Rusia y sus machitos colombianos alebrestados

¿Cuándo es que vamos a pasar 5 segundos sin humillarnos?

Por: Luz Lancheros, @luxandlan

Es obvio que la frase no es mía, es de cuando Abraham Simpson se queda con los pantalones abajo ante el Señor Burns, pero la vergüenza ajena que producen varios colombianos en el Mundial quizás es la misma, o le supera. Porque reflejan todo lo que somos, sí, dicharacheros, amistosos, alegres. Pero también vulgares, machistas, toscos, pillos. No, señores: no le echen la culpa a Escobar del todo por lo mal que nos tratan afuera. Por este tipo de gente es que nos miran por encima del hombro, por este tipo de gente es que nos condenan, por este tipo de gente es que hacemos fila en los aeropuertos o nos gritan delincuentes a todos. Por ellos.

Pero qué les digo: todo eso lo normalizamos en la casa y nos parece bien. De lo que hay adentro, hay afuera.

Estamos acostumbrados a lo bobo, a lo fácil, al chiste de matoncito de 15 años.  Vean a muchos de nuestros comediantes, dan tristeza infinita, tanto haciendo campañas de aerolíneas como en los chistes de radio popular. Siempre se ridiculiza al afro, al gay, al cojo. Incluso en lo malo, al caído caerle: cuando alguien de una minoría denuncia, cuando una mujer lo hace, todo el mundo le cae encima, le culpa, se le burla, le acosan descarnadamente de una manera asquerosa y grotesca. Pues ahí está, Guillermo Morales Cárdenas y los pillos que camuflaron el aguardiente están ahí pintados y son como todos los que hacen eso en redes sociales, en sus elecciones políticas, en sus elecciones vitales. "Cafres", nos llamó Darío Echandía en 1947, un mote que no se ha borrado por tanta ignorancia, brutalidad y violencia. Que no nos podemos quitar y más aún desde el fin de semana.

Ahora, no todo es malo: mientras nos moríamos del asco con esta gente, otros hinchas colombianos ayudaban a otros japoneses a recoger la basura en el mismo estadio.

No somos malos, solo que muchos están equivocados. Pero los colombianos solidarios, esos han aprendido importantes lecciones (y en las que los japoneses nos superan en todo): que el bien común es prioritario, que el respeto por el otro también. Y que somos embajadores, siempre, de un país que no escogemos, pero que hace parte de nosotros.

Actualizo: Guillermo Morales Cárdenas pidió perdón. Pero no creo que lo hubiera hecho después de la presión a la que se vio sometido.  Tampoco creo que la medida de Avianca sea exagerada: el involucrado debió negarse a compartir el licor con sus compañeros así no hubiera salido en el video. Hubiera denunciado con las autoridades pertinentes. Las sanciones para eso- y para todo – son las correctas. Acá es un tema  de no normalizar más comportamientos brutales y abusivos. Y no es porque Martín Santos lo diga, señora Salud Hernández, deje la locura. Es porque algo ya está cambiando a la hora de vernos ante el mundo.

Y hasta acá me llega el apoyo a Epa Colombia. Eso sí, si la van a criticar que no se les salga el clasismo. 

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