pensando a la vez en el nuevo contexto que ha crecido allí, también ha sido fundamental la ampliación de profesionales de la salud que cada vez más están abiertos a las garantías de las causales de aborto legales en el código penal desde 1921, la existencia de Socorristas en Red, que permitió poner en alto experiencias de acompañamiento, con medicamentos, mujeres que abortaron colaboraron enormemente al sacarlos del silencio, la existencia del movimiento #NiUnaMenos, que puso en alto los reclamos contra las violencias sexistas y masculinistas, que fue digamos un motor fundamental para la masividad de las calles, y por supuesto todo un hacer articulado con diputadas y diputados dentro del Congreso de la Nación a quienes fuimos convenciendo de nuestros argumentos.

¿Cómo construyeron un movimiento fuerte ?

La lucha es una lucha que parece un movimiento sin fin, que fuimos dando de manera sostenida, articulada, no sin tensiones, dentro del propio movimiento feminista y dentro de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, pero fuimos privilegiando los acuerdos. Estas tensiones fueron dadas por situaciones políticas del país, en las que tuvimos diferencias sobre las respuestas ante estas situaciones. Hubo reclamo ante compañeras kirchneristas, durante el gobierno de Cristina Fernández y la imposibilidad de abrir el debate en ese tiempo. Sin embargo, logramos que esas tensiones internas fueran sorteadas de manera inteligente y aprendimos a lo largo de los años, que lo que nos fortalecía en esta lucha era estar articuladas y poner por encima de todo, los acuerdos antes que las diferencias.

¿Cómo ha sido el debate con los sectores pro- vida?

Yo creo que con los sectores antiderechos, que se autodenominan pro-vida, pero que en nuestra concepción son así, no hemos dialogado. Esto es una disputa, está vinculado a posiciones dogmáticas de parte de los sectores fundamentalistas y conservadores de las distintas iglesias (como la Evangélica). Estas están jugando un rol fundamental en los ataques contra el aborto legal, pero a mí me parece que nuestras acciones han estado puestas en convencer a más sectores de la sociedad sobre este reclamo. Así que entiendo que no hubo diálogos y que es muy difícil dialogar, cuando hay sectores que se paran en el lugar del fanatismo dogmático y pretender imponer a toda la sociedad. Son sectores muy autoritarios y nosotras insistimos que el aborto debe ser legal, como una opción. No se nos ocurriría imponer esa ley. Entonces, esa es una gran diferencia en ese posicionamiento político. Para nosotras, la existencia del aborto legal implica más democracia, actos de reparación y justicia y para ellos implica perder su poderío sobre nuestros cuerpos, autonomías y decisiones y eso lo saben. Y por eso son tan virulentos en sus modos, morbosos y crueles de plantear sus posicionamientos.

¿Cómo ha sido la posición de los políticos? 

En relación con lo que ha ocurrido con el estamento político, con la Cámara de Diputados y Diputadas, han sabido oír argumentos, quienes han votado a favor para que el aborto deje de ser clandestino. Han escuchado, han tomado el termómetro de esta marea verde que no paró de crecer desde febrero de este año, pero era una acumulación de años anteriores, pero en el paro del 8 de marzo, tuvo su centro el reclamo del aborto legal y se vislumbró una recepción alta a esta exigencia. Estos sectores fueron capaces de oír. El gobierno de Macri también abrió la posibilidad de debate y supimos aprovechar como movimiento inteligentemente esta apertura. No sabemos si se esperaba el gobierno esta respuesta y en este sentido creo que a quienes convencimos, porque supieron oírnos, porque supieron articularse dentro de esta cámara. La ley fue votada en la calle antes que en el Congreso y tuvimos la media sanción.